3 Mejores libros de Javier Castillo, 2020

Unos pocos nombres ocupan el espacio de fenómenos editoriales en España en los últimos años, a mi parecer concretamente cuatro, dos hombres y dos mujeres: Dolores Redondo, Javier Castillo, Eva García Sáenz y Víctor del Árbol.

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En este cuadrante del buen hacer y del consecuente éxito absoluto (exceptuando la narrativa juvenil con sus propios totems de ventas), y con una paridad de género siempre encomiable, se van ajustando las estanterías de todas las librerías con sus lanzamientos alternos de grandes novelas negras, thrillers o policíacas.

El caso de Javier Castillo, el último en llegar, o al menos el que menos novelas ha publicado hasta este momento de estos cuatro grandes, apunta a encumbrarse como el autor por excelencia del género negro más cercano a lo macabro, a esa línea que entronca con las oscuridades del alma humana, de lo ominoso, de la animadversión…

El día que…, comienzo para sus primeras novelas apunta a ese punto de inflexión, a ese instante entre lo trágico, lo sobrecogedor y la inquietante sensación de que el mal campa a sus anchas cuando la mente humana se desboca y se entrega a las más siniestras pulsiones.

Pese a que su bibliografía como digo no es todavía muy extensa, iremos engrosando el particular ranking de sus obras conforme vayan asaltando nuestras mesillas de noche…

Top 3 novelas recomendadas de Javier Castillo

  • El día que se perdió el amor: Uno de esos casos en los que una continuación (que no segunda parte), supera lo anterior. Después de la estelar aparición de la novela El día que se perdió la cordura, Javier Castillo nos ofrece esta segunda e igualmente inquietante obra: El día que se perdió el amor.

De nuevo el título participa de ese toque sugerente, entre apocalíptico y evocador, entre lírico y siniestro.Una ambivalencia que sirve muy bien a la propuesta narrativa. Todo lo que acontece en la obra de Javier Castillo se mueve entre esas dos aguas de los malos augurios, de los acontecimientos en torno a una muerte casi teatral.

Una mujer desnuda, completamente fuera de sí se presenta en el FBI de Nueva York. Inquietante imagen con la que ya se nos empiezan a girar las piezas del puzzle literario para que se nos haga imposible dejar de leer para descubrir más y más.

En ocasiones Javier se convierte en Joël Dicker, los flash back van aportando más y más tensión a una trama que ya de por sí te tenía ganado desde el momento en el que descubres a esa misteriosa mujer capaz de presentarse ante el FBI como un ecce homo hecho cuerpo de mujer.¿Quién es esa mujer? ¿Qué la ha llevado a esa pérdida total de consciencia?

El amor…, ya lo decía Freddie Mercury: too much love will kill you. El día que se pierde el amor puede que las consecuencias sean del todo imprevisibles. Allí donde hubo amor puede nacer el odio, el deseo de venganza, la locura.

Con el ritmo trepidante del que ya dio buena muestra Javier Castillo en la entrega anterior, pasamos a ver el mundo tras los ojos del inspector Bowring, tan empecinado en atar los cabos sueltos como desconcertado a cada nuevo paso dado.

La mujer desnuda solo fue el macabro arranque de una tétrica sinfonía de violencia y destrucción. Y detrás del todo historias de amor que parecen sencillas, destinos y promesas de eternidad que se creen indestructibles.

Desde lo que somos hasta lo peor que podemos llegar a ser, un solo desencadenante propicia que nuestro lado oscuro asuma la derrota como la perdición. O eso es lo que en ocasiones podemos considerar a la luz de los hechos que se nos relatan…

Puedes empezar a leer este libro al final de esta entrada

El día que se perdió el amor
Disponible aquí
  • Todo lo que sucedió con Miranda Huff: Hubo días en los que se perdió el amor, y la cordura, y cualquier otro indicio de humanidad en los argumentos de unas novelas de un Javier Castillo hecho ya fenómeno editorial por excelencia en España.

Un fenómeno que además ya llama ya a las puertas de muchos otros países europeos a los que empiezan a llegar estas historias negras, impactantes, frescas desde las oscuras aguas de los pozos del género.Si nos ponemos a etiquetar, Javier Castillo podría pertenecer a una generación de escritores de género negro prácticamente millenials.

Un grupo que encabezaría el fenómeno mundial Joel Dicker. Jóvenes autores que asaltan los primeros puestos de ventas en una combinación del thriller más descarnado con ritmos extasiantes, todo ello en torno a personajes absolutamente vívidos sobre cuyos destinos se vislumbran giros y situaciones limite.De entrada la desaparición de Miranda Huff evoca a otra ilustre desaparición reciente, la del ya citado Dicker: la periodista Stephanie Mailer. Pero la trama acaba por desmontar el guiño entre las dos novelas.

En esta novela de Javier Castillo la desparición apunta más a un terreno emocional en el que Javier Castillo suele exprimir un potencial fascinante de tensión narrativa. Cuando Ryan llega a la bucólica caseta apartada del mundo, en la que pretende forzar una reconciliación con Miranda, su mujer, pronto descubre la devastadora imagen de la sangre como única pista de una desaparición que lo enfrenta a esa desquiciante sensación de irrealidad frente a lo siniestro.

A partir de esta escena, con ese ritmo del que ya ha hecho gran virtud Castillo, vamos visualizando esos detalles, esas pistas a media luz, esos vínculos del pasado y esas culpas soterradas en lo cotidiano…

Nada es casual, como se puede adivinar en una historia de suspense. La elección de la casa retirada en el bosque empieza a cobrar otro sentido más completo, perfilado por alguna mente aviesa que busca venganza o simplemente disfruta con su ominoso plan. Porque la casa ya escondía otros secretos antes incluso de que Miranda y Ryan llegaran ahí.

El mal siempre traza su plan como un círculo macabro y perfecto en torno a un escenario. Todo lo que sucedió y lo que suceda, quedará sofocado por el silencioso bosque.

Todo lo que sucedió con Miranda Huff
Disponible aquí
  • El día que se perdió la cordura: Lo más curioso de esta novela es cómo el autor nos presenta lo más atroz como una consecuencia natural, una cadena de circunstancias y acontecimientos capaces de sintetizar la locura para extirpar el amor que deriva en dolor.

    Anda que no me explico bien ni nada cuando quiero ¿no? 😛

    Lo que trato de decir es que la conocida imagen inicial de esta novela, en la que un hombre desnudo pasea por la calle con la cabeza de una mujer en la mano, encuentra en el desarrollo de la trama una especie de fundamento vital, existencial.

    Lo macabro y lo monstruso del caso adquieren por momentos una cercanía desasosegante en este libro El día que se perdió la cordura.

    Y es que mientras lees empatizas con la locura. Conforme el médico psiquiatra Jenkins y la inspectora Hydens ahondan en el caso del perturbado asesino descubres cuan alejada puede estar la ciencia de la verdad, y lo lejos que se mueve el humano cuando pretende deducir a través de la razón.

    Jenkins, Hydens y tú como lector emprenderéis un oscuro viaje introspectivo por medio de una trampa de espejos que intenta implicarte en el caso para que sientas zozobra y dudas, para que no puedas escapar de sus páginas hasta que todo quede bien cerrado.

    Un intrigante y trepidante thriller construido demencialmiente bien. Una novela emergida desde la autopublicación y convertida ya en una obra singular y reseñable de toda la literatura negra española.

    El día que se perdió la cordura
    Disponible aquí

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