Los 3 mejores libros de M.C. Beaton

Si hay un noir con el que llenar las playas y piscinas es es el de M.C. Beaton. Mientras multitud de músicos populares se las tienen tiesas para dar con la canción del verano cada año, la inefable M.C. Beaton inventó esto del género negro veraniego hace ya sus buenas décadas. Nada más y nada menos que desde los años 80 en los que cobró vida este pseudónimo.

Sin duda Marion Gibbons vinculó a las mil maravillas su alias con una literatura hecha para leer con ligereza pero con suma inteligencia, humor, desparpajo narrativo y gancho para tener que leer de tirón cada una de sus entregas. Como las canciones del verano, las novelas amparadas por el sello M.C. Beaton resuenan con la cadencia de un estribillo pegadizo. Una fascinante facilidad para componer historias consistentes en fondo y forma, despojadas de artificios argumentales y geniales en su sencillez.

El simple hecho de «amputar» pseudónimo de su autora final en esta entrada apunta a una versatilidad que en el caso de Gibbons alcanza un significado más completo. Descubramos a Beaton y a uno de sus personajes más emblemáticos de entre sus extensas series: Agatha Raisin.

Top 3 novelas recomendadas de M.C. Beaton

Agatha Raisin y la quiche letal

Las casualidades que acaban desatando la impronta del héroe o la heroína. Agatha Raisin tuvo ese nacer al suspense en torno al crimen desde la más insospechada casualidad. Un tributo más que evidente a Agatha Christie y su Miss Marple. Solo que, como buena alumna aventajada, encontramos en las presentaciones de Beaton a una investigadora más perfilada. Una aprendiz de policía apuntalada en extremos necesarios como el humor rallano con la parodia, cuando no sátira apuntando a las particularidades de lo rural en Inglaterra, y un deje incluso más morboso en el modus operandi del crimen a descubrir.

Agatha Raisin se lía la manta a la cabeza y decide marcharse de Londres para saborear las mieles de una jubilación anticipada en un tranquilo pueblo de los Cotswolds, donde no tarda en aburrirse como una ostra. Desplegar su talento para la alta cocina en el concurso gastronómico de la parroquia tendría que convertirla, por fuerza, en una celebridad. Sin embargo, al primer bocado de su exquisita quiche, el juez del concurso cae desplomado y Agatha se ve obligada a confesar la amarga verdad: la quiche letal era comprada. No hay más que una solución para que la perdonen: meterse en harina y desenmascarar ella misma al asesino.

Agatha Raisin y el paseo mortal

Cuarta entrega de la serie. Una novela donde ya conocemos perfectamente a Agatha Raisin y donde su magnetismo para entrar directamente en el círculo más estrecho del crimen nos conduce a consideraciones sobre si los malos la buscan como reto para sus fechorías…https://amzn.to/3zeLgoL

Tras una larga temporada en Londres, Agatha Raisin regresa a su querido pueblo de Carsely y a su deseado James Lacey, el apuesto coronel retirado que no parece precisamente encantado de tener a su vecina de vuelta. Sin embargo, Agatha apenas tiene tiempo de elaborar nuevas estrategias de conquista cuando se produce un espantoso asesinato. La víctima es la joven y animosa Jessica Tartinck, conflictiva líder de un grupo de excursionistas enfrentada a los relamidos terratenientes locales al reclamar el derecho de paso de los miembros de la asociación a través de sus tierras.

Haciéndose pasar por marido y mujer, James y Agatha se infiltran en el grupo de paseantes de Jessica y, mientras su agenda se va llenando de sospechosos, descubren que muchos compañeros de la víctima parecen demasiado capaces de cometer un asesinato. Pero la felicidad de Agatha es efímera, y su fingido matrimonio con James no es en absoluto como ella esperaba.

Agatha Raisin y el paseo mortal

Agatha Raisin y el veterinario cruel

Hay un punto quijotesco en la figura de Agatha Raisin. Sus aventuras y desventuras tienen ese lejano punto romántico/imposible de un posible amor que la ronda entre ficción y realidad. Lo que está claro es que en su manera de deshacer entuertos y crímenes varios, disfrutamos con una intensidad por todo que la ubica siempre en el ojo del huracán de las pasiones más intensas.

Tras haber desenmascarado al asesino de la quiche letal, la fortuna parece sonreír a Agatha Raisin. Aceptada por la pintoresca comunidad de Carsely, y felizmente acompañada de sus dos gatos, su vida transcurre sin otro objetivo que doblegar la indiferencia de James Lacey, militar jubilado por el que Agatha siente verdadera devoción.

Un interés que parece evaporarse cuando aparece en escena Paul Bladen, el nuevo veterinario del pueblo, que no se muestra ajeno a sus encantos. Sin embargo, el hombre sucumbe a una inyección destinada a un caballo de carreras, y aunque todo apunta a un accidente, Agatha cree que se trata de un crimen. Ante la sorpresa de los lugareños, el coronel Lacey comparte, por una vez, la hipótesis de su tenaz vecina, hasta el punto de embarcarse con ella en una investigación mucho más peligrosa de lo que ambos habrían podido imaginar.

Agatha Raisin y el veterinario cruel

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