Las 3 mejores películas de Keanu Reeves

Es dificil pensar en Keanu Reeves y ubicarlo rápidamente en un estereotipo de actor muy concreto. Ya sea por decisiones propias, impulsado por exigencias laborales o también, claro está, por evolución interpretativa, el bueno de Keanu ha andado siempre reinventándose a marchas forzadas.

De aquel chico cuya foto copaba portadas de las carpetas de las estudiantes de los 90 ya no queda nada (Lo siento millenials y siguientes generaciones, no tenéis ni puñetera idea de lo que hablo). Aquellos días era junto con el malogrado River Phoenix (sí, el hermano del hoy enorme Joaquin Phoenix), el ojito derecho de toda productora que quisiera triunfar con su nueva peli para adolescentes.

Ahí anduvo Keanu durante algún tiempo gracias a una fisonomía de eterna juventud que aún hoy lo bendice (Lo siento, coetáneo Johnny Deep pero no se puede decir lo mismo de tí). La natural progresión lo llevó a superproducciones como Speed ya fumables por cualquier persona como una buena película de entretenimiento.

Finalmente Keanu es hoy uno de esos actores capaz de cualquier ejercicio de mimetización, desde el héroe de matrices que conforman nuestro mundo hasta el asesino a sueldo John Wick pasando por personajes en pelis de terror que seguramente espantan más desde la paradójica imagen amigable de Reeves…

Top 3 películas recomendadas de Keanu Reeves

Matrix

Cualquiera de las 4 entregas de esta película encuentra en Neo algo más que un protagonismo estelar. Porque Keanu tira de un don innato, un gancho que parte desde su presencia con un punto de fragilidad, de bondad y hasta de frialdad incluso que lo expone a riesgos imprevisibles en ese mundo conformado como la matriz de una realidad hecha a medida de sus alienados habitantes.

Y eso que Keanu puede que fuera el quinto o sexto candidato que finalmente se alzó con el papel. Ya se sabe que los descartes de otros pueden ser de lo más desacertado. Se siente Brad Pitt o Will Smith, pero seguramente esta peli pudo haceros más grandes. Y gracias porque al final Keanu fue perfecto. Y es que, como en la matriz misma, nada ocurre por casualidad…

En esa dualidad entre lo cierto y lo fantástico, Neo apunta a nociones que hacen de la programación, metafísica, y de los algoritmos, dictados casi divinos. Una vacilada que nos invita a pensar en un mundo hecho a medida en un lenguaje de programación. Algo así como Dios siendo un friki a los mandos de la mayor computadora jamás imaginada y el diablo haciendo de némesis de lo humano con tentadores ofertas.

Entonces Neo es ese Jesucristo en pleno desierto al que el diablo se le acerca para ofrecerle riquezas, mundos enteros a sus pies, poder y gloria… Pero claro, Neo es un héroe a la vieja usanza, más que el Neo de una posible mitología actual sería un Odiseo enfrentado a su particular aventura para salvar el mundo de sus propias sombras.

En esas anda una y otra vez Keanu, porque cada aventura es el reset más preciso en busca de la entrega final del mundo hacia el algoritmo perfecto como un agujero negro que manda a sus agentes Smith y a todo lo que haga falta para devorar el mundo en una Gargantúa desde donde recomponer la existencia al capricho de la última y más oscura programación final.

Réplicas

En la piel de William Foster encontramos a un Keanu Reeves que explota a la perfección ese punto de tipo melancólico necesario para el desarrollo de esta trama. Porque hablamos de ausencias insoportables, de pérdidas irreparables. Y claro, Keanu haciendo del biotécnico William Foster puede tener la llave para revertir la fatalidad que un accidente de tráfico produce en su vida con la pérdida de toda su familia…

La clonación con su perspectiva de juicio entre lo divino y lo moral… William Foster precisamente trabaja en un avanzado proyecto para regenerar vida. Y la ocasión la pintan calva. Es eso o morir de tristeza y de sensación de culpa. Es cuestión de trasladar todos sus conocimientos de última tecnología a su propia casa. El azar, la chispa hacia el descubrimiento final harán el resto.

Solo que en el proceso frankensteniano para recuperar a su mujer y a sus hijos no es del todo perfecto. Hay un eslabón perdido. Y es que su hija pequeña no es recuperable porque sus daños cerebrales impiden la reposición en ese creciente tejido que recupera la existencia como una composición, un mosaico entre células y recuerdos.

Claro está que cuando todo parece estar bien con el mínimo de pérdidas superado, los flecos se van descubriendo. Tanto por su familia en ausencia de la pequeña hija como por la empresa de la que ha extraído tecnología y herramientas. El frenético proceso se acelera con la consecuente persecución y enfrentamiento… Mientras tanto no puedes levantarte ni para ir al baño…

John Wick

El universo John Wick se expande hacia todos lados en forma de nuevas entregas y series que toman en este personaje el paradigma de vengador llevado al extremo del ojo por ojo. Ya no es cuestión de la pérdida de su mujer, que también funciona como esencia de su animadversión por el mundo en general y por la fatalidad en particular, sino que además por aquello de que no hay mal que por más mal no venga (en el caso de las películas y hasta también en la vida misma), John acaba convirtiéndose en vengador, matarife y hasta asesino a sueldo.

Hubo un tiempo en el que se quiso contener la violencia gratuíta en el cine e incluso el equipo A o Terminator no mataban sino que herían a sus enemigos. Pero actualmente nadie niega la violencia como argumento y John Wick es ese héroe dispuesto a todo para vengar a la más mínima víctima que se encuentre.

Pero claro, también John Wick puede sufrir de una violencia hecha reacción ineludible. La cuestión es disfrutar de a sangre como si fuéramos vampiros para ver caer criminales de todo pelaje ante un impertérrito John Wick que solo hace lo que le pide el cuerpo con el gesto pusilánime de un Chuck Norris desmadrado. En esta ocasión la inexpresividad medida de Keanu Reeves funciona perfectamente bien para un papel que como digo no deja de traernos nuevas entregas y series…

Otras películas menos recomendables de Keanu Reeves…

Speed

Vamos, no pasa nada por reconocerlo. Todo el mundo hemos visto Speed. Ya sea en su estreno o en alguna de sus trescientas veintidós reposiciones en canales generalistas para las siestas de los sábados. Lo cierto es que la mezcla de protagonismos entre Sandra Bullock y Keanu Reeves produce un efecto extraño en esta peli.

Por momentos puedes pensar que una peca de sobreactuación y el otro peca de frialdad. Porque lo del bus a toda pastilla y sin poder frenar o salen todos por los aires tiene su punto inquietante sin duda. Solo que no parece creible que una neurótica a los mandos y un tipo con la horchata por sangre puedan salir bien parados del brete. Pero por lo que sea la mezcla funciona.

En la aventura que supone circular sin descanso con un bus que lleva en sus bajos una bomba todo ocurre con esa frenética sensación de que a la mínima el asunto puede ir fatalmente mal. Y seguramente Tarantino se habría encargado de que así ocurriera en el minuto 2 de la peli salpicando de sangre las calles de Los Ángeles. Pero aún así no puedes dejar de ver a esos dos a bordo del bus. Él es un poli muy avispado que accede al bus en marcha para conseguir detener al peligroso criminal aficionado a las bombas. Ella es la conductora forzosa del bus… ¿Qué puede salir mal?

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