3 mejores libros de Anne Enright

Ser escritora e irlandesa supone cargar con el legado de una narrativa trascendente en cualquiera que sea el género al que finalmente te entregues. Pero Anne Enrigth asume el reto desde la naturalidad de quien ya de por sí tiene bagaje personal y motivación narrativa para profundizar en ese lago en el que ya se sumergieron desde James Joyce hasta John Banville.

El resultado es esa intensidad proyectada a cada escena. Una mezcla de acertada impostura trágica y constante disyuntiva vital para unos personajes atropellados por sus pasados. O, en otro caso asaltados por espíritus siempre en deuda que flotan por los escenarios donde se mueven los protagonistas, como con sonido de tablones bajo sus pies.

Quizás sea cosa de esa intensidad lo que imposibilite una regularidad en sus publicaciones. Hay que estar convencida de disponer de la historia oportuna sobre la que volcar ese torrente de cruda sinceridad lastrada por aromas a culpa, a pasiones encendidas sobre rescoldos de la memoria; o a siniestras sombras imposibles de deshacerse del todo…

Top 3 novelas recomendadas de Anne Enright

La actriz

Puede que sobreactuemos, sobre todo cuando mentimos. El histrionismo sería entonces la defensa que nos queda para desviar la atención de nuestras miserias en el escenario de la vida. Semejanzas como esta se nos aparentan cuando contemplamos a Katherine desde los ojos de su hija Norah, una hija dispuesta a desvelarlo todo sobre su idolatrada madre.

En eso de actuar sin duda una actriz como la gran Katherine O¬īDell lo puede sacar adelante bajo cualquier circunstancia. Ella pudo conducir la interpretaci√≥n m√°s sofisticada en la realidad con la solvencia absoluta de unas oportunas l√°grimas o lo que toque aportar con sus camale√≥nicas virtudes interpretativas. Pero como el mism√≠simo Dorian Gray bien sab√≠a, el retrato de uno mismo siempre queda ah√≠, a la espera de que regresemos a visitarlo al viejo desv√°n.

En esta ocasión como digo es la hija la que desempolva el retrato y recupera lo que su madre vió de si misma conforme los grandes secretos se iban amontonando con el hedor de la muerte y la miseria moral no solo de ella sino de todo lo que la rodea.

La actriz

El encuentro

El extra√Īo momento de un velatorio tiene un jugo literario inabarcable. Ser√° cosa del equilibrio imposible entre los que se van y los que se quedan, la separaci√≥n de dos mundos, el valle de l√°grimas en el que quedan los que a√ļn tienen palabra y por lo tanto literatura y el cielo donde poco queda ya por contar m√°s all√° del deleite y la gloria‚Ķ

En ese punto de partida (nunca mejor dicho) nació la trama de Cinco horas con Mario, y también aquí la salida de escena de un actor al que desconocemos va trazando todo lo que sin embargo dejó marcado en personas y hasta objetos, con ese aroma de recuerdos inmarcesible en cada lugar por donde estuvo para los que quedan e inapreciable para quienes no conocieron al finado.

Esta novela cuenta la oscura historia del clan Hegarty. Cuando sus nueve miembros se re√ļnen en Dubl√≠n para el velatorio de su hermano Liam, todo parece indicar que la bebida no fue la √ļnica causa de su muerte. Algo le ocurri√≥ de ni√Īo en casa de su abuela, en el invierno de 1968. Algo que su hermana Ver√≥nica siempre supo pero nunca se atrevi√≥ a admitir hasta ahora‚Ķ Una novela sobre la memoria y el deseo, sobre el destino escrito en nuestro cuerpo.

El encuentro

El camino de los Madigan

Toda ramificaci√≥n familiar es un mismo camino. Toda suma de destinos emprendidos desde la voluntad personal de cada cual se acaba diluyendo en una √ļnica rama que desciende directa dede un punto original que se concita en torno a un recuerdo. El punto de inflexi√≥n donde cada cual marcha a su particular reclamo hace rejuvenecer y recuperar la idea de pertenencia cuando en ocasiones el camino parece perdido o la apuesta vencida.

Por mucho que se crea nada de lo material o ning√ļn lugar son ese punto de partida. Todo es el recuerdo de un tacto, un paisaje divisado en com√ļn. Nada de lo que queda, nada de lo tangible ocupa ese instante que sigue vincul√°ndolo todo‚Ķ

Hace tiempo que los cuatro hijos de Rosaleen Madigan abandonaron su pueblo natal en la costa atl√°ntica de Irlanda en pos de unas vidas que nunca habr√≠an so√Īado, en Dubl√≠n, Nueva York o Seg√ļ. Ahora que su madre, una mujer tan dif√≠cil como fascinante, ha decidido vender la casa familiar y dividir la herencia, Dan, Constance, Emmet y Hanna regresan a su antiguo hogar para pasar all√≠ la √ļltima Navidad, con la sensaci√≥n ineludible de que su infancia y su historia est√°n a punto de desaparecer para siempre‚Ķ

Hay pocos escritores que, como Anne Enright, sepan dotar al lenguaje de tanta tensi√≥n y tanto brillo, que puedan mostrar c√≥mo las vidas de sus protagonistas estallan en mil pedazos para luego volver a fundirse en un cristal perfecto. O en palabras de la propia autora: ¬ęCuando miro a la gente, me pregunto si vuelven a casa o huyen de sus seres queridos. No hay otro tipo de viaje. Y pienso que somos una clase curiosa de refugiados: escapamos de nuestra propia sangre o vamos hacia ella¬Ľ.

El camino de los Madigan

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