Samuel Langshorne Clemens decidió un buen dÃa dedicarse al periodismo. Su pseudónimo serÃa Mark Twain, y aprovechando la plataforma que algunos medios le concedieron articulaba (nunca mejor dicho) su pensamiento contrario a todo lo que supusiera el mal trato a semejantes. En un paÃs como Estados Unidos que a finales del siglo XIX todavÃa se lastraba por poderosos lobbies favorables a la esclavitud, no se ganó muchas simpatÃas (traigo aquà una interesante referencia sobre el abolicionismo en Estados Unidos, el ferrocarril subterráneo).
Asà que Mark Twain aparcó el periodismo y se centró en la literatura, donde acabarÃa siendo uno de los referentes para todos los nuevos escritores de su paÃs. Su extensa obra que lo abarcó todo sirvió de cuna a generaciones venideras de nuevos autores (como asà mismo reconoció William Faulkner en alguna ocasión).
Pero, mientras su buen hacer y su carisma le concedió gloria y fama creciente en Estados Unidos, su legado traspasó las fronteras y se extendió por todo el mundo. Porque Mark Twain tuvo la virtud, escasa en nuestros dÃas, de compatibilizar novela juvenil y de adultos en una misma obra. Consiguió asà que las aventuras de Tom Sawyer por un lado y las de Huckleberry Finn por otro alcanzaran la universalidad en el ámbito de las letras. No es de extrañar que una mente capaz de tal sÃntesis diera para un profuso conjunto narrativo que se embarcó en diversidad de géneros
Desafortunadamente, los últimos años de Mark Twain devinieron hacia una profunda tristeza. No es natural sobrevivir a un hijo, imagÃnate lo trágico que debe ser que ocurra en tres de los cuatro vástagos. Viudo y con esa natural tristeza reiterativa y descorazonadora Twain fue apagándose entre los postreros y emotivos reconocimientos de todo un paÃs.
3 novelas recomendadas de Mark Twain
Las aventuras de Tom Sawyer
¿Cómo no recordar esta enorme novela? Supongo que muchos chavales como yo la tuvieron en sus manos. HabÃa algo de mágico en la vida de Tom Sawyer, no se trataba de viajar al paÃs de FantasÃa, ni de enfrentarse a dragones o monstruos.
Lo de Tom Sawyer eran aventuras del dÃa a dÃa, como las que podÃas vivir tú mismo con tu cuadrilla de amigos. De alguna forma, la fácil comparación de tus aventuras con las de Tom te acercaban a la ficción de una manera tangible.
Tu pequeño rÃo del pueblo se convertÃa en el Mississipi y las pequeñas cosas se disfrutaban de manera más intensa. Pero también Tom Sawyer te introducÃa de manera subrepticia en el mundo adulto.
En las vivencias de Tom habÃa momenos menos amables, algunas tragedias y tristezas, la incomprensión de los adultos y algunos de ellos que parecÃan convertirse en los monstruos de ficcción de otras novelas más fantásticas, solo que con un peso de realidad que te hacÃa vaticinar que el mundo de los adultos no era tan idÃlico como el tuyo.
Un libro para disfrutar de su lectura y para exprimir la juventud, una edad propicia para leer esta novela, sin desmerecer para nada una lectura más adulta que pueda volver a hacer despertar un brillo de ilusión cuando ya no perteneces al mundo de Tom, ni al de tu propia infancia…
Las aventuras de Huckleberry Finn
Siempre me pareció que las aventuras de Huckleberry Finn tenÃan un punto más oscuro, más sórdido, más cruel.
Y es que en ella habÃa un marcado punto de crÃtica social. Huck viaja junto a su amigo el negro Ji en busca de algún tipo de libertad que por el hecho de ser negro, Jim no parece poder disfrutar. Lo que resulta finalmente de los momentos de mayor dureza es una mayor exaltación de la amistad, de la energÃa adolescente que, encauzada hacia las causas propicias puede resultar siendo un huracán revolvedor de conciencias.
Pero también hay momentos de humor y aventura trepidante, acción sin fin hacia un desenlace reparador. Toda aventura precisa de una misión, y la de esta novela resulta de gran valor, el mayor de los tesoros.
Diario de Adán y Eva
Solo Mark Twain, con su inagotable capacidad creativa, podÃa plantearse una bitácora de aquellos dÃas en el paraÃso por los únicos habitantes que consiguieron libre acceso, hasta que la pifiaron con la manzanita…
Humor pero también intención de ensayo sociológico sobre la relación entre sexos. En realidad el ParaÃso es en este caso un matriarcado, Eva es la que pone nombre a todo, la que sabe cómo hacer las cosas para que el paraÃso no acabe siendo un caos.
Ella descubre la potencialidad de cada cosa. Adán casi siempre solo contempla, admira a la Eva capaz de gobernar en el paraÃso, con la certera sensación de que el paraÃso no serÃa tal sin ella. Si bien la obra está en cierta forma marcada por estereotipos sexistas de la época, aporta mucho y bueno en ese estudio del hombre y de la mujer.
Un toque de humor nos acerca al paraÃso y nos presenta cómo fueron aquellos dÃas en los que estuvimos a punto de habitar todos en el mejor de los espacios…