El jardín de los enigmas, de Antonio Garrido

El jardín de los enigmas
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La asociación libre de ideas es lo que tiene. En cuanto conocí de la nueva novela de Antonio Garrido: “El jardín de los enigmas”, recordé el famoso óleo de el Bosco. Sí, ese que cambia los enigmas por las delicias.

Será cosa de la exuberancia paralela entre el famoso cuadro y la dilatada carrera literaria del autor, ¿quién sabe?

Notas particulares aparte, la cuestión es que bajo el sello editorial Espasa, desde el 26 de noviembre podremos disfrutar de una nueva gran novela de Antonio Garrido. Una fascinante trama de ambientación decimonónica que nos sumerge entre las luces y sombras de un mundo entregado a la modernidad, con ese efecto claroscuro de las grandes historias de suspense.

“El jardín de los enigmas es un absorbente thriller ambientado en el Londres victoriano, inspirado en los misteriosos acontecimientos que rodearon la Gran Exposición Universal de 1851.

Rick Hunter, un cazarrecompensas con un oscuro pasado y Daphne Loveray, una matemática libertina, protagonizan esta apasionante historia salpicada de crímenes, en la que deberán descubrir a los asesinos en el marco de un Londres en plena ebullición industrial.

Entre medias, los servicios secretos del Foreing Office y un misterioso lenguaje criptográfico, extraído de los harenes turcos, involucrados en una gigantestca conspiración criminal”.

Entre la realidad y la ficción

El marco histórico de la novela nos traslada al Londres de los meses previos a la celebración de la primera Exposición Universal, un hervidero de operarios y maquinaria en el que se trabaja a contrarreloj para concluir las obras en plazo.

En ese sorprendente entorno, nuestros protagonistas deberán enfrentar peligrosos conflictos relacionados con la política y las costumbres victorianas, como las Guerras del Opio entre el Imperio Británico y la fastuosa China, con la sombra de la poderosa Compañía de las Indias Orientales como siniestra actriz durante toda la novela.

Junto a los protagonistas, encontraremos a personajes reales de aquella aventura extraordinaria, como lord John Russell, el primer ministro, o lord Henry Palmerston, el Secretario de Exteriores, quienes resultarán fundamentales para la resolución de los enigmáticos hechos que se narran.

El lenguaje de las flores

A comienzos de la época victoriana, cuando la estricta moral impedía la manifestación de las pasiones, los arreglos florales se convirtieron en el medio ideal para el envío de mensajes. El mismísimo rey Carlos II de Inglaterra instauró un código propio inspirado en los harenes turcos, e instruyó en el oculto arte a la familia Hartford de Edimburgo, sus jardineros personales.

Durante dos siglos, losHartford custodiaron con sigilo «el secreto de las flores», hasta que la viuda Hellen Hartford se trasladó a Londres para regentar Pasión de Oriente, el salón floral que la nobleza escogería para elaborar los mensajes más sugerentes. Así, bajo sus exóticos ramos, comenzaron a circular las historias más sórdidas de lujuriay sexo en las sofisticadas fiestas de Kensington Palace.

Pero no sólo ese tipo de mensajes…

Un homenaje a la gran narrativa inglesa del siglo XIX

Hay mucho del duro realismo del Oliver Twistde Dickens en la descripción de la vida en los bajos fondos de Londres. También en la de muchos personajes, condenados a malvivir y mal morir en una ciudad en la que las ratas campan a sus anchas y los niños dejan de serlo en cuanto se destetan.

De un buen amigo de Dickens, Wilkie Collins —de La piedra lunar— bebe una de las subtramas más exóticas de la novela. Hunde sus raíces en la India colonial, en historias que combinan la gloria imperial y la corrupción del aparato gubernamental con las maldiciones ligadas a los antiguos cultos hindúes.

Conan Doyle y Defoe, parecen asomar en dos personajes muy distintos:

Rick Hunter, el protagonista, ha hecho de las dotes de observación y de deducción su modus vivendi; es más, sin tales habilidades hubiera muerto ya en alguno de los muchos casos a los que se enfrenta como cazarrecompensas. Su epopeya personal también rezuma unas gotas del conde Montecristo, de Alejandro Dumas.

Por su parte, el ingenioso Memento tiene algo de Robinson Crusoe: vive aislado e inventa artilugios que le ayudan a sobrevivir en la jungla urbana.

