Los 3 mejores libros de JD Barker

Si mezclas en una composición de influencias oscuras aspectos del thriller psicológico, del misterio, del género criminal, del terror clásico, todo ello aderezado en ocasiones con unas gotas de fantástico encuentras a J.D. Barker como una buena síntesis. Considerando además una capacidad muy suya para conferir a sus personajes de una complejidad fascinante entre naturales contradicciones y aristas insospechadas. El bien y el mal manejados a su antojo para confundirnos y atraparnos.

Este joven autor ha sabido hacer suyo ese crisol de posibilidades infinitas en el que los miedos, el morbo y la tensi√≥n atraen con su extra√Īo magnetismo a lectores de toda condici√≥n. Un escritor estadounidense, de la misma camada que¬†Joe Hill (el hijo de Stephen King), que en √ļltima instancia se ha currado su √©xito. Porque Barker es uno de esos escritores vocaciones que siempre ha desempe√Īado el oficio de narrador, ya sea en art√≠culos de prensa, en la narrativa m√°s breve, o en esos encargos oscuros en los que todo escritor que espera su momento se entrega a su funci√≥n de mero ghost writer.

Pero el empecinamiento, el saber y buen hacer, suelen acabar dando frutos y Barker ya es uno de los más reconocidos autores de ese género que además acaba cristalizando en tramas muy cinematográficas reclamadas ya por las productoras punteras de la industria cinematográfica.

Una vez que lleg√≥ a Espa√Īa su atrevida incursi√≥n en la precuela del Dr√°cula de Bram Stoker, sus otras novelas tambi√©n empezaron a conocerse y publicarse a este lado del Atl√°ntico (como en el resto del mundo, por supuesto). As√≠ que, si te gusta esa acci√≥n trepidante en los umbrales de lo oscuro. No puedes pasar la oportunidad de conocer a este nuevo gran valor.

Top 3 novelas recomendadas de J.D. Barker

El cuarto mono

Corr√≠an los a√Īos 90 y ya fuera desde la novela o mediante gui√≥n especifico, empezaron a proliferar (y triunfar) algunos psicothrillers no aptos para todos los p√ļblicos. La cosa empez√≥ con el silencio de los corderos y se prolong√≥ con Seven, El coleccionista de amantes‚ĶSeguro que te acuerdas de aquellos a√Īos en los que ir al cine a ver una de esas pelis al menos te aseguraba que la parienta se apretara bien a t√≠ (jijiji). La cuesti√≥n es que la idea est√° de vuelta.

El Cuarto Mono promete y cumple con la perspectiva de escenarios oscuros, cierta sensaci√≥n de claustrofobia, vagas ideas de que alguien est√° a punto de ocupar tu mente‚ĶTodo empieza con Sam Porter, uno de esos detectives que sirven perfectamente a la trama. Su apariencia es la de un tipo seguro, curtido en mil batallas, de vuelta de todo despu√©s de encontrarse con el lado perverso del ser humano d√≠a tras d√≠a. Pero‚Ķ ¬ŅQu√© pasa si descubrimos que el bueno de Sam Porter tambi√©n puede flaquear?

Sin olvidar que, por parte del CM, el insondable cuarto mono, todo tiene una lectura disruptiva en cuanto al estereotipo del criminal de turno. Porque CM hace el mal bien. O sea, extra√Īamente nos convence, diario mediante, de que su aprendizaje es una suerte de justicia moral que √©l aplica para deshacerse de los tipos m√°s aviesos, m√°s que √©l incluso. Principios maquiav√©licos para el malo no nos lo parezca tanto, por momentos…

La mayor virtud del mal es que siempre puede superarse, siempre puede encontrar nuevos cauces de expresi√≥n jam√°s albergados en una mente ‚Äúnormal‚ÄĚ.El asesino de esta novela es un detallista empedernido, capaz de desmembrar poco a poco a sus v√≠ctimas y de hacer llegar a su familias esos macabros recordatorios con los que su mente enferma siente que tiene un control absoluto sobre el miedo, sobre la vida y sobre la muerte.

Sus env√≠os pueden transformar al padre o hermano m√°s sobrio y hacer enfermar a la madre o hermana m√°s fuertes. Y cada vez le coge m√°s gusto. Hasta el punto de que Sam Porter ya no sabe si se trata de sadismo o de un demencial juego en el que todos, incluido √©l, ejecutan los movimientos previstos‚Ķ El cuarto mono es aquel que ha superado la fase de no hablar, no ver y no escuchar. √Čl esta por encima de todo eso‚Ķ

El cuarto mono

La sexta trampa

No es lo mismo oportunismo que oportunidad. Y en este caso lo oportuno de las circunstancias actuales de nuestro mundo acompa√Īan de miedo a esta nueva entrega que, habiendo le√≠do lo anterior, acaba por alcanzar niveles de √©xtasis de lo terror√≠fico.

Primero porque el g√©nero de terror actual encuentra en J.D. Barker a su predicador m√°s eficiente. En segundo lugar porque bajo la primera apariencia de g√©nero negro, acabamos descubriendo un volumen hecho thriller de investigaci√≥n en la que el investigado es el mism√≠simo diablo. Y finalmente porque ning√ļn criminal conocido o imaginado se mostraba tan empe√Īado en hacer de su obra el legado del infierno en la Tierra.

