Los 3 mejores libros de Nora Ephron

Nueva York cría los monstruos literarios más insospechados. Desde Fran Lebowitz hasta Woody Allen y llegando a la ya desaparecida Nora Ephron. Sobre estos y algunos otros narradores la gran urbe ejerce una especie de fuerza centrípeta. Un magnetismo que los ubica en el centro mismo del huracán, allí donde se puede divisar el ciclón desvariante de la vida.

Así son finalmente sus obras, extrañamente pausadas como de calma chicha entre la vorágine de la gran manzana. Porque alguien tiene que encargarse de perfilar los destellos de vida entre el frenesí y la sensación de alienación que puede recorrer las calles al ritmo inmisericorde de sus transeúntes.

En su vertiente creadora más guionística Ephron volcaba un imaginario romántico cargado también de sus aristas, sintonizando en lo tragicómico con el ya citado Allen. Pero en lo estrictamente literario Ephron se olvidaba del encorsetamiento debido de las escenas a llevar al cine, para derrochar mucho más con su Nueva York siempre de fondo…

Top 3 libros recomendados de Nora Ephron

No me acuerdo de nada

Desde el despertar de un domingo resacoso hasta la confesión de un asesino. Un argumento muy recurrente ese de no acordarse de nada para profundizar en el veloz y feroz devenir de la vida frente a idealismos, ideologías, percepciones feministas del mundo y un sinfin de argumentos que sazonan esta obra personalísima.

Nora Ephron es un género literario en sí misma. Famosa por su mordaz ingenio, por sus acertados y cómicos análisis de la experiencia femenina y por su capacidad para detectar los absurdos de la vida moderna, es una de las escritoras y guionistas neoyorquinas más singulares e influyentes de las últimas décadas.

En este libro, el último que publicó, Ephron hace un divertido repaso de su pasado, de sus mayores fracasos y alegrías, y se lamenta con humor de las vicisitudes cotidianas. Nos habla –entre otras cosas– de lo que recordamos, olvidamos o inventamos al llegar a cierta edad; de su historia de amor con el periodismo; de cómo sobrevivir a un divorcio; de su preocupante relación con la bandeja de entrada de su correo electrónico; de intimidades, pequeñas manías, recetas favoritas, fiestas desastrosas; y de muchas cuestiones que todas las mujeres se preguntan al llegar a una cierta edad pero que raramente se atreven a confesar.

La autora sintetiza lo mejor de su literatura –sinceridad, humor y una sencillez deslumbrante– en No me acuerdo de nada, sin duda una de sus mejores obras.

NO ME ACUERDO DE NADA

Se acabó el pastel

He aquí la única novela de Nora Ephron, una de las más agudas y brillantes periodistas neoyorquinas: un libro muy divertido, a veces agridulce, escrito con un humor que se ha comparado con el de Woody Allen, Philip Roth y Erica Jong. Trata del naufragio de un matrimonio aparentemente feliz, y a la vez es una colorida crónica de costumbres de una cierta intelligentsia que vivió los trepidantes años sesenta y la guerra de Vietnam y que ahora está en su segundo o tercer matrimonio –una tribu a la que la narradora pertenece, conoce, ama y ridiculiza.

Se acabó el pastel fue un resonante bestseller en Estados Unidos, donde fue considerado un roman à clef sobre la relación de Ephron con Carl Bernstein, el famoso reportero que investigó el caso Watergate.

La narradora, Rachel Samstat, judía neoyorquina, hija de un actor secundario y de una agente de actores (que se especializaba en enanos y en rostros con cicatrices), es una escritora de libros de cocina con más ingenio que recetas, que vive en Washington y está casada con Mark, un afamado periodista político. Es feliz, tiene un hijo y está embarazada de siete meses cuando descubre que su marido está enamorado de Thelma, la esposa de un diplomático. Al parecer, todos, incluido el marido de Thelma, sabían lo que estaba sucediendo a espaldas de Rachel.

Con esta obra, publicada originalmente en 1983 y adaptada al cine en 1986, Ephron demostró que su sagaz y cáustico talento también brillaba al servicio de la literatura. Pionera y maestra de las generaciones posteriores, las incitó desde varias disciplinas a no dejarse vencer ni por la rigidez de las convenciones sociales ni por los hombres sin escrúpulos: pese a las adversidades, la vida continúa.

Se acabó el pastel

Ensalada loca

En Ensalada loca, la neoyorquina Nora Ephron demuestra su acerado sentido del humor y su temible capacidad de observación. La temática del libro gira básicamente en torno a la mujer, el feminismo y los conflictos de la vida cotidiana en los Estados Unidos.

Entre los diversos temas que aborda: lo autobiográfico, en el divertidísimo relato «Algunas observaciones sobre pechos»; las fantasías sexuales de las mujeres; la «política vaginal» («Hemos pasado la época en que la felicidad era un perrito cariñoso y la epoca en que la felicidad era un martini seco y hemos llegado a la era en que la felicidad es “saber cómo es tu útero”»); la derrota de Betty Friedan, «la-madre-de-todas-nosotras», frente a Gloria Steinem, la representante de la nueva generación; la utilización del movimiento feminista por los partidos políticos; las reinas de la belleza; los grupos de concienciación; la inefable estrella del film porno Garganta profunda, Linda Lovelace; un apoteósico concurso nacional de cocina, que es un retrato al vitriolo del ama de casa de la mayoría silenciosa; la persistencia de comportamientos machistas entre varones presuntamente progresistas; la manipulación de la mujer por la industria cosmética; etc., etc.

Ensalada loca

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