Las 5 mejores películas de ciencia ficción

Ya sé que es muy atrevido elegir entre las mejores pelis de ciencia ficción en un género tan extenso y que tantas grandes obras nos ofrece. Pero cada cual tiene sus gustos y en eso de elucubrar y plantear hipótesis, distopías, ucronías o fantasías con fundamentos científicos varios, uno siempre disfruta cuando se ofrece un planteamiento trascendente final. Sí, lo mío es satisfacción lectora de ciencia ficción cuando se nos plantea un alcance hasta metafísico. Porque en todo lo fantástico puede haber tanto de mero entretenimiento como de filosofía.

Para mí la mejor ciencia ficción es la que nos traslada desde la realidad hacia nuevos mundos o planos. Nada mejor que imaginar esos umbrales desde los que alcanzar escenarios insospechados pero siempre con la mira puesta en nuestra realidad. Así es como podemos escapar del foco habitual para asomarnos a lo alegórico, a las metáforas y comparaciones que nos pueden ayudar a ver el mundo bajo novedosas disertaciones.

Por supuesto que el componente fantástico aleja en ocasiones a según quien. Pero quien sea capaz de imaginar y realizar el viaje desde el planeta Tierra hasta el planeta más lejano o hasta la dimensión más próxima, disfrutará de lo lindo y será capaz de plantearse nuevas síntesis capaces de despertar enriquecedoras inquietudes.

Eso sí, ya me perdonarán los clasicones pero no voy a seleccionar «Blade Runner» ni «2001. Una odisea espacial». Porque claro, son grandes pelis que, no obstante han perdido mucho gancho en cuanto al nivel de efectos especiales. Porque sí, busco cintas que apunten a lo trascendente pero también entretenimiento y fascinación más visual…

Top 5 películas recomendadas de Ciencia Ficción

Interstellar

Ya cité esta película como una de las mejores de Christopher Nolan. La cosa es que siempre he dudado entre la relevancia de esta cinta en comparación con «2001. Una odisea en el espacio» de Kubrick como las mejores pelis sobre el espacio exterior. Pero claro, los tiempos avanzan y la tecnología ofrece mayor calidad. Así que, actualmente, destaco esta peli por su gran impacto visual además de toda la carga metafísica que acarrea.

Escenas mágicas como las del planeta de Miller con su tiempo extendido en proporción a la Tierra y su naturaleza acuática. El paso por el agujero negro, ese singular Gargantúa que lo devora todo y que una vez atravesado ubica al bueno de Matthew McConaughey (Joseph Cooper) a un cubo tetradimensional desde el que flotar para advertir que el tiempo ha queda ahí encerrado en escenas veladas, como un repositorio estelar donde poder acceder a todo lo pasado. Así es como Matthew consigue transmitir las claves para salvar a una humanidad que se aproxima al final de su hábitad, la Tierra.

Las lagunas sobre el imposible retorno de Joseph Cooper, una vez destruída su nave, se solventan con una intervención imputable al creador del Universo. Porque la eyección turbulenta que permite a Joseph aparecer en la Estación Espacial, algo así como el arca de Noé, desde la que ya se pueden plantear nuevas colonizaciónes de planetas habitables a un lado u otro de Gargantúa.

Origen

De nuevo Christopher Nolan por aquí. Con evocaciones a Matrix (perdón por no seleccionarla Keanu Reeves), esta película consigue ese rizar el rizo en lo que a mundos paralelos se refiere. Cargada de efectos alucinantes, además la trama nos adentra en los mundos posibles desde el subconsciente como entornos de plena relevancia en la configuración de nuestro mundo.

Multinacionales que se adentran en el nuevo mercado de los sueños con sus inabarcables posibilidades. La vida como un software que los sueños estructuran a necesidad. Los mejores programadores como arquitectos capaces de una transfomación onírica mucho más allá de la cacareada transformación digital.

Escenarios que se replegan sobre si mismos (la imagen de la ciudad recreada como un cubo es uno de los grandes hitos de la imaginería FX reciente y el gobierno de las voluntades de los individuos en la dura pugna por los grandes secretos empresariales del nuevo negocio.

Hackers capaces de todo. Ingeniería Cobol versus Proclus Global. Agentes infiltrados capaces de procurar dolor más allá de los sueños. Todo en manos de una arquitecta, Ariadne, capaz del mayor trampantojo para vencer por fin al imperio de Saito, el malo malísimo de Proclus.

La sedación como el inicio del viaje al nivel 1 de subconsciencia, con riesgos inquietantes por descender de nivel hasta llegar al punto de no retorno desde los sueños. Pero como las drogas psicoactivas más potentes, los viajes también esconden una confusión latente, ecos que quedan encerrados a uno y otro lado de la realidad. Una apasionante historia donde todo puede llegar a ocurrir.

