mejores libros infantiles

Enseguida veremos unas recomendaciones de libros para niños que he preparado para la ocasión. Pero antes, si me lo permites, hablemos francamente sobre lo que supone la lectura en nuestros peques.

La literatura infantil resulta fundamental para el despertar de la imaginación, ese poder humano cada vez más sustituido o alimentado artificialmente por todo tipo de pantallas e interfaces en las que todo viene hecho de antemano.

Lo multimedia devora al blanco sobre negro (que “tan solo” puede ofrecer imagenes que complementan la imagen), el universo digital del entretenimiento pasa a ser un precocinado para las mentes de nuestros pequeños, cargado de ingredientes como digo artificiales que entumecen la rica y prodigiosa materia gris, dejándola seca y dificilmente maleable en el futuro.

Si fuéramos completamente conscientes de lo que supone el cultivo de nuetros hijos en esas edades en las que todavía se puede conformar un buen cerebro (se supone que hasta la adolescencia no tenemos todo en orden allá arriba), no venderíamos su tiempo libre a la fácil tentación de lo digital.

Los libros son riqueza, imaginación, empatía, lenguaje, entendimiento, abstracción, desarrollo intelectual, razonamiento, lenguaje, comunicación. Se trata de apoyar el crecimiento de la personalidad, acompasar su forma de ver el mundo con los cimientos más firmes y con las herramientas más importantes para el humano maduro.

Tan solo se trata de apostar por un desarrollo más pleno, en poner todo de nuestra parte para lanzar a nuestros hijos al mundo con garantías del éxito esencial, ese que les invita a decidir cómo escribir su destino.

Lo cierto es que yo soy más de la literatura infantil clásica, aquella que, gracias a muchos escritores universales de los que voy a seleccionar algunos esenciales, describe tres fases. Estos son mis libros infantiles recomendados:

Literatura infantil inicial

Cuando los niños ya empiezan a defenderse en la interpretación de lo escrito, leyendo sin silabear y entendiendo cada palabra como un concepto, podemos lanzarlos a los Andersen , Perrault o con los hermanos Grimm (En los que podemos encontrar ese toque de moraleja final con enseñanzas claras sobre fundamentos morales de primera necesidad)

Literatura infantil secundaria

Es fácil observar cuando los chicos buscan ese plus, el momento en el que necesitan ese salto a nuevas aventuras sobre las que su potente imaginación pueda componer maravillosos escenarios.

Es el momento de disfrutar con el ejercicio de lectura de la Alicia de Lewis Carroll; del libro de la selva de un Kipling con premio nobel incluído y sin embargo fascinante en su vertiente infantil; o del infalible Principito de un Saint Exupery que se cubrió de gloria con esta narración hecha épica de toda infancia. Escritores como estos,con sus fábulas y alegorías son capaces de insertarse en un imaginario necesitado de referencias más complejas disfrazadas de fantasía.

Literatura infantil-juvenil

Haber sido ese aprendiz de humano que se mueve hacia la adolescencia o que se encuentra instalado en ella, (acompañando esa compleja transición del niño al adulto), y no haber leído a Mark Twain, Gaarder o Michael Ende es una ofensa a la propia infancia de uno y una carencia de primera magnitud.

Las aventuras de Tom Sawyer de Twain enfrentan a los peques a un acción de gran intensidad sobre el bien y el mal.

El mundo de Sofía es un libro necesario para el desarrollo del pensamiento de un chaval ya madurito.

Por su parte, La historia interminable de Ende es como un precioso lazo a las primeras edades de lectura. Después llegarán nuevos libros que poco a poco se acercarán a temas más complejos, pero, como dice el gran libro de Ende, ” esa es otra historia y debe ser contada en otra ocasión”

Literatura infantil actual

Después de mi atrevida selección para cada grupo de edades (una agrupación indefinida en la que cada tutor debería atender según necesidades), tan solo me queda comentar acerca del estado de la literatura infantil actual.

Y sí, tengo mis reservas. Por supuesto que se puede encontrar mucha variedad y grandes autores acompañados de geniales ilustradores. Pero con dos niños pequeños y atosigado por títulos recomendados, portadas de millones de colores e ingeniosas adaptaciones al tramoyismo hecho libro, he de decir que siempre elijo aquellos ejemplares que tienen algo más de chicha.

Echar un ojo a lo que nos cuenta el libro sin caer en la fácil tentación del marketing del envoltorio nos evitará hacer una inversión vacua en un ejemplar de narración insulsa y de nulo efecto en los enanos.

Como padre me resulta paradójico cuando comparto lectura de algún cuento con alguno de mis hijos (incluso de los incluídos en el cole), y al momento siguiente los peques se pongan a otra cosa como quien lee la etiqueta del champú. Ni una pregunta, ni una duda. Las ilustraciones están bien, pero si no se acompañan de un buen texto ya te puedes ir inventando algo con más fundamento sobre la marcha…

Así que, entre tanta oferta, seamos selectivos. Tan solo hay que ponerse en el pellejo de los niños y ver si el libro en cuestión nos invita a una reflexión (entiéndase modo infantil, of course), o a una lluvia de interrogantes con los que disfrutar en esa mágica interacción padres – hijos.

3 comentarios en «mejores libros infantiles»

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