3 mejores libros de Luis Esteban

Dicen que la suerte se busca. Si los designios de la fortuna funcionan así, Luis Esteban es un gran valedor de esa máxima. Porque sin duda hay que saber desempeñarse en un oficio (en este caso como escritor) pero además hay que llegar a detectar la oportunidad para encandilar al personal y llevarlo a su terreno.

Luis Esteban se ganó la simpatía de millones de espectadores pero terminó por dejar a todos boquiabiertos al introducirnos en sus historias, mucho más trascendentes que la gloria efímera de un rosco televisivo. Sí aquel Pasapalabra del que salió triunfante con su alarde de gran cultura general.

Lo de policías que acaban pasándose a la literatura, y más concretamente al género negro, es ya una tendencia confirmada por el propio Luis Esteban junto a otros grandes escritores como el mismísimo Víctor del Árbol. ¿Quién mejor que ellos para introducirnos en submundos? ¿Cómo conocer a fondo tantas corruptelas que acaban enlazándose con el poder? ¿Qué mejor manera para bajar hasta los infiernos cotidianos de nuestras ciudades que guiados por estos mantenedores del orden?

Con más o menos notas de ficción, la verdad es que el oficio siempre servirá de inspiración para este tipo de escritores. Y lo cierto es que cuando se descubre al Luis Esteban narrador, uno no puede por menos que reconocer ese buen hacer hacia la conquista del bestseller en un género negro siempre ávido de tramas oscuras, inquietantes, intensas…

3 mejores novelas de Luis Esteban

El río guardó silencio

En este libro El río guardó silencio, nos encontrmaos con un policía documentado de primera mano para cualquier trama que se le ponga por delante. Zaragoza, mi ciudad, se convierte en ese espacio donde proyectar tantas y tantas experiencias reales transformadas en la imaginación para presentar una novela negra de impecable trama y espectacular resolución.

Con un lenguaje evocador y preciso, con un dominio abrumador del lenguaje para transmitir las sensaciones e ideas pretendidas, Luis Esteban se adentra en la resolución de dos casos entrelazados.

Ambas ramificaciones de la trama comparten en síntesis la idea de la prostitución (masculina y femenina), su peligroso mundo y sus habituales ignominiosos escenarios. Y en torno a ellas se tratan aspectos sensibles como la homofobia, como cualquier fobia llevada al extremo del más violento de los odios.

Porque El río guardó silencio es una novela negra, policíaca, una trepidante historia donde deambulan sobre la cuerda floja todos los personajes, desde el inspector de policía Roy hasta las víctimas que van apareciendo, incluyendo a personajes que debieran pertenecer a escenarios más granados de la sociedad.

John Wayne como personaje indirecto. Su foto sobre el cadaver de un chapero. La idea de un asesino homófobo como punto de partida para ir adentrándonos en una historia sórdida, con ese conocimiento de lo que se cuece en los bajos fondos por parte de un autor doctorado en asuntos sórdidos, gracias a su desempeño policial en la vida real.

Pero lo que pensamos circunscrito a la parte más baja de nuestra sociedad, a las noches y a los tugurios de la ciudad, acaba salpicando hasta a otra parte de la ciudad, donde se mueven los tipos trajeados y las mujeres elegantes.

Zaragoza y sus fiestas del Pilar como bullicioso trasfondo que da cabida a todo tipo de excesos, incluso los que puede provocar la violencia y los instintos homicidas.
El río guardó silencio, de Luis Esteban
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Moroloco

En el particular acrónimo de Moroloco encontramos el alias perfecto para el personaje nuclear de esta novela. Un lider del hampa en un Campo de Gibraltar donde prolifera uno de los grandes mercados negros del hachís del mundo.

Y bien sabe al respecto el autor de esta novela, un Luis Esteban cuyo desempeño como comisario de la Policía Nacional en Algeciras otorga a la historia la dosis perfectade verosimilitud. Para acabar componiendo una novela policíaca escrupulosa con la metodología en una trama que bien podría tratarse de algún caso de investigación reciente.

Nada más introducirnos en esta historia sobre Moroloco conseguimos esa sensación de máxima tensión por la proximidad entre ambos espacios de realidad y ficción, lo que es lo mismo un realismo sobrecogedor en una acción trepidante.Ya sabemos que en el reflejo de lo peor de nuestra sociedad reside el gusto casi morboso de este tipo de literatura. Es como aquello de dar una vuelta por el lado salvaje, que cantara Lou Reed.

Desde Moroloco trazamos el descorazonador mapa de influencias y favores pagados, de corrupción y coacciones. Nadie como un capo de este estilo para corroer los pilares del poder. Y gracias a Dios nadie como un policía confiado en su misión para atajar ese asalto que amenaza con corromperlo todo y dar carta blanca a los traficantes.

Para colmar la trama, además Moroloco, conocido por sus estrechos lazos con el poder, acaba siendo tentado por los servicios de inteligencia de su país para asumir un papel más próximo al espionaje.

Hasta ahí podía llegar Gabriel Zabalza. El fiel comisario de Policía Nacional, siempre tras la sombra de Moroloco, lo tiene marcado de manera tan estrecha, incluso tirando de recursos externos a lo oficial, que pronto sospechará que el poderoso delincuente a quien nadie sabe o puede parar los pies, además está enfrascado en una suerte de misión que aún acarrerará más peligros que su propia dedicación al enriquecimiento con los estupefacientes.

Moroloco, de Luis Esteban
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El inspector que ordeñaba vacas

Siempre hay algo especial en esa primera obra que trasciende hasta el gran público. La impronta narrativa de cada autor se vuelca a tumba abierta en ese primer libro. En este caso la trama de la novela destaca como un singular mosaico entre el género policíaco y una suerte de realismo con tintes de autoayuda.

Ignacio Azcona era inspector de policía y tuvo que rehacerse de su visita al infierno. Porque el caso desde el que dió dar un giro completo a su vida estuvo a punto de devorarlo. Lo más ominoso del ser humano siempre encuentra su reflejo en las altos estratos de cualquier condición, porque solo entre los que medran pueden encontrarse las mentes más aviesas, triunfadores a cualquier precio, egoistas sin límites morales.

No es que sean todos los que están, pero si algunos. Una red de prostitución infantil, un inspector como Ignacio Azcona convencido de hacer el bien como necesidad máxima, cueste lo que cueste. Y costará, y poco a poco entendemos que hace Ignacio reconstruyéndose en las costas de Brasil. En el ínterin una trama policíaca de máxima intensidad y una aventura existencial del protagonista.

El inspector que ordeñaba vacas, de Luis Esteban
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