Minority Report

Los precogs, víctimas de la experimentación genética, viven casi completamente sumergidos en un suero esencial que los ubica en un plano de consciencia general, como tocados, o más bien salpicados en este caso, por el don de lo profético.

Cargando con su peculiar síndrome de Casandra, los tres hermanos ofrecen desde su piscina visiones de aconteceres venideros en su vertiente más siniestra. Lo que es lo mismo, son capaces de predecir un crimen antes de que se produzca.

Y claro, miel sobre hojuelas para una policía del futuro que, unidad precrimen mediante, es capaz de detener a los malhechores. Si el asunto contiene dosis de alevosía pues más fácil se lo ponen a los detectives de la unidad, encabezados por un Tom Cruise siempre eficiente (llamémosle John Anderton). Si se trata de un crimen pasional, todo se precipita de manera más inminente porque al no haber plan no hay tiempo previo para pensar en llevarse a alguien por delante.

Hasta que los hermanitos apuntan al propio Anderton como criminal en ciernes y la consecuente investigación se lanza a detenerlo a toda costa. Pero el asunto tiene su miga, claro está. Las visiones de los precogs tienen sus ecos, una suerte de desviación de los acontecimientos a desarrollarse. John Anderton encuentra en ellos su última esperanza porque el no tiene motivos para matar. O al menos eso cree…

La isla

Lo de la ingeniería genética por sí misma y los clones como derivada siempre me ha fascinado desde ese punto profando de un antiguo estudiante de letras. De hecho en su momento me animé con una novela de clones que llamé «Alter». Por si te interesa la tienes aquí.

Para rebajar lo técnico del asunto, esta novela aborda los aspectos más interesantes, la vertiente moral de la recreación de seres humanos. Más aún porque lo que se hace en la supuesta paradisíaca isla es recrear seres humanos a imagen y semejanza de sus interesados patrones, como seguros para cuando les falla un riñón o les entra una leucemia. En su defensa, eso sí, hay que decir que ellos no saben que tiene sus clones. Tan solo creen que su información genética recrea órganos a necesidad en una masa informe.

La peli se sigue perfectamente incluso para profanos en CiFi. Y por momentos parece más una obra de aventuras donde los protagonistas encarnados por Ewan McGregor y Scarlett Johanson alcanzan el nivel de consciencia necesario para descubrir la falacia y tratar de huir.

Porque claro, la isla no es tal y las promesas a todos sus habitantes de un destino mejor mediante sorteo (desaparecen de ahí en cuanto el promotor precisa de algún órgano) queda en evidencia gracias a que McGregor es un tipo evolucionado capaz de las dudas más trascendentales.

En esta peli hay un pequeño diálogo genial que siempre recordaré. Y es que cuando Ewan le pregunta a un trabajador externo por Dios, toda vez que ya está al tanto de su propia naturaleza real, el tipo le suelta algo así:

_ ¿Sabes cuando deseas algo con todas tus fuerzas? _ Sí -responde Ewan- _ Pues Dios es quien no te hace ni caso.

La peli tiene mucha acción, toques de humor cuando los extrañados habitantes de la isla (que acaba siendo una construcción bajo tierra en un desierto perdido) van interaccionando con personas del mundo real. Una buena película de ciencia ficción recomendada para todos los públicos.

El hoyo

En ocasiones no hace falta tanto en cuanto a recursos de efectos especiales si sobra el ingenio. Esta película española es una gran trama de ciencia ficción con diversidad de lecturas. La sociedad actual estratificada en una pirámide encerrada en supuestos estados de bienestar. Más la noción de la sobreexplotación de recursos. La metáfora de los niveles como primeros y segundos, terceros… mundos. La esperanza en forma de la niña que puede escapar finalmente desde lo más profundo del hoyo.

Un inquietante punto siniestro nos mueve por cada despertar del protagonista, un Goreng encarnado por Ivan Massagué magistral que encuentra en Trimagasi a su particular cicerone que le enseñará el verdadero funcionamiento de ese mundo escalonado por niveles.

La comida que va descendiendo en su plataforma, pantagruélica en el nivel uno, arrasada y despilfarrada cuando llega a los últimos niveles. Violencia desatada cuando falta el sustento. Oscuridad que se va cerrando conforme desciendes de nivel. Desprecio de los que ocupan niveles superiores y la desesperante sensación de que todo puede ir a peor a cada nuevo despertar…

Todo ello debidamente aceptado y firmado cuando uno entra a formar parte de los habitantes del hoyo. Porque, en esa especie de «contrato social» uno solo sabe que tendrá donde habitar y buscará ascender a toda costa sin pensar más que en el hoy como una bestia encerrada…

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