Las 3 mejores películas de Miguel Herrán

Mi primo 😉 fue un descubrimiento de esos que hacen tambalearse los cimientos del oficio. Las leyendas se forjan hasta lo mítico cuando interfiere lo inesperado, el cambio de sino, el punto de inflexión…, algo que desvía inesperadamente el curso de la vida.

Miguel Herrán no apuntaba a actor sino a cualquier otra cosa. Hasta que Daniel Guzman lo rescató para su película «A cambio de nada», lo que supuso para él a cambio de todo. Lo del nihilismo como actitud juvenil, el marchamo autoimpuesto de generación perdida suele devorar multitud de inquietudes sepultadas por las inercias de la perdición.

En este caso el diamante acabió saliendo desde el carbón. Y en el proceso Herran pudo implementar todas las sensaciones más intensas del crudo mundo real para trasladarlas a sus protagonismos más celebrados que tan solo acaban de empezar.

Top 3 películas recomendadas de Miguel Herrán

Hasta el cielo

Ángel sabía que, desde lo alto de aquellas torres lejanas del Madrid, él solo era una hormiga. La idea se le quedó grabada mientras observaba ese horizonte recortado por los irregulares rascacielos. Y uno puede fijarse pequeños objetivos a corto plazo o decidir acometer los más grandes en la misma inmediatez. La cuestión es encontrar el atajo…

En el mundo del hampa siempre hay posibilidades de medro para gente sin escrúpulos ni miedo, ni nada que perder. Pero hay que ser inteligente y acercarse a quien te pueda hacer partícipe de las miserias enriquecedoras de la sociedad. Círculos de amistades peligrosas, una bragueta que saber dónde vender y que sujeten las pelotas para que no se suban hasta el cuello con la policía detrás…

Miguel Herrán encaja a la perfección en el sueño del maqui de tres al cuarto. Solo que el no espera la oportunidad, la busca…, aún a costa de romperse en mil pedazos finalmente, cuando las sombras finalmente acaban por llevarse su alma.

El día que Ángel habló con Estrella en aquella discoteca, su vida cambió para siempre. Tras una pelea con Poli, el posesivo novio de la chica, éste le anima a unirse a su banda de atracadores de Madrid. Ángel comienza a escalar rápidamente en una pirámide de atracos, dinero negro, negocios turbios y abogados corruptos que le llevarán a ser acorralado por Duque, un incansable detective.

Desoyendo los consejos de su gente, Ángel se convierte en el protegido de Rogelio, uno de los tipos que controla el mercado negro de la ciudad. Con éste y Sole, hija del capo, Ángel descubrirá que el precio del poder es alto y que pronto tendrá que decidir entre su futuro como atracador y el amor de su vida, Estrella. Un viaje que empezó en el más sucio de los suburbios y que tiene como principal objetivo lo más alto: el cielo.

Modelo 77

Una película española en el entorno carcelario me retrotrae siempre al enorme Luis Tosar en Celda 211. Y parte uno entonces con ciertos prejuicios sobre la capacidad de sorpresa de una película del mismo género. Y eso que el trasfondo acaba abordando una temática paralela sobre la naturaleza humana privada de libertad y sobre lo que supone de castigo más que de rehabilitación. Porque los delitos son los que son y las penas deben atajarlos. Pero la cuestión es el momento, digamos que de redención, por el que pasa cada preso. Algo incalificable pero que en ocasiones nace como una necesidad imperativa por la libertad no para deshacer lo mal hecho sino por rehacerlo conforme a la nueva persona que se es.

Cárcel Modelo. Barcelona, 1977. Manuel (Miguel Herrán), un joven contable, encarcelado y pendiente de juicio por cometer un desfalco, se enfrenta a una posible pena de entre 10 y 20 años, un castigo desproporcionado para la cuantía de su delito.

Pronto, junto a su compañero de celda, Pino (Javier Gutiérrez), se une a un grupo de presos comunes que se está organizando para exigir una amnistía. Se inicia una guerra por la libertad que hará tambalearse al sistema penitenciario español. Si las cosas están cambiando fuera, dentro también tendrán que hacerlo.

A cambio de nada

Un goya como actor revelación muy merecido. Porque lo que supuso de rabiosa autenticidad. No la pongo en lo más alto porque cierto es que todo se aprende, incluso a sacar aún más potencial a virtudes intrepretativas forjadas desde profundas sombras y dudas. Circunstancias capaces de proyectar la más intensa de las miradas.

Daniel Guzmán lo tenía claro. Para este papel tenía que encontrar a un personaje real de la misma calle que iba a representar. Porque se trataba de salvación, de exorcismo inesperado…

Darío, un chico de dieciséis años, disfruta de la vida con Luismi, su vecino y amigo del alma. Mantienen una amistad incondicional, se conocen desde niños y juntos han descubierto todo lo que saben de la vida. Tras la separación de sus padres, Darío huye de casa y empieza a trabajar en el taller de Caralimpia, un viejo delincuente con aires de triunfador, que le enseña el oficio y los beneficios de la vida.

Darío conoce además a Antonia, una anciana que recoge muebles abandonados con su motocarrro. A su lado descubre otra forma de ver la vida. Luismi, Caralimpia y Antonia se convierten en su nueva familia durante un verano que les cambiará la vida.

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