Finalmente, los diálogos entre Rick y Daphne y las escenas en la floristería, los jardines de Cremorne y las mansiones aristocráticas homenajean el ingenio, la agudeza, la inteligencia y la delicadeza de algunas de las grandes novelistas de la primera mitad del siglo XIX, con Austen y Brontë a la cabeza.

Una fascinante galería de personajes

RICK HUNTER

¿Quién es en realidad Rick Hunter? ¿Qué oscuros secretos oculta bajo esa identidad falsa? ¿Por qué tiene el torso surcado de cicatrices? Y ya puestos, ¿por qué un hombre educado como él, trabaja como cazarrecompensas, asociado a un tipo sin escrúpulos como Joe Sanders?

En la personalidad de Rick hay más preguntas que certezas. Sabemos que quiere vengarse de alguien que le causó un daño irreparable en el pasado; que tiene notables conocimientos de botánica; que odia a los ricos; que es atractivo y un buen luchador, y que en la India se dejó algo más que una parte de su vida. La novela está narrada en una tercera persona, focalizada en él.

DAPHNE LOVERAY

Hermosa y enigmática, sus llamativos ojos azules iluminan cuanto miran. Se trata de una aristócrata a la que no le importa mezclarse con la gente de a pie para disfrutar de la vida. Su marido está más pendiente de sus cuadros que de ella. Es una mujer adelantada a su tiempo: culta, políglota, con conocimientos de matemáticas… y muy liberal en el amor y el sexo.

Ella también oculta secretos que pueden resultar mortales. Su colaboración con el Foreign Office es uno de ellos. El arma que siempre lleva escondida es otro. ¿A qué se dedica, en realidad?

JOE SANDERS

Es el jefe —más que el socio— de Rick, ya que se lleva un porcentaje mucho mayor que él de las recompensas que cobran. Sin Joe, Rick no se hubiera dedicado a ese oficio. Es un tipo grueso, sucio y grasiento. Rick lo detesta, odia su ruindad, su carácter violento y su obsesivo interés por el dinero. Sin embargo, debe cuidarse de él, ya que Joe sabe más de su pasado de lo que Rick se imagina.

MEMENTO MORI

El único amigo de Rick. De edad madura, malvive confinado en un almacén del correccional de Southwark, trabajando con máquinas. Se gana la vida reparándolas, manipulándolas, transformándolas y construyendo artefactos mecánicos que vende a talleres. Su aspecto es el de un engendro salido de una pesadilla. Una explosión le desfiguró el rostro, dejándolo sin párpados, que intenta ocultar bajo unas gafas oscuras.

HELLEN HARTFORD

Propietaria de la floristería “Pasión de Oriente”, es una viuda gruesa de carácter inflexible, que vive angustiada por un asunto que se niega a comentar con nadie. Ha conseguido la concesión de los adornos florales de la Gran Exposición, pero será un negocio que le acarreará terribles consecuencias.

LORD BRADBURY

Empresario, filántropo y hombre con una enorme influencia en el gobierno. Pese a sus problemas de movilidad, está al tanto de todo cuanto se cocina en Gran Bretaña y en las colonias. Amigo del difunto señor Hartford, ha auxiliado a su viuda para conseguirle el contrato con la Gran Exposición. También es el protector de Daphne Loveray en el ForeignOffice.

GUSTAV GRUNER

Cónsul de Alemania, asesor personal del príncipe Alberto, el marido de la reina Victoria, y responsable de la seguridad del Crystal Palace, el recinto en el que se celebrará la Exposición Universal. Sin embargo, tanto Rick como Daphne están convencidos de que este engreído personaje oculta otras actividades menos confesables.

PENNY

Dependienta en la floristería Pasión de Oriente, oculta un pasado poco edificante, ya que trabajó como prostituta. De aspecto demacrado, con las encías inflamadas y una dentadura destruida, fruto de una mala alimentación, escasos hábitos higiénicos y, seguramente, alguna enfermedad, es una cotilla y buena persona.

KARUM DASWANI

Empresario de la India con intereses comerciales en Londres. Es uno de los responsables del pabellón de su país en la Gran Exposición. Su aspecto es formidable, alto y hercúleo. Además de sus negocios conocidos, regenta un célebre burdel y fumadero de opio, un den del que son clientes altos funcionarios y reputados comerciantes.

Londres, más que un escenario

En 1850, Londres sufría la tremenda transformación que la convertiría en la ciudad más importante del mundo durante las décadas siguientes. En aquellos momentos, era ya la mayor metrópolis internacional y la capital del Imperio más poderoso.

