3 mejores libros de Samuel Bjork

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No puedo por menos que extenderme sobre la fulgurante irrupción del nuevo valor de la inagotable cantera nórdica para más gloria del noir. Las mejores novelas hard-boiled, ese término patentado por el estadounidense Chandler, se asocian ya indefectiblemente a los escritores de la Europa más septentrional. Allá donde el frío invita al recogimiento y la escasez de luz armoniza siniestramente con la oscuridad del crimen.

Porque el noruego Samuel Bjork, al que se le está comparando con Jo Nesbo por sus coincidentes facetas literarias y musicales, ha sabido presentar por la puerta grande a dos nuevos protagonistas con mayúsculas del género.

El equipo formado por el veterano investigador Munch apoyado en la incipiente carrera criminalística de Krüger sirve a la causa de reforzar el aspecto policíaco con estos dos puntales que se compenetran, con sus desavenencias incluídas, desde sus diferentes prismas.

El efecto Bjork está en marcha y la serie de sus novelas Munch-Krüger apunta a dar muchos buenos momentos en esa jugosa lectura en clave criminal.

3 mejores libros de Samuel Bjork:

  1. Viajo sola: Una macabra adivinanza sobre qué tipo de persona puede llegar a matar a una niña y además se preste a eso, a ofrecer una adivinanza a quien sea que encuentre el cuerpo sin vida. Porque ese “Viajo sola” anotado en un cartel que pende sobre la niña ahorcada se antoja como el mensaje que justifica al autor de la muerte, la demencial excusa, el tétrico argumento de la locura asesina de alguien tan inocente. Entre Munch y Krüger trazan esos intrincados caminos que procuran resolver el galimatías. El despiadado homicida y su ignominioso acertijo. Quizás se trate de un juego hacia una serie de crímenes en serie. O tal vez sea tan solo un anagrama o cualquier otra desquiciada herramienta. La cuestión es que, para más inri, el equipo de investigadores se ve inmerso en uno de esos momentos críticos en los que Mía sufre esa desconexión del mundo. La brillante investigadora y sus ya típicos instintos destructivos… Pero quizás precisamente así, en sus peores momentos bajo el pozo, pueda alcanzar a entender qué demonios piensa alguien capaz de llevarse por delante a un niña para terminar exhibiéndola pendiente de un árbol…
  2. El niño en la nieve: En el género negro normalmente los protagonistas se enfrentan al criminal más efectista que busca colmar sus ansias de venganzas frente a viejos traumas, deudas de sangre, psicopatias varias enfocadas hacia grupos de potenciales víctimas. Y sin embargo no tantas veces nos topamos con el homicida porque sí, con el asesino sin plan que solo se mueve para dar cauce a su instinto de animadversión. Quien es capaz de matar y encuentra su particular justicia sumaria en la violencia extrama y sabe que la mejor manera para saciar su odio es actuar de manera aleatoria… Claro está que desde la perspectiva de los detectives Holger Munch y Mia Krüger el asunto adquiere tintes psicóticos. No saben cómo tratar de dar caza a esa nueva forma del mal que actúa con absoluta improvisación. Cualquiera puede morir si se cruza en el camino del asesino en el peor momento. Pero además, el bueno de Bjor lanza un cebo desde el comienzo de la historia que atrapa al lector y lo hace sacudirse inquieto aferrado a ese cebo. Empezamos viajando al pasado, hasta el año 1999. Lo que ocurrió en una fría noche de aquel año va engarzando con los acontecimientos presentes. Y nosotros, lectores, querríamos lanzar una llamada de atención a los desconcertados habitantes de la trama. A no ser que todo sea un truco, una hábil maniobra de despiste para hacernos creer que sabemos más de lo que van enlazando los investigadores. Lo que está claro es que para el asesino en serie de las más improvisadas víctimas tiene mucho margen de maniobra para lanzar su órdago a sus dos perseguidores. Parece conocerlos muy bien y los invita a jugar en el más macabro de los juegos, en el que el dado de la muerte puede acabar marcando la jugada más inesperada…
  3. El búho: Probablemente la novela menos magnética hasta el momento, de las publicadas en España, of course. Se tratra de la segunda entrega (si se le puede llamar así a los casos independientes de los inspectores Munch y Krüger). Tirando de estereotipos en cuanto a la teatralización del asesinato, Bjork nos presenta a una problemática joven que aparece muerta en mitad del bosque, con el típico escenario casi pagano de ofrenda al diablo cargado de velas y rodeado de las pluma de algún ave. Claro está que la suma de detalles facilitadas por el asesino posibilita la orientación de la investigación. Una vez determinado la naturaleza de las plumas como propias de un buho, las pistas van orientándose hacia simbologías o proximidad con estos animales. Una novela en la que resulta más impactante el viaje interior de Mia Krüger a sus infiernos que la propia resolución del caso. Extrañamente Mia parece necesitar de ese contacto con el mal para exorcizar su alma ocupada, para entender que el mal no es solo algo que la corroe por dentro.

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