Las 3 mejores películas de Daniel Day-Lewis

Conforme pase el tiempo más echaremos de menos a un genio de la interpretación como fue Daniel Day-Lewis. Sería cosa de esa intensidad con las que asumía cada papel, la cuestión es que probablemente padeciera ese desgaste que asalta en ocasiones a los que se dejan todo en cualquier faceta creativa. Algo así como el Bunbury sobrepasado en voz y alma por el monstruo sobre el escenario.

La cuestión es que Lewis transmitía a sus personajes esa potencia, ese arrebato que lo hacían siempre protagonista aunque no capitaneara el elenco de turno. No hay película de Daniel Day-Lewis en la que no lo recordemos sobremanera. E incluso podríamos jurar que él era el protagonista en cualquier cinta en la que participara. Más que virtud, que también, lo suyo era entrega completa.

Con ciertas similitudes a otro grande como Sean Penn, con esa misma vis dramática hacia lo trascendente, se acaba por erigir ese totem del séptimo arte. Un Lewis a quien nunca se termina de olvidar una vez retirado en su casa en la campiña, ya sea con su huerta cual hortelano o con sus fantasmas como Allan Poe, quien sabe…

Top 3 películas recomendadas de Daniel Day-Lewis

En el nombre del padre

Suele ocurrir que la realidad se transforma en leyenda y los más insospechados personajes en sus héroes. Y claro, a la imaginería nacionalista irlandesa le vino que ni pintado el problemón de los cuatro de Guildford. Aquellos pobres diablos encarcelados injustamente tras ser condenados en el Reino Unido por un brutal atentado. De la misma forma que la tropelía judicial fue de traca, la imputación del rol de héroes a los chicos por pate del IRA también resultó repulsivo.

Y en el medio ellos, unos chavales que si bien participan de esa aversión a lo inglés como patria, tampoco es que fueran más allá de la protesta ruidosa que quizás se debiera más a ese desencanto propio de la juventud. De hecho hay un aspecto que Daniel Day-Lewis eleva en esta película hasta niveles de lo humano y sociológico de primera magnitud. Y es que la peli, por encima de todo se define muy bien ya desde el título.

La relación de Gerry Conlon con su padre nos asoma a esos días en los que se pone en duda la autoridad del padre. Frente a la insolencia y el desprecio, el amor del padre; ante el desarraigo y el abandono, el amor del padre. El trasfondo queda claro que es el conflicto irlandés, pero la sustancia de la película es más la relación paterno-filial. Hasta ese punto de no retorno que sucede en ocasiones. Me refiero a cuando uno aún padece esa irreverencia juvenil que impide pedir perdón a un padre. Gerry se queda sin padre antes de que llegue el momento del perdón. Esa es la verdadera patria perdida, el corazón de un padre que deja de latir sin quedar nada claro.

Gangs of New York

La típica película coral en la que la imagen del personaje de Daniel Day-Lewis arrasa con todo. De hecho poco pudo hacer en esta ocasión Di Caprio para alcanzar el nivel y la intensidad de Lewis. Claro que el personaje de Bill «The Butcher» nos gana desde esa violencia histriónica que ya nace de la primera mirada y la primera expresión de Lewis. Mientras que Di Caprio tiene que transmutarse en un Amsterdam mucho más pausado, con su visión de hombre de mundo.

Conforme avanza la peli, sumida en una acertada oscuridad que no se anda con paños calientes sobre cómo se escribe la historia realmente, el antagonismo de ambos personajes nos mantiene asomados a ese mundo en penumbras cargado de siniestra teatralidad. No hay patria gloriosa sin miserias ni guerra que merezca ser ensalzada en crónica alguna. Porque todos son mercenarios con intereses tan espúreos como los de los propios líderes que lideran una facción u otra.

Nueva York fue ese barrio marginal de Five Points, desde ahí se levantó la ciudad que hoy es. Porque actualmente hace gala, cualquier ciudad, no solo NY, de su integración de culturas. Pero antaño los ejércitos se nutrían de aquellos ciudadanos de segunda que malvivían en barrios marginales. Cualquier guerra podía ser la excusa. Pero puestos a ir a la guerra, porque no empezarla en su ciudad misma…

Eterna sonrisa de Nueva Jersey

No es que Lewis se encasillara nunca en estereotipo alguno. Pero revisando su filmografía recuerda uno la disparidad de sus representaciones. Cuando un actor es capaz de hacerte olvidar a cualquiera de sus personajes anteriores nada más iniciarse la primera escena, sin duda ha conseguido esa mimetización perfecta que varía según el contexto hasta lo irreconocible…

Fergus O´Connel es un hombre que tiene una misión… es un dentista que viaja por la Patagonia en moto predicando el evangelio de la higiene dental al pueblo sudamericano. Mientras le arreglan su moto, conoce a la guapa y joven hija del mecánico, Estela. Ella se enamora inmediatamente de Fergus; pero él está casado y ella prometida. Ella le convence para acompañarle como su ayudante. Poco a poco la pasión de Estela va creciendo… Y Fergus sigue fiel a su dedicación. Frustrada, Estela le deja. Fergus recibe entonces malas noticias de su casa y tendrá que elegir entre sus sentimientos y su trabajo…

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