Las 3 mejores películas de Ana de Armas

La chiquilla aquella de la serie «El internado» tenía encanto. Pero en otros casos ya ocurrió que la buena acogida de una serie podía suponer la muerte de éxito de muchos de sus protagonistas ya apartados del imaginario cinematográfico común. Que el caso de Ana de Armas consiguiera escapar a ese efecto dominó, que se lleva por delante a tantos actores y tantas actrices, dependería de la suerte y de que ciertamente Ana de Armas tenía mucho más que encanto.

La habitual leyenda que acompaña el éxito. Ana de Armas también describe tras de sí la estela de las grandes estrellas izadas gracias a la perseverancia desde la nada. Y seguramente la épica tendrá su punto de realismo en su caso. Pero es que Ana de Armas tenía a favor su incomparable camarogenia, neologísmo que me acabo de inventar como extensión de fotogenia. Porque no hay cámara que se resista no solo a la imagen de Ana sino a ese transitar suyo por la escena. Esta actriz cubana se mueve con la ligereza de una musa mientras, paradójicamente, carga con la pesadez de unos gestos que pueden sumergirnos en una melancolía que nos atraviesa con su mirada.

Desconozco si es cosa de la formación en artes dramáticas. Solo se de resultados finales. Y Ana de Armas compendia todo lo que se puede pedir a una actriz. Puede arrebatar desde su sonrisa o sus lágrimas. Todo lo que hace tiene ese poso de absoluta verosimilitud. Su único pero es lo que en sus inicios pudo ser virtud para ajustarse a papeles más «juveniles». Me refiero a esa apariencia de eterna juventud. Curioso que solo se le pueda poner un pero desde lo puramente fisonómico. La belleza mantenida en el tiempo en ocasiones puede jugar a la contra.

Top 3 películas recomendadas de Ana de Armas

Rubia

Meterse en el papel de Marilyn Monroe anticipa la crítica fácil. El mismísimo director de la película, Andrew Dominik, lo sabe y anuncia que hay algo en ella que ofenderá a todos. Sin duda tendrá razón porque la legión de ofendiditos se multiplica entre los mitómanos.

Pero cuando se es capaz de ver esta película biográfica de la malograda Marilyn con una visión liberada, el asunto cambia. En primer lugar porque el asunto parte de un ficcionado previo, de una novela de Joyce Carol Oates nada menos. Y así te quitas de encima a los acérrimos detractores que saltarán desde la primera escena.

Después todo transcurre con un mimetismo espectacular como pocos se han visto a la hora de abordar cualquier representación mínimamente biográfica. Una actuación-gesticulación-interpretación a la altura de Rami Said Malek haciendo de Freddie Mercury. Un trabajazo espectacular de Ana de Armas, cargado de riesgos pero finalmente alcanzando ese status de actriz con mayúsculas que la Armas ya venía demostrando con regularidad en los últimos años.

Puñales por la espalda

El personaje de Ana de Armas sostiene la trama de esta jugosa mezcla entre comedia y suspense. Porque fallecido el patriarca Harlan Thrombey todos aspiran a ese último abrazo amable convertido en millones o propiedades. Hijos y nueras, hijos y yernos. Todos esperan la recompensa correspondiente con la que relanzar sus vidas.

Pero el viejo Harlan parece cansado del amor interesado y focaliza en su enfermera Marta, encarnada por Ana de Armas, su última esperanza en que su legado acabe en las mejores manos. Todo transcurre a un ritmo trepidante. Por momentos parece que el marrón de la muerte del abuelo se lo va a comer la pobre Marta. Unos parecen buenos y son malísimos, mientras que otros parecen oscurecer la trama para finalmente resplandecer. Típico cambio de roles pero no por ello mágicamente sorprendente.

Cuando el renombrado novelista de misterio Harlan Thrombey (Christopher Plummer) es encontrado muerto en su mansión, justo después de la celebración familiar de su 85 cumpleaños, el inquisitivo y cortés detective Benoit Blanc (Daniel Craig) es misteriosamente reclutado para investigar el asunto. Se moverá entre una red de pistas falsas y mentiras interesadas para tratar de descubrir la verdad tras la muerte del escritor.

blade runner 2049

Ana es capaz de transmitir, desde su belleza desconcertante, una fría sensación de alienante perfección. De ahí que su papel en esta película como una replicante llamada Joy resultara cautivador. Esencialmente programada para complacer, pero finalmente reconvertida en aliada del protagonista, Ana de Armas le da a la cinta una carga de magnetismo, de fascinación por lo que el futuro nos podría deparar en cuanto a viejos mitos de la robótica y la Inteligencia Artificial.

La película fue recibida con el típico desencanto de los amantes de la original treinta años antes de esta adaptación. Pero ciertamente se trata de una película mejorada en efectos, dinamizada en trama y que aún perdiendo ese punto existencialista de la inicial, pasa por ser un referente de la ciencia ficción actual, sin duda.

El ser humano capaz de generar réplicas humanas no ya desde la clonación sino desde la tecnología. Los viejos dilemos sobre la vida y la muerte y la paradoja de que la obra sobreviva al hacedor como un Dios fallido. Además como digo una trama muy jugosa y una factura como superproducción que daba ese gustazo especial para verla en cine.

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