Las 3 mejores películas de Colin Farrell

Sin ser el actor más carismático de la escena mundial, el bueno de Colin Farrel aporta una contrastada solvencia en todo tipo de papeles para variopintas caracterizaciones. Sus roles como protagonista no son tantos, pero en el fondo de armario de todo buen director siempre debe aparecer como recurso a considerar.

Así lo demuestra una filmografía ininterrumpida desde que asomara allá por los años 90. Constancia en sus apariciones en grandes cintas cuando no superproducciones, solvencia y capacidad para la sorpresa desde su capacidad camaleónica. Tan pronto apuntaba a galán juvenil en su despegue como que acopió nuevos recursos con los que transformarse en tipo duro con un toque de seductor. Amén de diversidad de adaptaciones como malo de turno en tramas oscuras o hasta un tipo más de calle para películas de corte más realista. El típico factotum interpretativo próximo a ese Morgan Freeman socorrido y triunfal como segundo de abordo entre los mejores elencos de considerables producciones.

En espera de mayores protagonismos que parece últimamente pueda estar cobrando, revisitar la filmografía de Colin Farrell es evocar entre sorprendido y fascinado esa capacidad de prestidigitador para transformarse a cada nueva peli.

Top 3 películas recomendadas de Colin Farrell

Última llamada

Stu es un tipo urbanita satisfecho con su capacidad para todo tipo de negocios publicitarios, los oficiales y los menos conocidos. Un superviviente que se mueve por las calles de Nueva York con esa vanagloria del exitoso hombre de negocios que anda pegado a su móvil salvando la vida a media ciudad.

Su estilo de vida apunta a esa suerte de libertinaje donde siempre pueden sospecharse las facturas pendientes y los desarreglos familiares. Pero él es feliz a su manera con ese horizonte del medro sin mayores remilgos ni remordimientos. Hasta que sonó ese maldito teléfono dentro de la cabina.

Curiosamente hay poca analogía con el cortometraje «La Cabina» made in Spain. Porque aquí lo bordamos con un toque más surrealista, entre la comicidad y los flecos más ácidos de crítica social. Ya sabemos que en USA la idea siempre va a romper de manera más efectista, y nada mejor que un thriller para desarrollar la trama. Al final uno no sabe si la película se ha quedado corta o si ha sido demasiado larga. Pero la interpretación de Colin Farrell consigue que la tensión se sobreponga a cualquier otro pero. Una actuación que quizás sobresalga muy marcadamente por lo plano de la trama… Sea como fuere, para mí su mejor película porque se le exigía transmitir con multitud de primeros planos. Farrell hizo a Stu completamente suyo y plenamente convicente.

En medio de la calle y a plena luz del día el joven Stu Shepard (Colin Farrell), un ambicioso publicista de Nueva York, se encuentra de repente atrapado en una cabina telefónica debido a las amenazas de un francotirador armado con un rifle con mira telescópica que le está apuntando: si cuelga el aparato, morirá.

Minority Report

Vale que el asunto aquí es una exhibición del Tom Cruise más intenso en forma y fondo. Porque su trepidante persecución nos deja sin resuello constantemente. Pero hay algo en el papel de Farrell que me flipa. Él es Danny Witwer, el investigador del departamento de justicia encargado de supervisar la actividad de la policía PreCrimen. Porque incluso en el futuro nos podemos encontrar con instituciones a la salvaguarda de la ética.

Witwer es un tipo escéptico con todo aquello de los tres precognitivo encargados de vaticinar los crímenes antes de que se produzcan. A menor premeditación menos tiempo para intervenir para la policía PreCrimen. Porque las malas ideas sobrevenidas no tienen un plan previo que las mentes de los precogs puedan rastrear.

La cuestión es que Witwer toma las riendas de los propios dilemas del espectador frente a semejante evolución futura y nos guía en su persecución hacia diversidad de focos éticos y de la propia acción que consiguen ubicarnos como antagonistas de Cruise por momentos. Aunque él puede ser solo un medio para el peor de los males que se encuentran en la supuesta justicia que lo ampara.

Trece vidas

Las plataformas como Netflix o Amazon Prime andan siempre a la gresca con sus apuestas cinematográficas de turno. En esta ocasión fue Amazon Prime quien se llevó el gato al agua con una historia basada en unos hechos reales que nos encogieron el corazón a todos. Antes de ver la peli ya no me acordaba de la suma de días que acopiaron esos pequeños héroes bajo tierra.

Y tampoco recordaba la ingente cantidad de medios llegados de medio mundo para poder sacar finalmente a esos chicos. Farrell se ocupa de cargar sobre sus espaldas con esa angustia (importada más facilmente después de su peli «La última llamada) de quien intenta salvar la vida de unos pobres niños encerrados en la cueva tras las lluvias torrenciales y las inundaciones que provocaron el incidente real allá por Tailandia.

El riesgo de este tipo de pelis con sus sucesos reales a la espalda es que ya conocemos el final. Así, se hace imperativo que alguien como Colin Farrell sea capaz de hacer del nudo de la historia todo. La trepidante aventura por la supervivencia nos hace introducirnos entre húmedos túneles que amenazan derrumbe. Con Farrell la aproximación a los acontecimientos reales se hace incontestable.

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