Los 3 mejores libros de historia de España

Toda nación tiene ese arraigo difuso como mezcla de pueblos en no pocas ocasiones enfrentados. España no iba a ser una excepción y su conformación emana de alianzas insospechadas, caprichos del destino y de la proximidad, sobre todo esa cercanía que, más allá de los delirantes sueños humedos de separatismos interesados, describe en los habitantes de zonas concretas de este planeta semejanzas evidentes. El mero hecho de pertenecer a una etnia, de territorio tan común como una península y extendida en la mezcla, no puede fijar elementos diferenciadores más allá de supuestos inventados.

Hacer literatura de esto o de cualquier otro aspecto sobre la historia de España tiene sus peligros. Porque más allá de las ficciones históricas donde todo puede tener cabida, los libros de historia como elementos divulgativos corren el riesgo de convertirse en herramientas políticas. Así que hay que hilar muy fino para encontrar esos libros de la historia de España que se fundamenten en documentación rigurosa y que tiren de escrúpulo narrativo para hacer de la noble tarea del historiador un interés por dar a conocer, siempre con capacidad para abrirse a descubrimientos y valoraciones sintéticas cotejando diferentes fuentes.

No son pocos los hispanistas allende nuestras fronteras que se han entregado a la causa del relato de lo español con esa confianza que parece dar la asepsia histórica, la independencia de criterio. Todos estos casos se dejan de patrañas y componen un mosaico de lo español como un fascinante viaje donde no caben complejos pseudoprogresistas ni fariseimos capaces incluso de inventar falsos vestigios para anteponer alguna parte de España como de mayores derechos históricos… No es cosa mía, lo podéis ver aquí como demostración de la capacidad por falsearlo todo de las hordas separatistas. Un caso más siniestro todavía que el delirante INH catalán…

Más allá del puñetero color de la bandera (¿Qué tal si lo dejamos en rojo amarillo y rojo sin escudo? un termino medio entre los de la tricolor y los monárquicos), es bastante más interesante pensar en una unión por el hecho de esa cercanía del terruño. Porque los separatistas de cualquier lugar viven en su ensoñación, en una Itaca a la deriva por los mares de un mundo que les niega su condición… delirante.

Top 3 mejores libros de historia de España

Una historia de España, de Arturo Pérez Reverte

El sentido de ser español está hoy intoxicado por percepciones, ideologías, complejos y una alargada sombra de sospecha sobre la identidad que sirve a la causa de la polémica constante en torno a qué significa ser español. Las etiquetas y el maniqueismo lastran toda noción sobre lo español, en favor de todos aquellos que confabulan contra el mero hecho de ser, colmándolo de culpas, abordándolo desde el prisma interesado de turno que recupera oscuros pasados para sacar partido.

La trabajada noción de que España es ahora lo mismo que cuando era ocupada y patrimonializada por una facción, supone un reconocimiento absoluto de que todo está perdido, de que quienes la transformaron bajo el prisma único la conservan para sí frente a quienes la querían como algo más plural y diverso. Flaco favor para una identidad patria que, como cualquier otra, tuvo y tiene sus luces y sus sombras y que a la postre, no debería ser de ninguna ideología sino de quienes habitan ese extraño y concurrido seno patrio.

Por eso nunca está de más prestar atención a un cronista fundamental de nuestros días. Un escritor que trata sin remilgos la causa de lo identitario desde lo anecdótico hasta lo esencial. Porque esta especie de recopilación de pensamientos salpican a muy distintos espacios temporales del panorama ibérico en el que medraban y medran pícaros, sinvergüenzas, mentirosos, prestidigitadores del verbo y adoctrinadores sin doctrina propia, desde uno y otro lado del abanico pseudoideológico.

Y digo “pseudo” anteponiéndolo a ideología porque realmente, en muchas ocasiones se trata de eso, de desvestir la mentira, de exhibir la falsedad, de escribir con el estilete más hiriente de Pérez Reverte para acabar marcando a cada cual con sus miserias.

El orgullo de ser español o portugués o francés reside en el brillo de la gente aún libre del estigma de ese conductismo hacia la mentira. Para enfrentar un supuesto nacionalismo, los nuevos españoles ofendidos se visten con la bandera opuesta, la que para ellos sí que viste de verdad y pureza, la que nunca cobijó a malandrines cuando no criminales. Como si los malos solo pudieran estar en un lado, como si pensar diferente a ellos fuera sumirse en esa España pretendidamente negra que si existe es precisamente por el frentismo enconado en el que unos solo miran con los ojos del ayer, y otros, como hiriente respuesta, se confían a los viejos espíritus.

Porque no es lo mismo reivincidicar la justa restauración de derechos y honor de los vencidos en cualquier guerra que pretender sumergir todo lo demás en la ignominia, hasta el fin de los días y para todo lo que se mueva a su idéntico paso.

La Historia para Pérez Reverte es un espacio sobre el que disertar libremente, sin el lenguaje encorsetado por lo politicamente correcto, sin deudas con sus posibles partidarios, si compromisos adquiridos y sin intención de escribir nueva historia. La historia también es opinión, siempre que esta no sea esa falsedad interesada tan extendida.

Todo es subjetivo. Y eso bien lo sabe un escritor que necesariamente hace de la empatía herramienta de oficio. Y así nos encontramos con este libro que habla de crueldad cuando la crueldad era ley y que se abre al conflicto cuando el choque de ideologías derivó en la tormenta.