Pero es que además las escalofriantes analogías con la actualidad sanitaria, entre virus y transformaciones sociológicas jamás vistas en nuestro mundo moderno, nos proyectan a ese espacio cada día más tangible de la distopía posible en la que el terror puede acabar gobernando, campando, haciéndose rutina

Esperemos que no sea as√≠ en √ļltima instancia y solo se trate de la at√°vica mirada morbosa hacia el horror, como Edith convirti√©ndose en sal por echar un √ļltimo vistazo a la Sodoma aniquilada.

El libro arranca justo donde termina la anterior entrega: Sam Porter, hasta ahora el detective al cargo del caso, ha sido apartado de él y es cada vez más sospechoso, el mayor hospital de la ciudad está cerrado por cuarentena por riesgo de contagio del virus SARS y entre los enfermos se encuentran los policías Clair y Klozowski, además de Upchurch, el cómplice del Cuarto Mono, que se debate entre la vida y la muerte. Su supervivencia es determinante para que el Cuarto Mono decida no liberar el virus al resto del país.

Cuando empiezan a aparecer cuerpos en distintos puntos de la geografía con el mismo patrón la policía lo tiene claro: el Cuarto Mono sigue actuando, y esta vez es imposible que lo haga solo. Empieza así una carrera contrarreloj para detener a uno de los asesinos más fascinantes e inteligentes jamás conocidos que ha conseguido aterrorizar a todo un país.

La sexta trampa

La quinta víctima

Las referencias es lo que tiene. En ocasiones las pautas de los grandes referentes marcan caminos que finalmente se retoman por parte de los aventajados aprendices.

Me refiero a que en esta novela la imagen soterrada de la madre de Anson Bishop, el criminal de la primera parte El cuarto mono, parece sacada de la novela Mr Mercedes, de King.El vinculo materno llega hasta lo visceral y lo espiritual, y puede acabar consiguiendo una trascendencia sobrenatural desde los instintos.

Porter sigue enfrascado en el laberinto del caso de Bishop, pese a estar apartado de √©ste.Tirar de nuevas pistas fuera de los cauces oficiales lo expone a√ļn m√°s a la ingeniosa y quiz√°s poderosa mente del criminal, intensificada m√°s a√ļn por esa conexi√≥n materna que se va intuyendo conforme avanza la trama.

La muerte reciente de Ella Reynolds apenas supone una macabra distracci√≥n para Porter, no centra su atenci√≥n en el nuevo caso aparentemente ajeno al siniestro Bishop. Y ah√≠ est√° la gracia de toda buena trama, en esos extra√Īos lazos que acaban uni√©ndolo todo, poni√©ndote la piel de gallina y dej√°ndote boquiabierto justo antes de saber c√≥mo puede acabar todo.

La quinta víctima

Otras obras interesantes de J.D. Barker son…

El √ļltimo juego

Quien ama el peligro, perecer√° en √©l, como dir√≠a el sabio. Expuestos a la vista o al o√≠do de mentes retorcidas ocultas m√°s all√° de las pantallas o de las ondas, famosos de cualquier √≠ndole pueden convertirse en el oscuro objeto del deseo para los m√°s ominosos fines. Nunca es una buena opci√≥n sucumbir al morbo a la llamada desde el lado oscuro. Pero siempre hay gente dispuesta a correr el riesgo, ampar√°ndose en su tranquila vida cotidiana que parece a salvo de cualquier da√Īo.

La polémica presentadora de radio Jordan Briggs ha conseguido ser una de las voces más famosas del país, con un estilo de lo más personal: es incapaz de contenerse y dice siempre lo que piensa, por impopular que sea, a micro abierto frente a millones de oyentes.

Cuando uno de sus oyentes, Bernie, le propone empezar un juego en directo, Jordan lo ve c√≥mo la mejor forma de empezar la ma√Īana y acepta, sin darse cuenta de que, sin querer, va a abrir una puerta al pasado y el juego de Bernie se va a convertir en una trampa mortal que dejar√° muchas v√≠ctimas en su camino.

Está claro que Bernie quiere venganza, y Jordan comprenderá que toda acción tiene sus consecuencias… La policía tiene las horas contadas para conseguir atar cabos y anticiparse a este asesino que siempre va un paso por delante.

El √ļltimo juego

Dr√°cula. El origen

Toda precuela tiene ese riesgo inherente de la crítica fácil, despiadada en ocasiones. Revisitar un clásico y atreverse a plantear fundamentos que todo apasionado de una saga o de un personaje ya se ha encargado de construir en su mente, tiene ese aviso de terreno resbaladizo.

Pero en esta ocasi√≥n se pudo evitar este aspecto. De hecho la recuperaci√≥n de anotaciones del autor dotaban de esa verosimilitud incontestable del origen, de la fuente (m√°s a√ļn participando como sea en la trama el heredero Dacre Stoker).

Porque Bram Stoker tiene su propia leyenda y sus escritos que, bajo el paraguas del nost√°lgico y siniestro toque decimon√≥nico de su existencia, aborda una posible relaci√≥n oscura con su ni√Īera Ellen Crone y una insinuada vampirizaci√≥n del ni√Īo que fue y que lo pudo curar de alg√ļn tipo de anemia que inefablemente lo conduc√≠a a la muerte.

Y en esa mezcla entre realidad y ficción que siempre encandila a los amantes de este género y a los apasionados de cualquier personaje histórico, Barker se encargo de ambientar la historia de los días en los que Bram Stoker comprobó en sus propias carnes el poder de la vida después de la muerte.

Dr√°cula. El origen
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