3 mejores libros de Jeffrey Eugenides

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Cuando la biografía acompaña al autor con ese halo de misterio o de excentricidad se acaba componiendo un imaginario más sofisticado en torno al proceso creativo del escritor de turno. Si además se da el caso de un Jeffrey Eugenides que tan solo parece sometido a su impronta creativa sin más condicionantes comerciales, el asunto adquiere tintes de obra o autor de culto, sobre todo si finalmente se acompaña de grandes galardones como el Pulitzer de novela.

La particularidad de este autor viene ya desde un nombre que delata su mezcla entre lo americano y sus orígenes griegos evidenciados en lo etimológico. Y así puede uno ir abriéndose camino con ese sello distintivo de quien pertenece a dos mundos y puede sintetizar lo mejor.

Pero como digo, el bueno de Jeffrey no se prodiga mucho en la novela y tampoco es que siga una cadencia muy regular en sus publicaciones de volúmenes de cuentos o relatos. Y ciertamente, pese a esa anarquía siempre es bienvenido un nuevo libro que asegura historias sorprendentes de amor y de muerte, de soledad, de moral, de multitud de aspectos hondamente humanos y pasados por el tamiz de la crítica.

3 mejores libros de Jeffrey Eugenides:

  1. Las vírgenes suicidas: El título de esta novela ya deja poco espacio para el optimismo. Pero sin duda se trata de una invitación irrenunciable hacia esa literatura a tumba abierta que nos enfrenta a las grandes contradicciones de nuestra existencia en este mundo. La lúgubre historia de las cinco hermanas Lisbon componen un macabro retrato cuyo morboso aspecto siniestro nos cautiva desde la primera página. La idea de la virginidad femenina enfrentada a un mundo abiertamente explícito en lo sexual desprende un intenso aroma a sexualidad contenida, a deseos incontrolables atajados desde la autoridad más retrógrada y moralista. No pocos jóvenes del lugar trataron de contactar con aquellas chicas encerradas en su casa como única forma de tenerlas controladas como auténticas vírgenes en espera de una fecundación mística o tan solo alejadas de toda tentación porque sí. Claro está que no se puede contener la pasión ni la juventud sin pagar un alto precio. El recuerdo de las chicas sigue vivo en el imaginario de aquellos jóvenes que trataron de rondarlas. Y cuando ya no son tan jovenes, algunos de ellos quieren profundizar en ese lado oscuro de un tiempo por momentos muy cercano y escalofriante que acompañó su transición a la edad adulta y que por tanto sigue ahí, esperando respuestas…
  2. Middlesex: El sexo, ese argumento convertido en filón para un Jeffrey Eugenides convertido en el Freud de la literatura actual. Una narración sobre el hermafroditismo humano, sobre esa condición imposible en lo funcional para nuestra especie y que sin embargo es tan real como cualquier otra condición de nuestro ser. Pero la narración no es una confesión enfocada únicamente al encaje moral de la transexualidad, quizás el asunto sea más bien una excusa para naturalizar el asunto y finalmente adentrarnos en la idea del cambio, de la añoranza y de los anhelos, de la melancolía de unos momentos y la necesidad de escapar de otros, todo ello representado en una familia singular, la de un Cal nacido como Calliope a través del cual descubrimos un paso de los años asemejado a una evolución de nuestra civilización. Una novela que entronca con esa ya tradicional intención narrativa que nos presenta al Estados Unidos actual como un mundo forjado desde las vivencias de unas gentes empujadas constantemente por los cambios.
  3. La trama nupcial: El tema de la sexualidad femenina es para el autor un maravilloso trasfondo en el que ubicar esa extraña dicotomía entre placer y destino que supone el amor más físico y carnal para una mujer que alberga el brillo del instante y la consecuencia del destino en un único estallido vital. La protagonista de esta novela, Madeleine Hanna, es una amante de la literatura romántica, aquel periodo en el que la mujer irrumpió desde la creatividad hacia la inclusión cultural y una primera sombra de equiparación. Entre libros y más libros, Madeleine da rienda suelta a sus necesidades amatorias entre los brazos de dos hombres que representan antítesis y síntesis. El amor compartido por más de dos puede tener cabida durante un tiempo, pero en última instancia siempre hay que decidir. Y decidir sobre el ámbito de las emociones puede acabar por suponer una tragedia digna de la más grande novela.

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