3 mejores libros de Fernando Vallejo

Bebiendo del genio colombiano de García Márquez y bajo el influjo mexicano de Juan Rulfo, Fernando Vallejo es un creador multidisciplinar que finalmente se destapó en su faceta novelística por encima de muchas otras de sus dotes creativas.

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Porque lo de Fernando Vallejo era inicialmente el guión de cine, la dirección de películas. Pero esa herencia literaria de su país de nacimiento y el de su acogida finalmente irrumpió con inusitada fuerza.

Y una vez puesto a escribir, Vallejo no se anduvo con remilgos. El tópico del compromiso de un autor adquiere en él la firme búsqueda de la verdad desde sus personajes hasta sus escenarios y sus tramas. Todo lo narrado por Vallejo adquiere esa trascendencia de la ficción como una extensión de la realidad.

Claro está que con esta forma de entender la literatura, también su bibliografía acoge ejemplares centrados en el pensamiento y el ensayo, convirtiendo asi finalmente al escritor en ese cronista de lo vivido como brillante intrahistoria desde la que empaparnos de vívidas nociones de nuestro paso por el mundo.

Top 3 libros recomendados de Fernando Vallejo

  • La puta de Babilonia: Lo de la iglesia católica, como cualquier otra religión, por otro lado, tiene mucho de milonga vigente hasta bie entrado el siglo XX.

    Pero poco a poco los despertares de todo tipo en lo social, político y moral hicieron trizas las instituciones pretendidamente regidoras de lo moral y precisamente titubeantes, tibias, cuando no perversas, a la hora de defender lo humano en un ecosistema equilibrado. Vallejo eligió este título a conciencia, con la idea de resultar insultante.

    Porque tras siglos de insultos a la inteligencia, nunca está de más que alguien se entregue a la causa del deicidio, de lo iconoclasta entre tantas religiones empeñadas en mantener status quo en lugar de buscar el bien común.

    Partimos en este libro del rol de Juan Pablo II, tan aparentemente cándido como enrevesadamente pernicioso a la luz de evidencias objetivas enfocadas hacia un control de aspectos humanos netamente individuales reconvertidos a derechos universales sobre los que solo la Iglesia puede mandar porque sí, porque ellos disfrutan de la superioridad de su ejercicio eclesiástico.

    Aspectos en torno a la vida y la muerte, el descontrol de la natalidad o el SIDA, las peores guerras por gracia de la religión, el domino y el yugo de los pueblos… Documentación exhaustiva hacia una intención de juicio quizás en ocasiones demasiado sumario, pero juicio al fin y al cabo del hombre buscando descarnadamente su libertad para no creer y no tener que ser enjuiciado por ello.
La puta de Babilonia, de Fernando Vallejo
Disponible aquí
  • La virgen de los sicarios: El humano es contradicción. Y el creador más todavía. Fernando Vallejo se sube en esta novela a su caballo y cabalga a galope sus contradicciones. No porque encontremos en la novela notas discordantes. Para nada.

    Esta historia es una de esas apasionantes tramas de gran componente social. Todo en un escenario que quien aquí escribe contempla con la admiración del viajero que alguna vez estuvo allí, en ese Medellín rodeado de colinas, alguna de ellas atestada de viejas calles y chabolas, sobre un valle en el que se extiende la prosperidad y la mezcla. El mestizaje social de aquellos a los que les va bien y los que tratan de buscarse su bien de la manera que sea.

    Y eso que Medellín ya no es lo que era, gracias a Dios… Porque esta novela se retrotrae a algunos años antes de mi visita, cuando lo de ser sicario era una oposición de fácil acceso para cualquier chico.

    Como un Lazarillo moderno de ultramar, esta trama nos deleita entre la miseria y las ínfulas de gloria, entre los sueños y la desesperanza.

    Crudeza pero también emotividad para un conjunto que despierta esas contradicciones indicadas inicialmente en el abandono de lo moral, en la entrega al nuevo mundo en el que ya se sabe que Dios no existe ni existió.
La virgen de los sicarios, de Fernando Vallejo
Disponible aquí
  • El desbarrancadero: Cuando un escritor tan directo y a la vez fascinante como Fernando Vallejo ofrece una historia con visos de la máxima verosimilitud de la vida propia, no queda otra que afrontar esta novela con el corazón encogido desde la primera página.

    Todo lo que sea pasado se afronta siempre con sensaciones encontradas, en mayor o menor medida, de felicidad, nostalgia y culpa todo pasado por el tamiz de lo irrecuperable, lo irremediable.

    Para más inri nos situamos ante una de esas últimas visitas al hermano, en este caso a un Darío que palidece de sida. Mientras nos adentramos en esos últimos ratos compartidos, los recuerdos del protagonista engarzan directamente con sensaciones del autor con esa vieja patria dejada, por los motivos que fueran.

    Porque las retiradas, las salidas de escena, tiene siempre una parte más o menos grande, más o menos intensa, de deuda. La vida cobra mayor intensidad cuando ya no se pueden girar las decisiones tomadas, en paralelismo con la vida escapándose del cuerpo de Dario, el hermano.

    Frente a la tierna relación con el hermano que se va, la fiereza con que el protagonista (y el autor) acometen la frustración de las relaciones imposibles con otros integrantes de la familia. El desapego con lo político y lo religioso de un lugar al que el protagonista quisiera pertenecer pero no puede terminan por componer una escenografía trágica que va más allá incluso de la muerte.
El desbarrancadero, de Fernando Vallejo
Disponible aquí

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