Los 3 mejores libros de Jorn Lier Horst

No todo iba a ser Jo Nesbo en la nueva novela negra noruega… Hoy nos ponemos con un Jorn Lier Horst que inició su andadura literaria poco después que Nesbo pero que ya se puede sentar a su mesa. Además hay bastantes más simetrías temáticas entre ambos. Porque, amén de compartir noir como inercia narrativa para tantos y tantos escritores escandinavos, tanto Nesbo como Lier Horst también se han entregado a una literatura más infantil y juvenil. Y es que en la diversidad está el gusto y la apuesta de cada cual para sondear todo tipo de mercados lectores.

Aquí nos centramos en ese lado más oscuro del género negro donde Lier Horst ha hecho de William Wisting capitán general de sus tramas. Pocas series actuales tan extensas como la centrada en el devenir investigador de un Wisting que apunta a la veintena de novelas como horizonte próximo. Así que, como podéis imaginar las mil y una en las que se ve este personaje sin parangón.

Si a ello sumamos el hecho de que todo partió como una traslación literaria de un caso real el asunto cobra otra dimensión. Y si además añadimos el hecho de que Lier Horst presta su voz y sos conocimientos como jefe de policía a su protagonista esencial, William Wisting, la cosa apunta a algo más que un alter ego. Nadie mejor que Lier Horst para adentrarnos en tantas investigaciones por los escenarios más recónditos del crimen, allí donde las esencias del mal se destapan de mil maneras. De momento en español se están recuperando algunas partes de toda la serie y hay que aprovecharlo…

Top 3 novelas recomendadas de Jorn Lier Horst

Cerrado en invierno

La Noruega del sur disfruta de unos meses de descanso frente a los rigores invernales. Entre la bucólica Bergen y el Larvik donde William Wisting vive todo puede evocar incluso a una Venecia trasladada a otras latitudes. Pero el invierno siempre vuelve y el escenario cambia completamente. Desde esa contrariedad, que parte de la natural climatología, despierta esta trama hecha inquietante paradoja donde la naturaleza parece cernirse como un escenario oscuro de malos augurios. Y es que más allá del aspecto criminal de la historia, unas siniestras fuerzas telúricas constriñen aún más la narración.

Las cabañas de veraneo, en la costa sur de Noruega, empiezan a cerrarse cuando llega septiembre. Sus propietarios atrancan puertas y ventanas ante la llegada del frío. Sin embargo, el cuerpo de un hombre aparece en una de ellas. William Wisting dirige un grupo de investigación que debe enfrentarse a varios interrogantes: afloran más cadáveres en el fiordo y quizá todo sea un ajuste de cuentas entre narcotraficantes. Sin embargo, seguir la pista del dinero ramifica el caso hasta tocar las entrañas del crimen organizado europeo, de Dinamarca a Lituania. La situación se vuelve completamente asombrosa cuando los pájaros de la región empiezan a morir en masa y a caer en picado.

Cerrado en invierno

Perros de caza

Los años de ejercicio de William Wisting dan para mucho. Tanto para crear múltiples enemigos como para despertar una sensación de extraña confusión. Nadie acierta siempre en su desempeño. Solo que cuando uno es juez, médico o policía, los fallos pueden suponer cargas de trascendencia insospechadas. Será que Wisting no era infalible o quizás su memoria no alcanza a descubrir matices que puedan apuntar a una emboscada…

Diecisiete años atrás, William Wisting investigó uno de los casos más comentados en Noruega, el del secuestro y asesinato de la joven Cecilia Linde. Pero recientemente han salido a la luz indicios de que las pruebas fueron manipuladas y se metió en la cárcel a un inocente.

¿Corrió Wisting tras el rastro de la primera presa que apareció sin considerar otras opciones? La cuestión es que ahora han suspendido, hasta nueva orden, al más intachable de los comisarios del país. Diecisiete años después, los medios de comunicación vuelven a oler la sangre. Wisting deberá trabajar a escondidas para entender qué pasó realmente y por qué se siguieron las pistas equivocadas. Tan solo cuenta con la ayuda de Line, su hija periodista.

Perros de caza

El usurpador

Viggo Hansen, el propio vecino de William Wisting, se consume durante meses frente a su televisor, hasta convertirse en una momia reducida a su mínima expresión. Este infausto acontecimiento hace sentir un poco de culpa a Line, hija de William y periodista para más INRI porque la chica decide afrontar el asunto como un reportaje y claro, recurre a su padre para recabar más información sobre esta persona abandonada a su suerte tras una muerte natural y un silencio preocupante en su abandono…

Su padre recaba información para ella mientras se ocupa de un crimen. Se trata de un hombre asesinado descubierto en un bosque de abetos y escondido allí durante varios meses. La policía científica logra aislar las huellas dactilares que conducen a la pista de un asesino en serie de mujeres jóvenes, buscado durante años por el FBI, un profesor universitario que se hizo famoso allí por asesinar a autostopistas en las carreteras interestatales.

Ha estado misteriosamente desaparecido durante años, poco después de que se descubriera su identidad. La agencia estadounidense envía a dos agentes especiales para ayudar a la policía de Larvik en su cacería, lo que, francamente, no agrada a Wisting y su equipo, a quienes les gusta husmear a su antojo. Sobre todo porque los estadounidenses no son rápidos en comunicar información y enviar los resultados de varios exámenes.

Durante este tiempo, Line cuestiona el vecindario, solicita los recuerdos de los mayores que pudieron haber conocido a Viggo, un ser tímido, discreto, casi mudo, que no aparecía mucho cuando estaba en la escuela o cuando era niño. Poco a poco se va aclarando el perfil del pobre abandonado en la sala de su casa, el periodista incluso empieza a sospechar que las circunstancias de su muerte no son tan obvias. Dos nudos narrativos para completar una trama multiescénica y magnética.

El usurpador

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