Las 3 mejores películas de Jennifer Lawrence

Una actriz que acopia registros interpretativos como si su virtud camaleónica fuera algo fácil de poner en práctica. Sin duda Jennifer Lawrence haría las delicias de un gran director de antaño como Hitchcock. Porque en ella podemos encontrar ese trasfondo insospechado que siempre busca el cine como factor sorpresa. Algo así como descubrir rupturas inesperadas desde esa fácil asunción de cualquier perfil psicologico que se le ponga por delante.

En eso reside la esencia de la interpretación. Pero nunca está de más recordarlo frente a algunos rostros agotados en sus fórmulas repetidas a cada nueva película como entregas de un fanzine. Lawrence sin embargo hace recurso de todo, de su fisonomía, de su mutable rictus y hasta de su gesticulación. Cuando nos cuesta reconocerla en sus diferentes actuaciones es que consigue ese mimetismo que nos fascina y también desconcierta.

Por un lado esta actriz se ubica en ese umbral entre el encanto y el extrañamiento. Porque hasta que no coje las riendas de su papel no sabes por dónde puede salir. Una naturalidad que hace de todas las pelis en las que trabaja un gancho hacia la completa verosimilitud. No hay película de Lawrence en la que no termines con la maravillosa sensación de que la trama se ha desarrollado bajo un patrón de espontaneidad. Algo que si bien no puede ser cierto por lo encorsetado de los guiones, es a su vez un contrapunto necesario que queda en manos de los buenos actores y actrices como Lawrence… Tú me entiendes seguro.

Top 3 películas recomendadas de Jennifer Lawrence

No mires arriba

Una científica llamada Kate Dibiasky (nuestra Jennifer) que descubre un gran pedrusco en dirección a nuestro planeta. Una loca del coño, según el resto del mundo que no tiene tiempo para pensar en apocalipsis ni en plazos de desaparición cual dinosaurios. Su compañero de reparto, DiCaprio (doctor Randall Mindy) haciendo de director de la investigación

No le queda otra a Kate que resignarse. El pedrusco llevará su nombre y parece que la fatalidad lleva su nombre para el resto del mundo. Porque vale, bien, puede ser que la gente admita que nuestros días están contados. Pero en tal caso, ¿Para qué mirar arriba?

Mientras el doctor Randall va ganando en seguridad y popularidad, la investigadora Kate Dibiasky se va alejando del cogollo, del punto de decisión que involucra incluso a la mismísima presidenta de Estados Unidos. Y así vemos en Lawrence ese punto de realismo en última instancia. Ella es la única que divisa lo poco que queda al mundo y se entrega a nuevas aventuras en las que dejarse de ciencia y simplemente vivir maravillosamente en lo cotidiano.

Para otros quedan esa gloria de televisión, entrevistas, tertulias y sexo fugaz con presentadoras en Prime Time siempre más preocupadas en el Share que en el Boom del pedrusco.

Aún teniendo al monstruoso DiCaprio como pareja de baile, es Jennifer la que nos cautiva a todos con esa resignación como única opción frente a un mundo ombligista, transformado en memes en redes sociales y entregado a capitales capaces de vender las bondades del pedrusco cuando llegue a la Tierra convertido en filón de bondades minerales…

Gorrión rojo

Selecciono como mejor peli de JLaw esta cinta porque en ella la actriz nos arrebata con una frialdad como de otro mundo. Y es que Jennifer carga por momentos a Dominika, su personaje, de una alienación que va desde una mirada que parece atravesar la realidad en todo momento hasta una gesticulación y movimientos que nos hacen creer a pies juntillas en que pueda tratarse de un ser indolente una vez superadas emociones y hasta dolor.

Dominika es una joven rusa reclutada para su voluntad para convertirla en «gorrión», es decir, una seductora del servicio secreto ruso. A pesar de su resistencia a perder su identidad se convierte en uno de los mejores. Su primer objetivo será Nate (Joel Edgerton), a cargo de agentes infiltrados de la CIA en la agencia rusa de inteligencia. La espiral de atracción y engaño a la que se verán sometidos amenazará su seguridad y la de sus propios gobiernos.

El lado bueno de las cosas

Me gusta más la Lawrence cuando nos invita a ese lado oscuro y salvaje donde todo puede ocurrir. Y quizás debiera elegir Madre! (junto a Javier Bardem) para apuntar a ese auténtico magisterio de esta actriz en las lides más dramáticas. Pero si se trata de hacer un compendio de virtudes, acerquémonos también a una vis cómica más a tumba abierta. Claro está que hay un trasfondo de tragedia, como de resurgir de ave fenix en el meollo de la trama. Pero es que el humor entra mejor así, después de intuir las lágrimas o el caos.

Con su punto de argumento manido, Lawrence y también Bradley Cooper son capaces de hacernos aún más creible lo de las segundas oportunidades, o lo de la serendipia esperando ser destapada como en una caja de pandora que es la vida misma…

Tras pasar ocho meses en una institución mental por agredir al amante de su exesposa, Pat (Bradley Cooper) vuelve con lo puesto a vivir en casa de sus padres (Robert De Niro y Jacki Weaver); diagnosticado con problemas mentales debe visitar a un psicólogo todas las semanas, y tiene una orden de restricción policial por parte de su exesposa. Determinado a tener una actitud positiva y a recuperar a su exesposa Nikki, su mundo se pone del revés cuando conoce a Tiffany (Jennifer Lawrence), una chica que también tiene problemas psicológicos.

Entonces, Pat descubre la oportunidad de comunicarse con Nikki a través de Tiffany, pues ella se ofrece a entregar una carta a Nikki, si a cambio él acepta ser su compañero en un próximo concurso de baile. A pesar de la mutua desconfianza inicial, entre ellos pronto se desarrollará un vínculo muy especial que les ayudará a encontrar en sus vidas el lado bueno de las cosas.

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