Los 3 mejores libros de Juan Gómez Bárcena

Si hubiera que apostar por un escritor joven, más de longsellers o fondo de armario que de bestsellers del género pujante de turno (nada que desmerecer en estos casos más allá del oportunismo), mis fichas iban todas al casillero de Juan Gómez Bárcena.

Porque en la ya considerable bibliograf√≠a de este treinta√Īero encontramos esas perlas literarias cultivadas en procesos m√°s propios de autores veteranos, consolidados, que pueden escribir, si as√≠ lo desean, al ritmo que les place y sobre lo que les place. Destacando as√≠ esa calidad como compromiso exclusivo con lo que se hace sin plazos ni demandas editoriales.

Le juega a la contra la coincidencia con el otro Juan G√≥mez, de segundo apellido Jurado. Pero calidad de ambos aparte, cada cual va a la suya, orient√°ndose a p√ļblicos lectores de entrada bien distintos. Aunque ya se sabe que en la literatura todo puede confluir sin mayor sustento que el gusto lector.

Si te apetece conocer a uno de esos nuevos autores diferentes al tim√≥n de historias contracorriente de lo comercial aunque de mayor magnetismo incluso en su acci√≥n, no tengas dudas… Juan G√≥mez B√°rcena.

Top 3 novelas recomendadas de Juan Gómez Bárcena

Los que duermen

Ciertamente hay algo de proceso m√°gico en todo novelista que arranca contando historias breves, relatos, cuentos. Porque en el fondo todo narrador se curte desde la composici√≥n breve de un sue√Īo; el apunte en un diario; el fogonazo blanco sobre negro de un deseo.

Abundar en lo breve cuando uno sigue escribiendo forma parte de un sincero compromiso con la literatura como veh√≠culo, como correa de transmisi√≥n de sensaciones, emociones, ideas, proyecciones fant√°sticas, argumentos tr√©mulos del escritor en ciernes o del alma que busca un resarcimiento anticipado en la extra√Īa inmortalidad de lo escrito. Los que duermen, libro fundacional que ahora recuperamos de la obra ya imprescindible de G√≥mez B√°rcena, lo revela como un autor de un genio narrativo preciso y asombroso.

Una recóndita ciénaga de Germania, donde los cuerpos de cientos de prisioneros sacrificados a los dioses emergen a la superficie siglos más tarde, devolviendo al presente el enigma de su existencia. Un simulacro de campo de concentración construido por Hitler para burlar las inspecciones de la Cruz Roja Internacional. Una comunidad de robots abandonada que sigue anhelando el regreso de sus creadores.

Quince relatos que forman una constelación sorprendente, en las orillas del tiempo: profecías y destinos subvertidos, ficciones tan fabuladas que igualan en valor a la verdad, paradojas de la historia. Una extraordinaria colección de relatos que nos transportan a mundos exactos y distantes y que sin embargo conectan entre sí, oscilando entre el presente, el pasado y el futuro.

Los que duermen

Ni siquiera los muertos

En un mundo en transformación, mejor dicho en un nuevo mundo expuesto a los ojos de quien lo descubre pero sumergido en los fondos que nunca se alcanzan a ver, se pueden encontrar sustentos capaces de acabar transformando a quien ha llegado con ínfulas de conquistador.

El alma es un lugar encantado de ser conquistado por nuevas formas de entender un mundo que parec√≠a desgastado, decadente. Y desde ah√≠ la voluntad acaba trazando caminos inescrutables al comienzo de cualquier viaje.La conquista de M√©xico ha terminado, y Juan de To√Īanes es uno de tantos soldados sin gloria que vagan como mendigos por la tierra que contribuyeron a someter.

Cuando recibe una √ļltima misi√≥n, dar caza a un indio renegado a quien apodan el Padre y que predica una peligrosa herej√≠a, comprende que puede ser su √ļltima oportunidad para labrarse el porvenir con el que siempre so√Ī√≥. Pero a medida que se interna en las tierras inexploradas del norte, siguiendo el rastro del Padre, descubrir√° las huellas de un hombre que parece no s√≥lo un hombre, sino un profeta destinado a transformar su tiempo y aun los tiempos venideros. Esta novela es la historia de dos hombres sin hogar, que avanzan porque ya no pueden retroceder, y es tambi√©n una reivindicaci√≥n de justicia para los perdedores de la Historia.

Ni siquiera los muertos

Kanada

El ser humano se crece ante las dificultades. Al menos el sobreviviente a cualquier desastre. El problema llega después de cualquier hecatombe, muchas veces provocada por el propio ser humano.

Porque en plena acci√≥n no se piensa, se act√ļa. El vac√≠o llega despu√©s. Y en los ojos de la mayor√≠a de los supervivientes, no solo en los de los soldados, se adivina esa famosa mirada del millar de yardas. Una mirada que te atraviesa, porque lo que quiera que enfoque nuestro mirar desde lo m√°s hondo, no puede sino reflejar la negrura de los abismos conocidos. Kanada comienza donde la mayor√≠a de las novelas de la Segunda Guerra Mundial terminan: con el fin del conflicto. Porque en 1945 se interrumpen las matanzas, pero se inicia otra tragedia: el imposible regreso a casa de millones de supervivientes.

El protagonista de Kanada lo ha perdido todo. S√≥lo le queda su antigua residencia, un improvisado refugio en el que acabar√° encerr√°ndose para protegerse de una amenaza indefinida. Rodeado por unos vecinos que tan pronto parecen sus salvadores como sus carceleros, emprender√° un viaje interior que lo llevar√° muy lejos, hasta el oscuro pa√≠s de Kanada de donde afirma proceder. ¬ŅQu√© hacer cuando las circunstancias nos empujan a realizar actos de los que nunca nos cre√≠mos capaces? ¬ŅC√≥mo recobrar nuestra identidad cuando se nos ha arrebatado todo?

Kanada
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