España, suma de nacionalidades según quien lo vea, proyecto por simple conexión territorial, patria por la mezcolanza compartida desde Pirineos hasta Gibraltar. Todos a una en el desaguisado general, participando en por momentos gloriosas u oscuras páginas, según como se quieran leer.

Pérez Reverte es una voz experta en eso de las identidades sobre los paños calientes que son las banderas, Un relato de lo que puede ser esta España en la que lo mejor, simplemente, es considerar a otros como iguales y disfrutar de sus cosas cuando viajamos con esa curiosa camaradería de un remoto trapo izado. Poco o nada más es España, ni tan siquiera una letra amenazante para el himno. Una Marcha Real que incluso sus orígenes se pierden en una heterogénea imputación creativa.

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Historia de España contada para escépticos, de eslava galán

Ocurre como con todo. Una vez dominado un arte o una materia, uno puede darse el lujo de recrearse en los detalles, de cambiar el ritmo habitual con el que se presentan las cosas. Y puede hasta de presentar su opinión al respecto siempre y cuando se manifieste esa vertiente interpretativa. Porque sí, en la historia también hay lagunas y quedan espacios donde la suposición complementa lo que lo estrictamente histórico no alcanza.

Hay quien lo tapa reinventado la historia y quien lo hace lanzando supuestos para que cada cual valore. Diferencias evidentes entre adoctrimaniento enfermizo para la causa que sea, en nuestro caso el separatismo y propuesta de investigación o análisis en el caso de una mentalidad más abierta…

Desde la prehistoria hasta Podemos, el autor repasa la historia de nuestro país narrándola de una forma original y amena que enganchará a los lectores. Es esta una historia de España que, tal como nos cuenta el propio autor, no pretende ser veraz, justa y desapasionada, porque ninguna historia lo es. No está hecha para halagar a reyes y gobernantes, ni pretende halagar a los banqueros, ni a la Conferencia Episcopal, ni al colectivo gay, ni a los filatélicos, ni a los sindicatos.

Es esta una obra que consigue enseñar, informar y entretener a partes iguales, escrita con el inconfundible estilo divulgativo de Eslava Galán, donde el relato de los grandes acontecimientos se suma al de las anécdotas más curiosas y desconocidas de los protagonistas de nuestra historia. Por todo, una obra que no hay que perderse.

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Un pueblo traicionado, de Paul preston

Puestos a narrar sobre el detalle de las distintas épocas de España, Paul Preston se lleva la palma en ese polvorín que fue el siglo XX para una España que trataba de aferrar raices entre traiciones, desplantes y pujantes odios, quizás nacientes desde los desastres coloniales del siglo anterior y crecientes entre su miseria.

Cuando se escribió el Lazarillo de Tormes, acababa de sentenciarse para la posteridad la idiosincrasia del medro español, esa mezcla entre el instinto de supervivencia y las aspiraciones de todo botarate metido a regidor o político.

No es que fueran todos los que estuvieron, pero entre todos los que alcanzaron el poder, se colaban como plaga muchos de aquellos personajes del lazarillo, recuperados para la causa muchos siglos después con el esperpento de Valle Inclán. Un observador avispado y cronista altamente cualificado como Paul Preston seguramente se maravillaría por la privación del éxito a tantos ingeniosos lazarillos en favor de zoquetes aduladores que casi siempre como en las novelas más negras, acaban triunfando.

En la extensa bibliografía de este escritor inglés, este volumen sirve de síntesis o al menos de recopilación de relevantes intrahistorias para todo un siglo XX marcado en gran medida por dictadura o por corrupción y pese a ello también superado en los escenarios más alejados de la escena política, en manos de ineptos en muchas ocasiones. Aunque al final se deduce que no era simple ineptitud sino servilismo a las élites con las que se perpetuaban ambas partes en un quid pro quo desesperante.

Esa es la gran traición, el mantenimiento de los favores prestados como pauta fija, devastadora costumbre que convierte a políticos más que en hipócritas en cínicos que jamás miraron a las necesidades sociales más allá de la base de mínimos conquistada siempre por ls clases populares. Pero claro, todo esto es deducción propia desde un relato más aséptico que se centra en los hechos para que sea el lector quien acabe enjuiciando y sometiendo a la crítica.

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Otros libros interesantes sobre historia de España…

La invención de España, de Henry Kamen

Me encanta este título porque sí, hay que reconocer que España es una invención, un constructo. De la misma forma que lo es Alemania o China. Porque existir solo existe la vieja pangea extendida entre los mares al capricho de las placas tectónicas. La cuestión es la voluntad de querer pertenecer, de habitar la misma tierra o de empeñarse en ensueños de superioridad al abrigo de prosperidades económicas conseguidas en muchas ocasiones desde el privilegio por el chantaje aprovechado en exclusiva por los separatismos, por nadie más.

Las naciones no nacen: evolucionan y son creadas, surgen de luchas y esperanzas y persisten gracias al coraje de sus gentes. En un sentido muy real, son «fabricadas», y no porque se inspiren en la falsedad, sino porque aspiran a la verdad, ya que siempre ha habido visiones alternativas y conflictivas que han contribuido a crear un país. Este libro es un análisis de algunas de esas visiones alternativas que con el tiempo han ayudado a conformar nuestra percepción de España. Visiones a menudo inspiradas por las ideologías y por las distorsiones que puedan acompañarlas, que necesitan ser entendidas y explicadas, antes que rechazadas.

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