3 mejores libros de Mónica Ojeda

No es que Ecuador sea uno de los principales referentes literarios hispanoamericanos en la actualidad. Pero todo depende siempre de generaciones, de esas coincidencias que unen a narradores de un mismo pais para acabar exportando talento a raudales.

Y en eso anda descollando una Mónica Ojeda Franco que a los treinta y pocos ya apunta a ser esa pluma necesaria en una narrativa en español siempre prolífica en genios de la literatura mundial. Ella, junto tal vez a Mauro Javier Cárdenas, apuntan a ese despertar ecuatoriano literario con todo el brío y la brillantez del mundo.

Mónica Ojeda toma las riendas de sus obras con esa mezcla de frenética juventud, con el lirismo todavía sostenido en su vocación compartida de poeta, y con la natural querencia por el relato o el cuento que todo escritor de cuna cultiva siempre como proyecto, desfogue o expresión narrativa en paralelo.

Como trasfondo una temática muy generacional, en sintonía con los tiempos que corren. Toda una cronista de su época que acabará por convertirse en una necesaria relatora de lo que fue. Hoy en día sus novelas o relatos se leen con fruición al ritmo ágil de sus acciones sin reposo pero con mucho poso. Una combinación tan eficaz como eficiente de literatura entretenida sobre la que trufar ese punto crítico que parece adornar pero que finalmente es la esencia misma de todo lo escrito.

Top 3 mejores libros de Mónica Ojeda

Nefando

Como auténticos viejos cascarrabias, los de mi generación siempre andamos enjuiciando a una infancia y juventud que parece esconderse como vampiros de la luz exterior. Pero en el fondo, y va pregunta larga… ¿qué habría sido de nosotros, indignos habitantes del aburrimiento en tardes de verano, si pudiéramos haber conocido submundos oscuros como los que dispone ahora la juventud?

Las experiencias de los jugadores son, ahora, el centro de los debates gamers en los foros más profundos de la deep web, pero sus usuarios no parecen ponerse de acuerdo: ¿era un juego de horror para frikis, una puesta en escena inmoral o un ejercicio poético? ¿Son tan hondas y retorcidas como parecen las entrañas de esa habitación?

Seis jóvenes comparten un piso en Barcelona. En sus habitaciones se gestan actividades tan inquietantes y turbias como la escritura de una novela pornográfica, el deseo frustrado de autocastración o el desarrollo de diseños para la demoscene, subcultura informática artística.

En sus espacios privados se explora el territorio de los cuerpos, de la mente y de la infancia. Mirillas hacia lo abyecto que los conecta al proceso de creación de un videojuego de culto.

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Mandíbula

En mi Instituto hubo dos profesores que, de buen grado, habrían entrado en nuestra clase el último día para rociarnos de napalm. Y es la paciencia de algunos profesores roza la infinitud. Hasta los casos en que se desborda…

Fernanda Montero, una adolescente fanática del horror y de las creepypastas (historias de terror que circulan por internet), despierta maniatada en una cabaña oscura en medio del bosque.

Su secuestradora, lejos de ser una desconocida, es su profesora de Lengua y Literatura: una mujer joven, marcada por un pasado violento, a quien Fernanda y sus amigas han atormentado durante meses en un colegio de élite Opus Dei.

Los motivos del secuestro se irán revelando como algo mucho más complejo y duro de digerir que el bullying a una maestra: una traición inesperada y vinculada a un edificio abandonado, un culto secreto inspirado en creepypastas y un amor juvenil.

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Las voladoras

En las distancias cortas Mónica Ojeda es aún más intensa si cabe que en las obras más extensas. Sintetizar su vasto imaginario ya apunta a un comenpio de lirismo oscuro, casi gótico. Imaginación e imágenes truculentas y conceptos transgresores. Es lo que hay y a nadie dejará indiferente. Un volumen de relatos inquietantes hecho muestrario de horrores y otros vestigios de humanidad.

Criaturas que se suben a los tejados y alzan el vuelo, una adolescente apasionada por la sangre, una profesora que recoge la cabeza de la vecina en su jardín, una chica incapaz de separarse de la dentadura de su padre, dos gemelas ruidistas en un festival de música experimental, mujeres que se lanzan desde lo alto de una montaña, terremotos apocalípticos, un chamán que escribe un conjuro para revivir a su hija.

Las voladoras reúne ocho cuentos que se ubican en ciudades, pueblos, páramos, volcanes donde la violencia y el misticismo, lo terrenal y lo celeste, pertenecen a un mismo plano ritual y poético. Mónica Ojeda nos vuela la cabeza con un gótico andino y nos muestra, una vez más, que el horror y la belleza pertenecen a una misma familia.

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