3 mejores libros de Antoine de Saint-Exupéry

Antoine de Saint Exupery es un caso singular√≠simo de la literatura. Autor y aventurero colmado con una fascinante leyenda a su espalda. Amante de la aviaci√≥n y constructor de historias de altos vuelos, a medio camino entre sus incursiones en el cielo y las fantas√≠as del ni√Īo que observa las nubes.

Desaparecido el 31 de julio de 1944 a bordo de su avi√≥n dej√≥ un legado literario marcado definitivamente por El Principito. Las im√°genes, los s√≠mbolos y las met√°foras de esta joya literaria universal han dado y dan para mucho. Ni√Īos que se inician en la lectura gracias a ese peque√Īo pr√≠ncipe que salta de planeta en planeta. Adultos que se replantean por momentos el mundo mientras releen las p√°ginas de esta gran obra. Todo se inicia con un sombrero que no es tal, sino que se trata de una serpiente que ha engullido de un bocado a un elefante. Cuando eres capaz de verlo, puedes empezar a leer‚Ķ

La mejor edición de esta obra maestra salió en la celebración de su 50 aniversario. Aqui abajo se puede conseguir en su caja de cartón y tela, con las primeras páginas del manuscrito y dibujos originales de Saint Exupèry. Leerlo así debe ser una auténtica maravilla…

El Principito. Edición especial 50 aniversario.

Pero hay más de Saint Exupery. La lástima es que las expectativas se quedan siempre cortas una vez leído El principito. Pero entonces llega la leyenda del piloto derribado, muerto en combate. Y se sobreentiende que ese era su destino y el resto de su obra toma nuevos bríos con el mito.

Antoine ya tuvo un primer encuentro con la muerte cuando cayera a√Īos atr√°s con su avi√≥n en pleno desierto‚Ķ En la primera ocasi√≥n, entre delirios de calor y sed naci√≥ El principito. Pero no suele haber segundas oportunidades, ni El Principito pod√≠a tener segunda parte‚Ķ

Así que leer a Saint-Exupéry siempre tiene un trasfondo diferencial, el de estar leyendo a alguien especial, una suerte de escritor al que alguien desde el cielo le pasaba sus historias, hasta que finalmente se lo llevó…

3 libros recomendados de Antoine de Saint-Exupéry

El principito

Libro de libros, llave entre la infancia y la madurez. Hojas y palabras como sortilegios hacia la inocencia y, parad√≥jicamente, hacia la sabidur√≠a. La felicidad de ir descubriendo el mundo sin miedos, sabi√©ndote el peque√Īo pr√≠ncipe de tu destino, sin otra intenci√≥n que aprenderlo todo de todo lo que encuentres. Un camino fant√°stico hacia la sabidur√≠a de que el tiempo es el que es. No podemos comprar tiempo ni felicidad.

No podemos comprar NADA. Sólo podemos aprender a ser siempre inquietos, críticos, a tener una actitud abierta para descubrir que la magia está en deshacer nuestras ideas preconcebidas, nuestros prejuicios y todas esas torres que levantamos en la madurez…

Resumen: El principito vive en un peque√Īo planeta, el asteroide B 612, en el que hay tres volcanes (dos de ellos activos y uno no) y una rosa. Pasa sus d√≠as cuidando de su planeta, y quitando los √°rboles baobab que constantemente intentan echar ra√≠ces all√≠. De permitirles crecer, los √°rboles partir√≠an su planeta en pedazos.

Un día decide abandonar su planeta, quizás cansado de los reproches y reclamos de la rosa, para explorar otros mundos. Aprovecha una migración de pájaros para emprender su viaje y recorrer el universo; es así como visita seis planetas, cada uno de ellos habitado por un personaje: un rey, un vanidoso, un borracho, un hombre de negocios, un farolero y un geógrafo, los cuales, a su manera, demuestran lo vacías que se vuelven las personas cuando se transforman en adultas.

El √ļltimo personaje que conoce, el ge√≥grafo, le recomienda viajar a un planeta espec√≠fico, la Tierra, donde entre otras experiencias acaba conociendo al aviador que, ya hab√≠amos comentado, estaba perdido en el desierto.

Tierra de los hombres

Y lo que esperaba pasó. Cuando leí este segundo libro favorito del autor volví a sentir esa frustración inconfesable de lo que no iba a ser. Tierra de hombres no iba a ser una nueva fantasía como un viaje vital…

Pero segu√≠ leyendo, olvidando lo anhelado, y descubr√≠ una interesante historia en la que conocer al √ļnico afortunado que se encontr√≥ al Principito en un delirio del desierto. Resumen: Un d√≠a de febrero de 1938, el avi√≥n pilotado por Antoine de Saint-Exup√©ry y su amigo Andr√© Pr√©vot despega de Nueva York rumbo a Tierra de Fuego.

Cargado con exceso de combustible, el aparato se estrella al final de la pista. Superados cinco d√≠as de coma y mientras convalece del terrible accidente, Saint-Exup√©ry escribe ¬ęTierra de hombres¬Ľ con la perspectiva de quien contempla el mundo desde la soledad de una cabina de avi√≥n. Escribe con la nostalgia de una infancia feliz y perdida, escribe para evocar el dif√≠cil aprendizaje del oficio de aviador, homenajear a los compa√Īeros Mermoz y Guillaumet, mostrar la Tierra a vista de p√°jaro, revivir el accidente sufrido junto a Pr√©vot o revelar los secretos del desierto.

Pero, lo que de verdad quiere decirnos es que vivir es aventurarse a buscar el misterio escondido tras la superficie de las cosas, la posibilidad de encontrar la verdad dentro de uno mismo y la urgencia de aprender a amar, la √ļnica manera de sobrevivir a este universo deshumanizado. ¬ęTierra de hombres¬Ľ se public√≥ en febrero de 1939 y en oto√Īo de ese mismo a√Īo fue galardonado con el Gran Premio de la Academia Francesa y con el National Book Award en Estados Unidos.

Carta a un rehén

S√≠, por qu√© no recordarlo. Antoine de Saint Exup√©ry fue un piloto de guerra. No se trata pues del hombre santo sino del soldado dispuesto a bombardear una ciudad. Parad√≥jico ¬Ņno?

Resumen: Carta a un reh√©n nace de un pr√≥logo a una obra de L√©on Werth, a quien Saint- Exup√©ry dedic√≥ El principito. M√°s tarde, las referencias a este amigo jud√≠o desaparecen, para evitar las suspicacias antisemitas, y L√©on Werth pasa a convertirse en ¬ęel reh√©n¬Ľ, el ser humano universal y an√≥nimo capaz de reconocer al otro a trav√©s de un gesto instant√°neo, com√ļn con el enemigo, y de trocarlo en viajero de la misma aventura de vivir.

Al compartir un cigarrillo, el rehén y su captor abren la compuerta que los mantenía fijos en sus roles: es el momento de descubrir la mutua humanidad, de barrancarle al futuro un nuevo hermanamiento.

Carta a un rehén

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