Las 3 mejores películas de Christian Bale

Sin las excentricidades de otras grandes estrellas del celuloide (o precisamente gracias a ello), Christian Bale pasa por ser un actor moldeable para todo tipo de interpretaciones. Solo as√≠ se puede entender que habiendo capitaneado una trilog√≠a que podr√≠a estigmatizar como es ¬ęEl caballero oscuro¬Ľ, sin embargo Bale no ha padecido ese f√°cil encorsetado con un protagonista tan potente.

Claro está que las entregas del caballero oscuro se prolongaron entre 2005 y 2012 y así la potencia del prota se diluyó lo necesario para no encasillarlo, pese a que Christopher Nolan siempre contó con él para encarnar al héroe más oscuro. Pero es que en el ínterin y a cada nueva película Bale se transforma con esa virtud camaleónica del tipo capaz de ajustar rictus y recursos para la versatilidad más indubitada.

As√≠ encontramos un actor de papeles siempre inesperados, inquietantes o sobreactuados si toca. La cuesti√≥n es empe√Īarse en la mutaci√≥n y dejarse la piel en ello (broncas m√≠ticas con personal de la pel√≠cula de turno inclu√≠das‚Ķ) Con un inicio en el cine muy temprano, Bale es un valor seguro como tir√≥n para el espectador medio.

Top 3 películas recomendadas de Christian Bale

El truco final (el prestigio)

En el cara a cara entre Bale y Hugh Jackman, para mí es Bale quien se lleva el gato al agua en esta película sobre magia en una época precisamente cargada de simbolismo entre lo esotérico y la modernidad. Seguramente sea el personaje encarnado por Jackman quien acabe brillando como el mejor mago, el que consigue el efecto perfecto que todo prestidigitador busca. Pero el asunto, la chicha del argumento, va por otro lado.

En el rol de tipo atormentado es Bale el que nos alcanza con mayor intensidad. Un tipo capaz de todo por ganar en la carrera del prestigio y la ilusi√≥n perfecta. Alguien capaz de anteponer el espect√°culo a la vida, el enga√Īo sobre la propia existencia a fin de mantener el aurea de ser sobrenatural‚Ķ

En Londres, a finales del siglo XIX, cuando los magos eran los √≠dolos m√°s aclamados, dos j√≥venes ilusionistas se proponen alcanzar la fama. El sofisticado Robert Angier (Hugh Jackman) es un consumado artista, mientras que el tosco y purista Alfred Borden (Christian Bale) es un genio creativo, pero carece de la habilidad necesaria para ejecutar en p√ļblico sus m√°gicas ideas.

Al principio son compa√Īeros y amigos que se admiran mutuamente. Sin embargo, cuando el mejor truco ideado por ambos fracasa, se convierten en enemigos irreconciliables: cada uno de ellos intentar√° por todos los medios superar al otro y acabar con √©l. Truco a truco, espect√°culo a espect√°culo, se va fraguando una feroz competici√≥n que no tiene l√≠mites.

El tren de las 3:10

Bale a la conquista del salvaje oeste. Un remake que consigue esa anhelada mejora sobre el original. Russel Crowe queda relagado a mero acompa√Īante de una trama principal que va m√°s all√° de su enfrentamiento con el bueno de Bale.

Curiosamente muchas de las escenas fueron rodadas en Espa√Īa. O sea que all√° por 2007 a√ļn se pod√≠a decir que los viejos escenarios que replicaban el salvaje oeste eran v√°lidos para representar otros escenarios lejanos.

Bale encaja perfectamente en un western con dejes de noir imposible, algo propio de su gui√≥n adaptado de un narrador como Elmore Leonard. Sus vivencias hacia la supervivencia entroncan tambi√©n con la idea de un remoto sue√Īo americano en torno a la familia y un terru√Īo donde prosperar‚Ķ

Arizona. Con la esperanza de conseguir una recompensa que le permita evitar la ruina de su rancho, Dan Evans (Christian Bale) decide colaborar en el traslado del peligroso forajido Ben Wade (Russell Crowe) hasta un pueblo, donde deberán coger el tren de las 3:10 para llegar a la prisión de Yuma.

La gran estafa americana

La película donde menos reconocible encontramos a Bale. Y justo es la cinta en la que se demuestra que el amigo Christian no es solo esa presencia inquietante y hasta sombría con la que suele ganarse a los espectadores.

Un tipo sarcástico, de vuelta de todo. Un estilo a Di Caprio en el lobo de Wall Street. Un triunfador hecho a sí mismo con sus cadáveres bajo la alfombra. Algo así como Robin Hood pero sin interés ninguno por devolver el dinero a los pobres. Sin ética, el dinero entra a espuertas hasta que precisamente el valor del dinero cobra su verdadera dimensión.

Estado de Nueva York, a√Īos setenta. Irving Rosenfeld (Christian Bale), un brillante estafador, y su inteligente y seductora compa√Īera Sydney Prosser (Amy Adams) se ven obligados a trabajar para un tempestuoso agente del FBI, Richie DiMaso (Bradley Cooper), que sin querer los arrastra al peligroso mundo de la pol√≠tica y la mafia de Nueva Jersey.

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