Las 3 mejores películas de Morgan Freeman

Es difícil recordar al Morgan Freeman joven delante de la pantalla. Porque el actor en esencia ha sido siempre el mismo. Un tipo adulto de gesto hierático que sin embargo es capaz de transmitir multitud de emociones. Sin duda alguna estamos ante un don innato que ya desde la mirada puede comunicarnos todo tipo de motivaciones de lo más hondo en lo psicológico y lo emocional.

Quizás no sea el prototipo de actor principal al que encomendar el completo devenir de una trama. Pero Freeman acaba siendo el mejor complemento para todo tipo de protagonismos más entregados a una probable sobreactuación. Me refiero a ese histrionismo hollywoodiense que replica remotas épicas en cualquier escenario. Mientras eso ocurre, Freeman hace sus papeles como de fuste de toda la trama. Algo así como la función del bajista en toda banda de rock.

En ocasiones Freeman gana en protagonismo y también nos llega gracias a su vertiente camaleónica que puede ir desde el mismísimo Dios hasta un viajero del tiempo, o el amigo sobre cuyo hombro llorar las penas o el alto mando militar que rezuma severidad y secretos inconfesables. Multitud de registros para un actor orquesta siempre reclamado en las grandes producciones.

Top 3 películas recomendadas de Morgan Freeman

Cadena perpetua

Red, el personaje al que encarna Freeman es quien nos va relatando esta historia made en el Stephen King de las pequeñas grandes historias. Esas que pueden ser meras novelas cortas pero tan geniales que acaban llegando al cine para ser obras maestras. Con lo cual el protagonismo es absolutamente del Red que nos deshila todo lo que acontece.

Él es quien ve llegar a Andy Dufresne (Tim Robbins) a la cárcel y apenas da un centavo por su supervivencia. Lo contrario que le ocurre cuando lo ve atravesar el umbral de su celda a primera hora del día siguiente. Algo en aquel tipo le llama la atención a Red. Unos primeros acercamientos para ofrecer sus habituales negocios en la sombra y esa amistad que se va degustando a pequeños tragos.

Red acaba siendo la sombra de Andy. Porque Red pronto descubre que el nuevo tiene más dotes de lider y más capacidad que cualquiera de los encerrados en aquella prisión. Nada es fácil para Andy. Un hombre de negocios salpicado por un oscuro crimen pasional que huele más a encerrona que a otra cosa.

Pero Andy se hizo a sí mismo como el gran tipo que fue y Red sabe que también puede volver a resurgir de sus cenizas. Eso o hundirse ante las constantes amenazas que sobre él se ciernen entre presos anhelantes de sus favores y carceleros deseosos de inconfesables venganzas.

El final de la peli es épico. Porque Morgan Freeman, Red, podría quitarse de enmedio como algún otro personaje de la historia que sale de la cárcel demasiado tarde. Una vez institucionalizado no pintas nada ahí fuera. Pero cuando menos se lo espera Red, revisan su condicional y sale a la calle. Ahí fuera Red no es nadie y solo alguien como Andy, fugado épicamente tiempo atrás venganza con su punto a Monte Cristo mediante, puede salvarlo…

Seven

Bajo el estigma de secundario que a cualquier otro mataría, Morgan Freeman demuestra una resignación que sienta cátedra en cuanto a esa interpretación sin estridencias, precisa, quirúrgica. Algo así como la tarea del mediocampista asistente que da todos los goles al delantero.

Al lado de Brad Pitt era de esperar que Freeman delegara primeros planos y demás. Pero nada tiene que envidiar su papel frente al de otro tiburón de las distancias cortas como es Kevin Spacey. El malo malísimo de Spacey tiene en esta peli tanto tirón como el teniente Somerset que encarna un Freeman con gestos que parecen cargar con el peso del mundo después de años frente al mal.

Una obra maestra del suspense y el policíaco todo en uno. Por el argumento, cómo no, pero también por esa solidez que la historia tiene desde el protagonismo de Pitt hasta ese punto de Virgilio llevando de la mano a Dante mientras se adentran más y más en unos anillos de los infiernos que pueden acabar siendo espirales sin salida para nadie…

El verano de sus vidas

Curiosamente, estamos ante una de las películas en las que más presencia tiene Morgan Freeman pero que pasa por ser una muy alejada interpretación de sus géneros recurrentes de tono más oscuro. Esta peli es existencialista, intimista, salpicada de esos puntos de humor y esperanza propios de pelis de lagrimilla fácil. No se trata de una gran cinta pero siempre apetece, por fin, encontrar al bueno de Morgan Freeman al frente de una trama, del tipo que sea.

Tras la muerte de su esposa, el escritor Monte Wildhorn (Morgan Freeman) se ha vuelto un amargado que ha perdido la fe en el mundo y en sí mismo y sólo encuentra consuelo en el alcohol. Su sobrino, preocupado por él, le ha encontrado un lugar para pasar las vacaciones: la casa de veraneo de un músico amigo suyo: la única condición será que cuide del perro.

En ese lugar conoce a Charlotte O’Neil (Virginia Madsen), una atractiva divorciada que intenta empezar una nueva vida, y a sus tres hijas: Flora, de seis años, Finnegan, de diez, y Willow, de quince. Su relación con ellas le recordará lo que solía decirle su esposa: «Cuando una puerta se cierra en algún sitio, otra se abre en otro lugar».

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