Los mejores libros de Romy Hausmann

Con una Charlotte Link en franca retirada del género negro en alemán (o al menos en transición con otros géneros narrativos), la llegada de Romy Hausmann cobra mayor relevancia. Como relevo o complemento puede estar bien. Pero es que además Romy tiene esa impronta inconfundible en la que se detecta que no sigue patrones cercanos ni busca estelas fáciles.

Porque hablar de thrillers domésticos se queda corto en su caso para acotar sus primeras novelas. El suspense psicológico en el que se mueve Romy es capaz de ofrecernos destellos hacia un noir muy cercano donde los abismos de las mentes más ominosas se abren bajo los pies de sus personajes en lucha por la supervivencia.

No es que Romy se haya inventado un género. Porque esa paradójica tensión claustrofóbica de los grandes espacios abiertos, o la desesperación de quien se enfrenta al enemigo más insopechado, ya venía tratado por muchos otros autores. Pero como siempre en este tipo de historias, la capacidad para el giro hacia lo malo y lo peor marca la diferencia.

Para todos aquellos amantes de un terror soterrado, disfrazado de trama de suspense, nada mejor que darse una vuelta por la naciente obra de Hausmann para disfrutar con el tan extraño como común morbo del desconcierto y la proximidad con el aciago destino de unos personajes que solo recurriendo a la épica existencial pueden acabar escapando.

Top novelas recomendadas de Romy Hausmann

Mi dulce niña

«Resplandor» en su versión novela o película se insertó en el imaginario popular como una de los grandes thrillers de la historia, capaces de ponernos la piel de gallina y el corazón al borde del padecimiento. Luego están los casos que periódicamente salpican la realidad y que nos hablan de familias encerradas por algún primogénito. Ponemos la mezcladora a máxima velocidad y disfrutamos de este nuevo cóctel… Mi dulce niña.

Una cabaña sin ventanas en medio del bosque. La vida de Lena y sus dos hijos sigue reglas estrictas: los horarios para comer, ir al baño o estudiar se respetan a rajatabla. El oxígeno les llega a través de un «aparato de circulación». El padre provee a la familia de alimentos, los protege de los peligros del mundo exterior, se ocupa de que sus hijos siempre tengan una madre.

Pero un día consiguen escapar… y es entonces cuando empieza la verdadera pesadilla. Porque todo parece indicar que el secuestrador quiere recuperar lo es suyo. En un thriller tan emocionalmente impactante como profundamente conmovedor, Romy Hausmann va desplegando línea a línea el panorama de un horror que sobrepasa toda capacidad de imaginación.

Mi dulce niña

Marta está dormida

Nuevo viaje al bosque. Romy sabe aprovechar a la perfección esa asociación básica del bosque como espacio lleno de vida a la par que oscuro escondrijo para todo tipo de bestias, incluso los lobos que acechan desde dentro de uno mismo…

Ya te tengo. Ahora vamos a jugar. Jugaremos a celebrar un juicio. Una voz a mi espalda dice: «Uno de tus mayores problemas es que no puedes confiar ni en ti misma. ¿A que sí? Y no me extraña, claro, con tu historia».

Hace años que condenaron a Nadja por algo terrible. Tras su puesta en libertad, lo que más desea es poder llevar una vida normal, pero inesperadamente se produce un asesinato. Y alguien tiene que ocuparse de ello. Una casa apartada en el bosque acaba siendo el escenario de un juego macabro… porque el pasado de Nadja la convierte en la víctima perfecta. Y también en la perfecta asesina.

Marta está dormida

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