Las 3 mejores películas de Ewan McGregor

Detrás de las grandes figuras del cine hay una segunda línea repleta de actores y actrices deseosos de entrar en acción para arrebatar puñados de gloria cinematográfica a los Pitt, Deep, DiCaprio y compañía. Ewan McGregor es uno de esos actores sólidos, de poso y cuajo. Un interpréte capaz de esa mimetización con gancho para sacar lo mejor de sus personajes desde ese punto de vista de dramatización hollywoodiense.

Porque sí, todo empezó con su papelaco en Trainspotting. Nada que ver pues con ese cine comercial para todos los públicos. Pero me vais a perdonar que no seleccione esta peli. Uno se ha criado con algunas pelis del cine quinqui español y como que lo del mundo yonqui se me hace más creible entre barriadas más castizas…

Pero que nadie se me enfade. Será por filmografía interminable para este escocés ya universal. Vamos con otras películas que seguro también serán bien valoradas por sus más acérrimos seguidores. Cintas donde se intercala ese punto comercial más actual con interpretaciones rotundas, magistrales…

Top 3 películas recomendadas de Ewan McGregor

Big Fish

He de reconocer que me he animado con esta entrada en un revisionado de esta película, para mí una de las mejores obras dramáticas de la historia. En el devenir del Edward Bloom al que encarna McGregor, se asienta todo ese punto trascendente de la obra conforme avanza a su maravilloso final.

Cuando se piensa que una película ya no sería lo mismo encarnada en otro actor, por muy bueno que este sea, es que el tipo lo ha bordado haciéndolo suyo. Ewan McGregor nació para esta película. Sus idas y venidas entre realidad y ficción por lo que a la postre fue su existencia vista en perspectiva se hacen inolvidables. Entre lo alegórico y lo trascendental, con significados nuevos a cada visualización de la película.

El personaje ya más adulto termina por romperte el corazón gracias a que piensas en el tipo que fue, en aquel Ewan McGregor (o sea Edward Bloom), atravesando la vida con esa pátina de ficción encargada de pintar como buenamente puede los momentos más dramáticos de la vida. Porque ciertamente solo con ficción puede sobrellevarse el peso del mundo sobre los hombres y la idea de ser padre para entregar ese nuevo peso a un hijo.

La isla

Lo de la ingeniería genética por sí misma y los clones como derivada siempre me ha fascinado desde ese punto profando de un antiguo estudiante de letras. De hecho en su momento me animé con una novela de clones que llamé «Alter». Por si te interesa la tienes aquí.

Para rebajar lo técnico del asunto, esta novela aborda los aspectos más interesantes, la vertiente moral de la recreación de seres humanos. Más aún porque lo que se hace en la supuesta paradisíaca isla es recrear seres humanos a imagen y semejanza de sus interesados patrones, como seguros para cuando les falla un riñón o les entra una leucemia. En su defensa, eso sí, hay que decir que ellos no saben que tiene sus clones. Tan solo creen que su información genética recrea órganos a necesidad en una masa informe.

La peli se sigue perfectamente incluso para profanos en CiFi. Y por momentos parece más una obra de aventuras donde los protagonistas encarnados por Ewan McGregor y Scarlett Johanson alcanzan el nivel de consciencia necesario para descubrir la falacia y tratar de huir.

Porque claro, la isla no es tal y las promesas a todos sus habitantes de un destino mejor mediante sorteo (desaparecen de ahí en cuanto el promotor precisa de algún órgano) queda en evidencia gracias a que McGregor es un tipo evolucionado capaz de las dudas más trascendentales.

En esta peli hay un pequeño diálogo genial que siempre recordaré. Y es que cuando Ewan le pregunta a un trabajador externo por Dios, toda vez que ya está al tanto de su propia naturaleza real, el tipo le suelta algo así:

_ ¿Sabes cuando deseas algo con todas tus fuerzas? _ Sí -responde Ewan- _ Pues Dios es quien no te hace ni caso.

La peli tiene mucha acción, toques de humor cuando los extrañados habitantes de la isla (que acaba siendo una construcción bajo tierra en un desierto perdido) van interaccionando con personas del mundo real. Una buena película de ciencia ficción recomendada para todos los públicos.

Moulin Rouge

Un musical, sí. Pero no uno cualquiera. Porque realmente esta película contrapesa perfectamente trama y musical sin vencer definitivamente hacia uno u otro lado. La escenografía que acompaña a cada tema musical es potentísima pero sin desmerecer el avanzar del nudo de la historia.

Romanticismo y decadencia, miseria y gloria efímera del amor capaz de iluminar las tinieblas más hondas. Lo de Christian y Satine nos alcanza con la potencia de sus miradas y de esa música que mueve nuestros corazones hasta conducirnos sobre las mismas tablas del escenario de aquel mundo de época.

Christian es un joven poeta del París de 1890 que abandona el hogar para trasladarse al barrio de Montmatre, cuna de la bohemia romántica de finales del siglo XIX y donde viven curiosos personajes como Toulouse-Lautrec. En este depravado y glamouroso refugio de sexo y drogas, el inocente poeta conoce a Satine, la estrella del famoso cabaret Moulin Rouge y la cortesana más deseada del lugar. Juntos iniciarán una apasionada historia de amor marcada por la tragedia, ya que ella está prometida a un poderoso hombre de negocios apodado el Duque.

Original drama musical dirigido por el australiano Baz Luhrman (responsable de la también curiosa adaptación de «Romeo y Julieta de William Shakespeare»). En esta ocasión, el realizador construyó una historia que emana directamente del mito de Orfeo y Eurídice. Para ello, utilizó una banda sonora muy cuidada, que homenajea a la música pop del siglo XX y que contiene, entre otros, temas de John Lennon, Paul McCartney, Sting, Elton John y David Bowie. La australiana Nicole Kidman y el escocés Ewan McGregor supieron estar a la altura en esta barroca cinta del género musical que obtuvo un gran éxito de crítica y público.

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