Su vitalidad atraía a cientos de miles de personas procedentes de todo el Reino Unido y las colonias. El hacinamiento provocaba el periódico estallido de epidemias de cólera. La más reciente, en 1848, provocó la muerte a más de 14 000 personas.

El crecimiento de la ciudad colapsó unas calles que no podían absorber el tráfico de vehículos, animales y personas. Eso precipitó la creación de una red ferroviaria de la que Rick Hunter nos da cuenta.

El gran acontecimiento del momento era la celebración de la primera Exposición Universal, cuya sede fue el Crystal Palace en Hyde Park. Su nombre oficial era Gran Exposición de los Trabajos de la Industria de todas las Naciones. El príncipe Alberto, marido de la reina Victoria, fue su impulsor tras visitar la exposición industrial de París. Su objetivo era la muestra de curiosidades y manufacturas de todo el mundo y el fomento de la educación artística, del diseño industrial, del comercio, de las relaciones internacionales y del turismo, un fenómeno al alza.

El primer contacto del lector con Londres se produce en el barrio de Seven Dials, en la zona del Covent Garden, por entonces, entre los barrios marginales más peligrosos de la ciudad.

La floristería Pasión de Oriente aparece situada en el distrito de Bayswater. A diferencia de otros barrios de Londres, por aquel entonces se asemejaba a un apacible pueblecito en el que sus vecinos hubieran logrado impedir que el avance de la civilización arruinase la tranquilidad de sus vidas.

Uno de los escenarios clave en el argumento son los jardines de Cremorne, en donde Daphne y Rick viven un intenso encuentro. Situados a orillas del Támesis, los jardines vivieron sus años de esplendor entre 1845 y 1877. Tras pasar por varias manos, se convirtieron en unos jardines abiertos al público, con grandes restaurantes, salones de baile, atracciones varias y hasta un globo aerostático desde el que se podía contemplar una amplia panorámica de la ciudad.

También pasearemos por algunas prisiones célebres y unas cuantas estaciones de ferrocarril —varias todavía en obras—.

De la capital del Imperio, destaca el edificio del Foreign and Commonwealth Office, en St. James’s Park, y el lujoso y exclusivo hotel Mirvart’s, que hoy es el célebre hotel Claridege’s, en Brook Street, en el barrio de Mayfair.

El marco histórico

Ya hemos explicado algunos de los elementos destacados de aquel periodo histórico. Sin embargo, para disfrutar aún más la novela, debemos situar las aventuras de Rick y Daphne en un marco más amplio.

Las campañas militares de la Compañía Británica de las Indias Orientales habían abierto, en el siglo XVIII, las puertas de la India. En el XIX, con la Compañía como estandarte, los británicos intentaron extenderse por todo el subcontinente indio en busca de materias primas y nuevos mercados para sus manufacturas. En 1842 una fuerza anglo-india fue destrozada en la batalla de Gandamak, Afganistán. Mientras tanto, Ceilán y Birmania se unieron a los territorios británicos en Asia, a los que se sumó Hong Kong, en 1841, tras la Primera Guerra del Opio, que tuvo lugar entre 1839 y 1842. Hay varias referencias a ella en El jardín de losenigmas.

La Inglaterra que visitamos durante la lectura vivía inmersa en la llamada época victoriana, considerada el punto culminante de la Revolución Industrial y del Imperio británico. Fue un periodo muy extenso marcado por el reinado de Victoria I, desde 1837 hasta 1901. Durante esas décadas se produjeron unos profundos cambios culturales, políticos y sociales.

La figura de Rick homenajea a un cuerpo pionero de la policía moderna, los Corredores de Bow Street, fundado en 1749 por el magistrado y novelista Henry Fielding. En 1829, nació la Policía Metropolitana de Londres, la popular Scotland Yard. Ambas fuerzas convivieron hasta 1838, cuando se fusionaron.

Rick apunta ya a la casi inminente aparición de los investigadores privados, que en Francia funcionaban desde la década de 1830, gracias al célebre expolicía Eugène-François Vidocq.

Por su parte, el personaje de Daphne Loveray está fuertemente inspirado en la matemática británica Augusta Ada King, condesa de Lovelace, más conocida como Ada Lovelace, la inteligente y bellísima hija de Lord Byron. Pese a la hipocresía de la época, las mujeres empezaban a alcanzar cierto reconocimiento en las letras, aunque no tanto en el campo de la ciencia.

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