3 mejores libros de Natalia Ginzburg

El apellido Levi se asocia rápidamente en Italia con la lucha antifascista desde la literatura y hasta la política. Pero lo cierto es que Natalia Ginzburg (Natalia Levi realmente) no tiene nada que ver con su contemporáneo, compatriota italiano y también judío Primo Levi.

Y eso que precisamente la literatura provocó su encuentro casual en alguna ocasión. Pero a la postre de manera intrascendente. No surgió chispa alguna e incluso se sabe que Natalia rechazó alguna de sus obras mientras trabajaba en la editorial Einaudi.

Así que cada cual siguió su carrera y su vida. Conceptos de carrera literaria y vida que venían a ser algo indisoluble (como crónica y compromiso desde la denuncia) en los tiempos dificiles que les tocó vivir a ambos ya desde su juventud.

Con esa carga de los tiempos duros, Natalia se convirtió en una suerte de escritora de testimonios que hoy parecen novelas negras. Lecturas bien distintas las de entonces en busca de empatía con voluntad de superar lo ominoso comparándolas con una revisión actual.

Porque ahora, leyendo a Natalia se despierta esa sensación de extrañeza en la cercanía incomprensible con los monstruos que pueden habitar en nosotros como humanos. Mientras tanto, en uno u otro tiempo se observa la superación como capacidad incontestable del ser humano, siempre.

Top 3 libros recomendados de Natalia Ginzburg

Y eso fue lo que pasó

Lo que nunca quisieras que te contaran, eso fue lo que pasó. Y tras conocer la ignominiosa condición humana en su más bárbara expresión poco puede quedar de esperanza para parir un libro como este.

“Durante generaciones y generaciones—observa Italo Calvino en el prólogo de esta edición—lo único que han hecho las mujeres de la tierra ha sido esperar y sufrir. Esperaban que alguien las amara, se casara con ellas, las convirtiera en madres, las traicionara. Y lo mismo sucedía con las protagonistas de Ginzburg”. Publicada en 1947, “Y eso fue lo que pasó”, la segunda novela de Natalia Ginzburg, es la historia de un amor desesperado; una confesión, escrita con un lenguaje sencillo y conmovedor, de la desgarradora lucidez de una mujer sola que durante años ha soportado la infidelidad de su marido y cuyos sentimientos, pasiones y esperanzas la abocan a extraviarse inexorablemente.

“Una historia llena de miedos y amores desesperados. Ginzburg, escritora combativa y fuerte como pocas, nos conduce en todas sus historias, tan humanas y conmovedoras, tan inteligentes, con un lenguaje cotidiano, escueto, casi crudo”.

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Léxico familiar

Los testimonios más crudos, las biografías más intensas en su proximidad con lo abominable adquieren ese cariz de narrativa de ficción. No es algo casual, acaso sea la intención directa de la autora. Para que al cerrar el libro cada cual vuelva a escuchar las extrañas reververaciones, los confusos ecos que aclaran finalmente que lo leído es cierto, que ocurrió en un lugar y tiempo muy concretos.Corrían días duros en Europa y los populismos camparon en cada país, aprovechándose finalmente de una violencia permitida por el pueblo cubierto de miedo.

Guerras y dictaduras. Nada muy distinto entre Alemania, Italia, España u otros países que durante el siglo XX fueron amamantando sus propios regímenes totalitarios. Pero en este caso nos centramos en la Italia de Natalia Levi. Y lo que tiene que contarnos, con su talento innato para relatar sucesos como experiencias casi sentidas en la piel del lector, nos acercará a la Italia de Mussolini que fue y a los esperanzadores brotes antifascistas que le correspondieron

Léxico familiar habla de los Levi, una familia judía y antifascista que vivió en Turín, en el norte de Italia, desde 1930 hasta 1950. Natalia era una de las hijas del profesor Levi y fue testigo privilegiado de los momentos íntimos de la familia, de ese parloteo entre padres y hermanos que se convierte en un idioma secreto. A través de este léxico tan peculiar vamos conociendo al padre y a la madre de Natalia, unas personas que inundan de vitalidad el libro; veremos también a los hermanos de la autora, a su primer esposo, a políticos de gran valía y a muchos de los intelectuales que animaban las tertulias en estas décadas tan importantes del siglo XX.

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Las pequeñas virtudes

A medio camino entre el ensayo y la autobiografía, “Las pequeñas virtudes” reúne once textos de tema diverso que comparten una escritura instintiva, radical, una mirada comprometida llana y conclusivamente humana.

La guerra y su mordedura atroz de miedo y pobreza, el recuerdo estremecedor y bellamente sostenido de Cesare Pavese y la experiencia intrincada de ser mujer y madre son algunas de las historias de una historia, personal y colectiva, que Natalia Ginzburg ensambla magistralmente, en estas páginas de turbadora belleza, con una reflexión sagaz siempre atenta al otro, arco vital y testimonio del oficio—vocación irrenunciable, orgánica—de escribir.”Uno de los mejores volúmenes que se pueden encontrar de esta autora… La irónica, perspicaz, delicada y detallista observadora; el consciente y lúcido testigo de su época”.

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