Los 3 mejores libros de Daniel Fopiani

Hay condiciones que marcan esencias, sellos distintivos. En Daniel Fopiani ocurre algo parecido a Víctor del Árbol o Luis Esteban. Policías estos segundos y militar el primero. Y es que las ideas preconcebidas en lo creativo nunca tienen sentido. Porque las facilonas asociaciones entre cuerpos armados y lejanía con la literatura o el arte son meras vaguedades, prejuicios sin mayor sentido.

De hecho hay algo de indudable sustento argumental en un desempeño como el de estos autores asomados en algún momento de su vida a escenarios imprevisibles donde el riesgo y el lado menos amable del mundo despierta visiones de lo humano en su vertiente más radical para mal y para bien.

De ahí que en el caso de Fopiani quizás también el noir sea su pista de aterrizaje desde ese conocimiento de lados salvaje. Un filón donde encontrar personajes de hondas profundidades. Con sus abismos pero también con una insospechada brillantez que destaca sobremanera entre lo tétrico, que alberga nuevas esperanzas en eso que llamamos condición humana.

Top 3 novelas recomendadas de Daniel Fopiani

El corazón de los ahogados

Sobre un drama muy cierto descubrimos nuevas sombras se ciernen en esta historia como oscuras tormentas para todo tipo de desheredados. Aquellos que buscan su lugar en el mundo abandonando cualquier vestigio de lo que pudieron pensar como hogar. Más allá de la deshumanización y la alienación propias del apátrida, la esperanza es una remota isla donde encontrar algo de paz, si fuera posible…

Desde Tombuctú, Doudou y su mujer huyen de la guerra en dirección a Melilla en busca de una vida mejor. Tras múltiples abusos por parte de la policía marroquí y de las mafias que sacan provecho de su desesperación, consiguen subir a una patera. Ella está embarazada y temen morir en el mar, ahogados.

En el pequeño camposanto de la Isla de Alborán, aparece una cabeza mutilada de origen africano, rodeada de gaviotas decapitadas con cabezas de muñecas de porcelana en su lugar. Un islote habitado solo por un  reducido destacamento de la Armada española, con el objetivo de preservar el territorio nacional ante la posible llegada de migrantes, vivos o muertos, y de velar por el ecosistema protegido de la zona en colaboración con un biólogo de la Junta de Andalucía.

La sargento Julia Cervantes, Infante de Marina experimentada, es enviada con el contingente que se desplaza a Alborán tras el macabro descubrimiento. En su vida solo quedan su hijo Mario y su madre. Después de varios años, sigue sin poder superar la muerte de su marido.

Durante una terrible tormenta, quedan totalmente incomunicados con el exterior y desde la megafonía del faro comienzan a escuchar una extraña nana: “Diez soldaditos se fueron a cenar; uno se asfixió y quedaron nueve”. Cuando empiezan a sucederse los asesinatos, el terror se desata en la isla. Julia debe hallar al culpable si quiere volver sana y salva junto a su hijo pero, ¿hay alguien más en la isla o el asesino se encuentra entre sus camaradas?

La melodía de la oscuridad

Los héroes nunca dejan de serlo. Ni tan siquiera cuando la derrota asoma a la vuelta de la última misión. La única opción entonces es seguir tirando de lo que quede de heroicidad para justiciar que la idea de hacer el bien siempre tuvo sentido por mucho que uno haya quedado sumido en las sombras.

Adriano es un hombre acabado, nada queda de aquel aguerrido sargento que sufrió un atentado en Intxaurrondo que le dejó ciego. La explosión le reventó las cuencas oculares y la vida entera: ahora es un monstruo desfigurado, invidente, que vive en Cádiz dependiente de su mujer, Patricia, que apenas soporta la rutina y que, a pesar del profundo amor que siente por su marido, no puede dejar de estar angustiada, además, por el dolor incesante de no haber tenido hijos.

Cuando el teniente Román pide la ayuda de Adriano para encontrar al asesino que aterroriza a la ciudad, él sabe que, a pesar de su ceguera, no podrá negarse. La primera víctima aparece salvajemente mutilada en el museo arqueológico, la segunda en uno de los parques más concurridos. Adriano intuye que el psicópata está emulando los doce trabajos de Hércules. Comienza así una investigación que revelará profundos secretos del miedo, la miseria y el amor humanos.

La carcoma

El paradigma del escritor buscando una historia que contar. El pánico al folio en blanco y el desgaste del proceso creativo hacia la perfección argumental y la mejor caracterización de cada personaje. La sensación de que cuando uno no encuentra una buena historia que contar tiene que tirar de recursos cercanos para tratar de explicar y poner negro sobre blanco el argumento más inquietante como es la vida misma.

Un escritor en horas bajas es incapaz de escribir nada decente. El éxito comercial de su última novela parece haberle arrastrado hasta un bucle de inseguridad que lo mantiene bloqueado ante la página en blanco. Se obliga a tomar unas vacaciones y aislarse durante un tiempo en la Sierra de Cádiz, un retiro espiritual donde olvidarse de la presión de la editorial, de las facturas sin pagar y de las llamadas telefónicas constantes.

Con el paso de los días descubre que, en la cabaña donde se aloja, aparece un nuevo número pintado en la pared cada mañana. Una cuenta atrás sin explicación aparente que termina sumiéndolo en la mayor de las obsesiones. Es probable que su vida corra peligro y el tiempo apremia. Los números no perdonan.

Una crisis creativa, un cambio de escena, sucesos misteriosos, muerte, amor y reconciliación con uno mismo. Todo ello con un sabor profundamente rural y gaditano, contado con una narrativa fresca, ágil y sin tapujos. Estos son rasgos distintivos de Fopiani que lo hacen destacar dentro del género con toques ligeramente underground. La Carcoma es un pueblo, pero también una metáfora.

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