3 mejores libros de Roberto Santiago

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Siempre he defendido que los escritores de literatura infantil y juvenil acaban explotando un ingenio, una capacidad empática y unos recursos narrativos que los predisponen hacia el potencial escritor para adultos . Casos como Tan solo hay que buscar el momento, si apetece, y dar el salto.

El momento de Roberto Santiago en la novela de adultos llegó en 2017 con un thriller titulado Ana, como digo sin antecedentes previos en el género por parte de este autor. Si bien allá por 2014 salió una novela con tintes de ficción histórica en torno a la batalla del Ebro, no fue hasta la llegada de Ana donde se soltó con total desenvoltura en nuevos derroteros creativos.

Y el resultado de Ana fue el de una obra muy valorada, una puerta grande para un apuesta de Editorial Planeta que también supo ver esa capacidad para el salto entre géneros; para el particular curtido de un oficio que suele ser más exitoso desde la narrativa para pequeños hacia la novela de adultos que en sentido contrario.

Pero es que, además, una incursión en la bibliografía previa nos conduce por estupendas historias rebosantes de ingenio en entornos que encandilan a jovenes lectores por su temática muy cercana, sobre todo pivotando en torno al deporte, pero a su vez capaz de entrar de lleno en esa literatura hacia los valores.

Así que este ranking va a combinar mis favoritos en una mezcla heterogénea pero siempre recomendable para un tipo de lectores u otros.

3 mejores libros de Roberto Santiago:

    1. Ana: Resulta verdaderamente fascinante cómo se procede en la actualidad al blanqueo de la ludopatía. Bajo rostros amables del celuloide o del deporte, las “empresas” (empresas por llamarlas de alguna manera aunque realmente no hacen más que ensuciar cualquier calificativo) dedicadas a las apuestas acaparan publicidad con total impunidad a cualquier hora, buscando sobre todo a jóvenes indefensos, exponiéndolos al riesgo de una enfermedad devastadora. La Administración mira para otro lado. Pero bueno, eso es otro tema, o al menos la realidad reflejada en esta novela es otro tema. Ana es una abogada venida a menos. Su hermano Alejandro es un recuerdo borroso de la tierna infancia convertido en hijo y hermano pródigo. Puedes sentirte alejado de tu familia por los motivos que sean, como le pasa a una derrotada Ana. Pero al reclamo de un hermano siempre se acaba acudiendo, aunque solo sea por lo que antaño fué… Su hermano se ha metido en problemas graves. Sobre su persona pesa la carga de un homicidio que apunta a un caso fácil y a una dura condena. Ana se ve impelida a resurgir como el ave fenix, como aquella gran abogada que fue. Aparcar los miedos, dudas y culpas nunca es fácil. Pero una vez conseguido que toda esa negatividad te acompañe tan solo cuando recaes en la debilidad, puedes volver a ser quien eras, aunque solo por lo imperativo de las circunstancias. En medio del caso se erige la monstruosa figura del imperio de juego, con sus ramificaciones firmes en una base del sistema político. La justicia es la última esperanza de Ana, pero el flagrante error en la acusación de su hermano debe quedar manifiestamente al descubierto para tener alguna garantía frente a los más aviesos equipos de abogados. Y para desvelar la verdad, Ana debe estar dispuesta a todo…
    2. Los futbolísimos: No sé cuantas entregas tiene esta serie que ya se ha convertido en un referente generacional para muchos chicos de nuestros días. El fútbol es un estupendo reclamo para adentrarles en grandes aventuras, en emoción, en valores de equipo. Pero la forma de afrontar cada trama de la saga invita en muchas ocasiones a la reflexión de fondo sobre muchísimos valores como la integración de otros, la empatía, también la competitividad como ejercicio de superación personal en primera instancia. Un conjunto de historias que siempre se pueden leer con nuestros pequeños para disfrutar con narraciones entretenidas a la vez que asentamos tantos valores difuminados hoy en día.
    3. El sueño de Iván: He de reconocer que yo nunca fuí de fútbol. Siempre me elegían en penúltimo o en último lugar del draft de mi patio de colegio. Lo mío era el baloncesto. Y sin embargo me empecé a enamorar del fútbol gracias a un libro muy especial “Senén“. Se trataba de una historia sobre un niño fronterizo, como se podía decir entonces. Y resultaba que aquel niño se transformaba en un anticipo de Forrest Gump que triunfaba en el fútbol. Mi primer ídolo del fútbol fue, entonces, Senén. Y este libro me recordó un poco a esa intención explicitamente conmovedora del fútbol como deporte para niños donde lo importante era divisar el imposible como una meta factible con esfuerzo o unión. Solo así pueden los chicos de la selección de niños enfrentarse a los mejores futbolistas del mundo con alguna esperanza de victoria. Aunque la victoria última seguro que se esconde en el aprendizaje de un partido fijado para captar dinero para las víctimas de un terremoto.

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