3 mejores libros de Paul Pen

En ocasiones los reconocimientos son todo un acierto. Cuando Paul Pen se alzó con el Nuevo talento Fnac 2011 se facilitó que una nueva voz con personalidad y propuesta narrativa destacada emergiera con fuerza desde el océano de escritores en el que bucean muchos otros buenos narradores, otros más mediocres y los definitivamente malos.

Pero la cuestión es que cuando se promociona a un nuevo talento y éste realmente lo acaba demostrando en base a lo ya escrito y a lo que quede por escribir tras el espaldarazo público, en ese caso el reconocimiento merece mucho la pena.

Paul Pen tiene ese no sé qué capaz de transmitir el sentir más profundo de sus personajes con las palabras más apropiadas o las descripciones más oportunas del detalle. Su estilo oscilante, en ocasiones pausado y en otros arrebatado, se descubre como un auténtico manejo voluntario del ritmo narrativo para provocar unas sensaciones u otras en un suspense destilado como alquimia literaria.

En los pocos años que lleva entre los bestseller españoles ya ha cautivado a una legión de lectores que esperan con ansia lo último de su imaginario a media luz puesto al servicio de una escenografía única.

Top 3 novelas recomendadas de Paul Pen

La metamorfosis infinita

Feminicidios como paradigma de la violencia más cruenta aún circulante en nuestro mundo civilizado. El crimen de crimenes como un siniestro derecho frente a la Eva que cogió la manzana, cargando desde siempre con la culpa desde el mismísimo Dios. La cuestión es que la venganza en ocasiones es la única justicia, por maquiavélico que se planteee visto desde fuera…

Se llama Alegría. Tiene diecinueve años y toda la vida por delante. Esta noche ha quedado para salir con sus compañeras de academia. Se viste frente al espejo con la camiseta extragrande que deja al descubierto su hombro, mostrando el tatuaje de su mariposa favorita. En la cocina, se despide de su madre. Viven solas en un apartamento de la periferia, el primer hogar que han logrado construir tras un pasado marcado por la violencia. Ahora, después de muchos años, por fin están en paz. Lo que ninguna de las dos sabe es que el beso con el que se despiden en la cocina es el último que van a darse.

Volviendo a casa de madrugada, Alegría se encuentra con un grupo de hombres en un callejón. Un supuesto coqueteo escala hasta la agresión. En el hospital, la madre de Alegría tan solo llega a tiempo de escuchar el sonido más terrible al que puede enfrentarse una madre: el último latido del corazón de su hija.

La muerte de Alegría sacude a un país indignado con el asesinato de otra mujer. Masivas manifestaciones piden una pena ejemplar para los Descamisados, apodo con el que la prensa ha bautizado al grupo de agresores. Pero el juicio culmina con una injusta sentencia.

Esta vez, la madre de Alegría no va a agachar la cabeza frente a la violencia. Otra vez no. Sola, planea una venganza contra los asesinos, inspirada en el fenómeno natural que tanto fascinaba a su hija: la metamorfosis de las mariposas. Para llevarla a cabo, necesitará ayuda. Y la encontrará en un grupo de desconocidos con los que mantiene un vínculo tan inesperado como asombroso.

La casa entre los cáctus

Hasta el momento me parece la más conseguida de sus historias. Hay un no sé qué de fatal premonición en todo escenario tranquilo y pacífico, apartado del mundanal ruido. En una especie de desierto, entre los cactus y los grillos, Elmer y Rose sobreviven con sus cinco hijas.

La vida late a un ritmo pausado, la realidad transcurre con la cadencia de un tiempo atrapado entre el terreno yermo de una planicie inabarcable.

La llegada de un extraño llamado Rick, un turista extraviado al que se le ofrece refugio y reposo, acaba por convertirse en un punto crítico de tensión en la familia. Tal vez la visita de Rick no sea tan casual como parece, quizás el chico por fin haya encontrado lo que andaba buscando.

Las cinco hijas se sienten atraídas por el extraño, mientras que sus padres Elmer y Rose empiezan a intuir ese algo más que ha conducido a Rick hasta ahí.

Es curioso como en un espacio amplio, con multitud de posibles y lejanos horizontes, la vida se estreche hasta generar un espacio axfisiante. Porque la verdad va emergiendo como oscura agua de un pozo cavado en ese erial.

Porque es más que probable que la peculiar familia no esté viviendo apartada del mundo por casualidad. El problema es que los motivos que los llevaron hasta allí parecían ocultos para siempre. De la misma forma que los cactus desarrollan espinas en lugar de hojas para evitar las pérdidas de agua, la familia se mimetiza con ese sistema de defensa.

Cada personaje nos muestra una reacción extraordinaria frente a unos acontecimientos inauditos que se van precipitando en ese escenario calmo pero ya siniestro.

En el libro La casa entre los cactus descubrimos que no hay lugar donde huir de uno mismo, de los asuntos pendientes, de los miedos y de las decisiones dramáticas.

El aviso

Cuando era pequeño solíamos jugar a un juego, o quizás se trataba de un ejercicio de adivinación) en el que fijábamos la edad a la que íbamos a casarnos, a tener hijos o a morir. No sé qué demonios hacíamos jugando a semejante cosa. Sería cosa del aburrimiento…

Quizás Paul también jugara a este juego y de ahí naciera esta idea. La cuestión es que en esta novela partimos de una siniestra carta recibida por el joven Leo. En la misiva se le avisa de su fecha de muerte. El arranque es inquietante.

Pero al avanzar las páginas del libro la inquietud se torna oscura curiosidad. La muerte se convierte en el protagonista de la historia para Leo y para otros personajes que tratan de buscar entre todo tipo de cartas el mensaje oculto de un destino que no entiende de pausas ni de condescendencia.

Una historia cruzada que parece componer un argumento que se nos escapa, como se nos escapa también, si profundizamos en ello, el sentido de la vida y la casualidad o no de la muerte.

Otros libros recomendados de Paul Pen…

El brillo de las luciérnagas

¿Os habéis fijado en cómo escasean las luciérnagas? En otros tiempos de mi infancia, salir al monte por la noche podía convertirse en un grandioso espectáculo de luz y sonido a cargo de grillos y luciérnagas.

El final de estos conciertos improvisados no augura nada bueno. Traigo de nuevo a colación asuntos de la infancia porque lo de Paul Pen con los personajes infantiles tiene su especial consideración. De nuevo empatizamos con un pequeño que vive una particular «vida» en el sótano de su casa.

Hasta que decide escapar cual Platón desde la caverna. Las fantasías de su infancia parecen asomarse al abismo de la locura desde la lucidez de unas luciérnagas que lo visitan.

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