Tinta simpática, de Patrick Modiano

En su inagotable deuda con el siglo XX. Un tiempo cada vez más cargado de grandes historias conforme se nos aleja en el tiempo, Modiano nos conduce por una trama que se recrea en esa noción nostálgica de lo efímero. En la idea de la posible huella que podemos, o no, dejar en nuestro paso por el mundo. Porque todos podemos ser sujetos de una investigación sobre nuestras vidas. O eso se desprende al menos respecto a una Noëlle Lefebvre convertida en fundamento vital.

Lo que Noëlle pudo o no hacer. Los motivos para dar con ella, en el primer momento en el que Jean, nuestro prota, recibe el encargo de encajar su puzzle, puede que se vayan desvaneciendo conforme lo esencial es simplemente ella, su paso por el mundo, su devenir entre aciertos o fracasos. Un escurridizo destino que Jean pretende trazar con obsesiva intensidad conforme su propio tiempo apremia. Solo que algunos destinos parecen escritos con tinta invisible, con esa tinta simpática sobre el que uno puede pasar su vista sin más al saltar entre párrafo y párrafo.

Un aprendiz de detective llamado Jean Eyben recibe el encargo de la agencia Hutte, para la que trabaja, de seguir el rastro de una mujer. La mujer se llama Noëlle Lefebvre, y el joven investigador la persigue infructuosamente. Treinta años después, retoma por su cuenta ese caso y continúa las pesquisas.

En esos dos periodos de tiempo, Eyben va en busca de un fantasma. Recorre las calles por las que ella transitó, trata de encontrar alguna carta, localiza una agenda, habla con personas que la conocieron, husmea en su tal vez agitada vida sentimental. Y lo que van aflorando son pistas difusas, ecos del pasado: un Chrysler descapotable, un tal Sancho, un verano, un lago, un aspirante a actor… Sombras, retazos de memoria, recuerdos que el tiempo distorsiona o borra. ¿Quién es Noëlle Lefrebvre, la mujer en fuga, la mujer desvanecida? ¿Y quién es Jean Eyben, el hombre que sigue su huella, el hombre que vive obsesionado por su ausencia?

Bienvenidos de nuevo al territorio Modiano, ese escenario hecho de palabras en el que el autor explora el laberinto de la memoria, en el que las preguntas muchas veces conducen a nuevos enigmas. Una novela absorbente, puro virtuosismo literario de un maestro que, libro a libro, va depurando su estilo, añadiendo matices a un universo cuyo centro es París como espacio real y mítico a un tiempo, aunque aquí se le une Roma, la ciudad en la que evaporarse…

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