Las 3 mejores películas de Woody Allen

Siendo un director atípico, Woody Allen acaba por cautivar por esa particularidad que explica cada intrahistoria desde focos diferentes a los habituales. Quizás por eso Allen no sea el típico genio hecho hijo predilecto del Hollywood más comercial (menos aún tras ciertas acusaciones ominosas sobre las que no me voy a extender). Y sin embargo su legión de fieles espectadores se prodigan por muchos otros lugares del mundo.

Sin ser profeta en su tierra, Woddy Allen también representa el paradigma del neoyorkino actual, el contrapunto cronístico de la gran urbe a la siempre ácida Fran Lebowitz. Y es que incluso en una visión literaria, Woody Allen nos hace participar de ese realismo cargado de subjetivismo descarado, de la sana ambición por transmitir su modo de ver a los personajes calcados de la realidad actual.

En cierta forma hay algo de apertura dicotómica del alma en lo que rueda para el mundo Allen, algo de exposición de contradicciones en los motores que mueven a personajes como representación de las personas. Luego está ese toque de casualidad que puede decantarse hacia la mayor fortuna (en pocas ocasiones o durante poco tiempo) o la fatalidad (casi siempre y durante más tiempo). La síntesis es supervivencia, estoicismo, oportunidad. Un resumen de la vida que Woody Allen utiliza como cierre de muchas de sus pelis.

Top 3 películas recomendadas de Woody Allen

Match Point

Elegir una película tan avanzada en la carrera de Allen evidencia que uno no siempre ha sido muy de su corriente. Un converso como yo tuvo ese acercamiento como el que se da en el redescubrimiento de las bondades y posibilidades de las verduras. Y es que los guston se ajustan a necesidad, a estado, a evolución. De ahí que precisamente esta peli, con su lectura final sobre la casualidad, me ganara para su causa.

Quizás no se trate de su mejor película según los críticos. Pero cuando uno se inicia en algo, justo es señalar ese punto de inflexión que lo cambió todo. No obstante insisto en las bondades de la película per se. Porque la trama me parece bastante más dinámica que en otros de sus largometrajes y su desarrollo consigue enganchar a incrédulos como yo en su momento. Esa apertura que salía un poco de lo introspectivo completaba la peli y abría posibilidades a su cine.

Una propuesta dramática donde se abunda en esa noción del azar como la vida estrellada contra la red en espera por dilucidar hacia donde caerá la bola. Pueden pasar días, meses o años pero la bola siempre cae determinando el punto de partido. Esa sensación de que nunca hay vuelta atrás. No importa el golpeo o la forma de afrontarlo. La cuestión es que la bola siempre puede pegar en la red y solo un soplo de are puede decidir lo que va a pasar.

Annie Hall

Querencias particulares aparte llegamos a la peli emblemática, a esa cumbre en ocasiones igualada pero pocas veces superada. Con su propio protagonismo, Woody Allen consigue hacernos llegar esa sensación entre estoica y nihilista que queda cuando uno asume la extraña lucidez que lo ilumina todo.

Las relaciones humanas en su parte más doméstica, los estragos del tiempo y los vanos esfuerzos por mantener la cordura, la pasión o lo que quiera que despertaba esa sensación de vida extrema del amor en sus primeras escenas. Porque el amor puede repetirse una y otra vez en el ensayo único de la vida. La cuestión, la lucidez antes indicada es que, según nos hace entender Allen, precisamente son esos movimientos en sentido contrario, lo que hace irreconciliable el tiempo vivido con la intensidad de las emociones. Si es que pretendemos mantener esas suertes de pulsiones también vivas.

Vicky, Cristina, Barcelona

El idilio de Woody Allen con España queda de manifiesto del lado de los espectadores pero también por parte de un Woody Allen que parece empatizar de mil amores con nuestra idiosincrasia. Una película que pasa de Barcelona a Oviedo como una aventura entre extraños para ir desarrollándose como una especie de cruces de caminos. Y sí, hay toques románticos en el sentido que lo entiende Woody Allen, sin artificios ni musas caprichosas que se queden después en meras apariencias.

El amor con sus aristas y durezas, con sus paradojas y su punto de humor dramático. Las decisiones y la incapacidad para decidir cuando uno anda sumido en descubrimientos insospechados y en inercias jamás imaginadas.

El estrépito y el desconcierto cuando el poliamor entra por la ventana. El ruido, la pasión y la furia. Hasta la violencia y una sensación de llegada a la cúspide emocional desde donde solo queda despeñarse o asumir la cima, poner la bandera y regresar al campamento base de la rutina con el recuerdo de haber vivido en extremo, sin apenas óxigeno.

1 comentario en «Las 3 mejores películas de Woody Allen»

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

error: No copiar