Las 3 mejores películas de Brad Pitt

Todos pensábamos que aquel chavalín de Thelma y Louise había llegado al cine para papeles secundarios donde lucir palmito y guiñar los ojos (uno detrás de otro). Pero el veinteañero persistió en su vocación interpretativa (que ya venía desarrollando mucho antes de Thelma y Louise) y, pese a que su encanto en ocasiones devora a sus personajes, Pitt se fue labrando ese destino de gran actor que lo ubica hoy en lo más alto de Hollywood.

En una ocasión leí una anécdota de una chica que, estando aburrida en casa, salió a tomar algo durante la SEMINCI de Valladolid para acabar zumbándose a un Brad Pitt a punto de eclosión interpretativa. Corría el año 1991 y para ella se queda el gustirrinín cuando lo vea en su infinidad de papeles con las más costosas producciones y bajo las mejores direcciones del mundo.

Curiosidades a parte, sin duda nos encontramos con ese heredero de los Paul Newman primero y Robert Redford después. Galanes de un cine ya en color cuyo indiscutible e inigualable actractivo encontró refrendo en sus personajes. Vamos allá con mi selección de mejores pelis de «Blas Pit», como lo llama mi padre…

Top 3 películas recomendadas de Brad Pitt

El curioso caso de Benjamin Button

Ciertamente este papel estaba hecho para Brad Pitt. Porque la trama tiene algo de alegoría de la anhelada e inalcanzable juventud infinita, a la par que la insuperable belleza de su naturaleza efímera (y claro, Jordi Hurtado tiene su aquel en lo que a longevidad se refiere pero no daba la talla en la segunda premisa…).

En esa idea de la vida como un planteamiento equívoco, al que ya apuntaba Quino cuando decía que deberíamos empezar viejos y acabar en un desbocado orgasmo, Brad Pitt consigue materializarlo con su devenir imperturbable, con la asunción de que él va contracorriente y que el martirio es aún mayor. Porque los instantes cumbres, en vidas entrecruzadas por meros instantes de plenitud, siempre se pueden idealizar en espera de segundas oportunidades. Pero en el caso de Benjamin y Daisy todo pasó para olvidarse, para asumir derrotas aún más duras que las que concede el natural transitar en este mundo.

En esa fantástica escenificación que acaba por alcanzar nociones trascendentales, Benjamin Button consigue hacernos creer que sus dones apolíneos son una maldición de la que entresacar otra visión de la vida donde os temores a la muerte que nos marcan, de manera directa o subliminalmente entre cada fotograma de nuestros días, no son más que un anticiparse a la misma nada que es nacer e instantes antes no existir.

La vida es esa bendición que ocurre desde un chispazo que lo enciende todo y ese soplo que se lleva la luz para siempre. Benjamin Button nos acompaña un tiempo y luego nos deja ir con esa sonrisa de rictus inolvidable, como transmitiendo la confianza de que la muerte no es para tanto. O incluso que después de nuestro postrero latido puede esperar algo que el añorará para siempre porque ya lo conoció antes de llegar al mundo.

Malditos bastardos

Hacer de la violencia y la sangre morbo adrenalínico es algo que Tarantino consigue con la facilidad del cirujano experto afanándose en un trasplante de riñón. La cuestión es ofrecer después una trama consistente, una ambientación histórica típica que el desmenuza para presentárnosla extraña, desquiciada e hilarante por momentos. Y luego esta Brad Pitt con esa mirada oscurecida, esa belleza que deja de ser amable, como de yerno complaciente, para sumirse en la mirada de los mil metros que se quedaba en los soldados traumatizados en los conflictos.

Un innegable ánimo de revancha se extiendo sobre la historia como de pueblo encargado de la justicia frente al genocida (algo así como Mussolini en la plaza de Milán versión cine). La cuestión es que no nos parece ni tan mal la caza de nazis por las que nos conducen Brad Pitt y compañía. Nos sentimos incluso ligeramente complacidos con la masacre del cine y entrecerramos los ojos mientras Pitt señala la frente de los perversos nazis con la lengua entresacada, como el niño que pinta con acuarelas.

Sí, es una película siniestra pero también es una gran cinta de aventuras, y una buena intrahistoria de época en la Alemania de Hitler. Más allá de Brad Pitt hay que señalar el papel de otro actorazo como es Christoph Waltz, al que todos querríamos matar con nuestras propias manos…

Seven

No hace tanto tiempo que se concatenaron grandes películas de suspense de verdad, de las de criminales aviesos capaces de todo por conseguir dar a conocer al mundo su plan. Seven no le anda a la zaga a El silencio de los corderos. Los siete pecados capitales ejecutados uno a uno. Brad Pitt y Morgan Freeman buscando dar caza a un imaginativo asesino encarnado por Kevin Spacey.

Uno siempre sospecha en este tipo de pelis que algo se nos escapa. Que en esa búsqueda de la sorpresa, del efecto final, el redoble acabará por dejarnos boquiabiertos. Y también podemos intuir que el investigador representado por Pitt tiene todas las papeletas para llevarse una de esas funestas sorpresas. Pero la sobresaliente ejecución final, la tensión entre Kevin Spacey y Brad Pitt alcanza tintes épicos, de drama absoluto…

Por si te apetece recordarla… (no recomendable para quejicas de spoiler)

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Hay muchas otras pelis geniales donde nuestro amigo Brad se sale. Casos como: Sleepeers, El club de la lucha, Guerra mundial Z, 12 monos (espectacular en su rol de desquiciado)… Pero había que elegir y me he intentado decantar por las pelis donde tiene mayor peso en escena más allá de esa calidad puntual en sus apariciones.

12 comentarios en «Las 3 mejores películas de Brad Pitt»

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