3 mejores libros de Carson McCullers

En la primera mitad del siglo XX, unos cuantos escritores estadounidenses entre los que se encontrarían Faulkner, Hemingway, Steinbeck, la propia Carson McCullers y hasta un postrero Truman Capote si me apuras, compusieron una particular escenografía literaria que, gracias a Dios, parece escaparse a los etiquetas habituales entre narradores coetáneos.

Porque lo cierto es que no es f√°cil encontrar una vinculaci√≥n ac√°demica entre estos genios que a la postres redactaron algunas de las m√°s brillantes p√°ginas de un pesimismo soterrado en aras del sue√Īo americano tambi√©n nacido en esa median√≠a del siglo pasado.

Luego estaba la Generaci√≥n Beat o versos sueltos de la literatura m√°s nihilista como Bukowski, a los que no se pod√≠a negar su esp√≠ritu contracorriente y su pesimismo. Pero por encima de estos √ļltimos, los primeros eran brillantes a la vez que melanc√≥licos, puristas en el estilo a la par que cr√≠ticos y pesimistas. La literatura no pod√≠a ocuparse de su causa bajo un confinamiento de movimiento cultural.

Así que lo mejor era reconocer su brillantez considerados en su indiviualidad y escapar como se pueda del evidente fatalismo compuesto por semejantes genios con vivencias casi siempre drásticas, al límite y finales en ocasiones próximos a la autodestrucción.

El caso de Carson McCullers, comprometida con las causas perdidas también en su bibliografía, con su final marcado por la acelerada enfermedad y con sus particulares vivencias extremas en lo emocional, se convierte en uno de los más potentes testimonios de las contradicciones de aquella américa profunda que trataba de vivir en su mascarada general entre guerras y crisis económicas.

Top 3 libros recomendados de Carson McCullers:

El corazón es un cazador solitario

La escritura juvenil tiene ese brillo de la autenticidad siempre que es acometida por un espíritu sincero que necesita vomitar su lado tangible, visceral.

Nos movemos por un ambiente sure√Īo donde el jazz suena como quejidos del alma. Empatizamos con el m√°gico, en lo tr√°gico, del sordomudo John Singer.

La condición de su limitado lenguaje y la complejidad de su encaje como personaje de cualquier historia, conseguido magistralmente por la autora, convierte el conjunto de la novela en una de esas réplicas del Quijote en cuanto a la rotundidad de un universo de personajes y situaciones que pivotan en torno a un universo creado por la sola presencia de John.

Porque todo circunda a John, la vida de lo m√°s peque√Īo no tendr√≠a sentido sin su existencia, la apreciaci√≥n de los detalles propios del costumbrismo sure√Īo pincelado con precisi√≥n no podr√≠an adquirir el mismo color y calor sin √©l.

Una novela que desnuda los corazones de sus personajes para hacerlos bailar bajo esos compases habituales del jazz, de improvisada esperanza y persistente melancolía.

El corazón es un cazador solitario

El aliento del cielo

Un volumen para el recuerdo. Un conjunto que sintetiza ese hacer creativo desde el mundo de las letras que se convirtió en placebo para una autora dominada por inquietudes humanísticas frente a la sensación de que no hay peor monstruo para poder desplegar la vertiente más humanizadora que el propio humano.

En cada uno de los relatos, contextualizados para la ocasi√≥n, encontramos el brillo cegador de las almas l√ļcidas que bordean la locura al comprender el sinsentido en el abandono, en la p√©rdida o, al fin y al cabo, en la fugacidad de la felicidad.

El aliento del cielo

Iluminación y fulgor nocturno

Asediada por la enfermedad, evocando el recuerdo de su amado Reeves pero sin olvidar muchas otras formas de amor en su tendencia bisexual.

Pr√°cticamente impedida para escribir, Carson quiso emprende la tarea de redactar su √ļltimo libro, aquel que acompa√Īara sus √ļltimas horas.

Porque si bien su bibliograf√≠a no fue muy extensa en sus 50 a√Īos de vida, la escritura siempre fue esa especie de cr√≥nica fundamental para su alma, cobijo para hitorias descubiertas en su acercamiento a esos entornos repletos de perdedores y desfavorecidos, donde parec√≠an residir, para ella, los √ļltimos vestigios de humanidad.

Su salida de escena es una composici√≥n que parece buscar la reparaci√≥n con la ni√Īa que fue y con su familia, y con un mundo en el que descubri√≥ pocas luces y demasiadas sombras al final.

Iluminación y fulgor nocturno

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