3 mejores libros de Kim Stanley Robinson

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La Ciencia Ficción (sí, con mayúsculas) es un género asociado por los profanos con una especie de subgénero fantasioso sin más valor que el del mero entretenimiento. Con el único ejemplo del autor que traigo aquí hoy, Kim Stanley Robinson, valdría para echar por tierra todas esas vagas impresiones sobre este tipo de literatura como una especie de fanzine para intelectuales trasnochados o chavales tan imaginativos como estravagantes.

Porque el señor Stanley es todo un doctorado en literatura, por diversas universidades estadounidenses, que finalmente se decantó por escribir CiFi para disponer de un escenario ideal en el que volcar multitud de inquietudes de primer orden mundial como la ecología la deriva de la política y la oscuridad del liberalismo económico como el compendio perfecto de la peor distopía anticipadas por otros grandes de la CiFi que le precedieron como H.G. Wells, George Orwell, Philip K. Dick, Aldous Huxley, Ray Bradbury y muchos otros cuyos vaticinios asoman de vez en cuando con el macabro peso de la certidumbre…

Stanley Robinson cultivó sobre todo un género hard, ese que se aleja de nuestro mundo (o al menos de nuestro tiempo), para tratar de buscar soluciones, aunque de momento solo se asomen a la fructífera imaginación, a una limitación acuciante de recursos o para concienciar al menos de ese fin más o menos cercano del equilibrio inestable de nuestro mundo.

Bienvenidos al último gran bastión de la Ciencia Ficción dura, abróchense los cinturones y prepárense para el despegue.

3 mejores libros de Kim Stanley Robinson:

  1. 2312: El futuro, ese espejo que empieza a reflejar el desastre, el apocalipsis o el fin, como queramos llamarlo. Stanley Robinson viaja hasta el porvenir y se recrea en él, aportando como esperanza lo que vaya pudiendo descubrir la ciencia. La Tierra es lo que queda de lo que fuimos, no da más de si.  Y aunque nuestra especie quizás no merezca paraíso alguno ofrecido por Dios, el instinto de supervivencia y la perseverancia de una fe ciega da fuerzas a los científicos para buscar nuevos lugares más allá de nuestro sol. Nos ubicamos en pleno siglo XXIV. Ciencia y tecnología comparten el mérito de nuestra posible proyección a nuevos lugares donde existir. Pero en el año anticipado en el título, en el fatídico 2312 parece que la vanagloria humana se asoma al fatídico momento en el que el cosmos conspira contra nuestro avance interestelar.
  2. Nueva York, 2140: Unos siglos antes de la novela anterior, aunque completamente independiente de esta…A tenor de los estudios científicos que, en base al cambio climático, auguran una subida exponencial del nivel del mar, la ubicación de Nueva York y especialmente su isla de Manhattan, se convierten en una zona de riesgo a no tantos años vista. En este libro las consecuencias de los estudios actuales transforman Nueva York en una Venecia expuesta a los rigores del océano que solo la ingeniería y el orgullo se empeñan en mantener como una gran urbe habitable. Ante esta propuesta, el protagonismo de la propuesta narrativa adquiere una especial consideración. ¿Se trata de ofrecernos una novela o de exponernos lo que se nos viene encima por medio de un lugar tan emblemático para occidente como es Nueva York? El estilo de vida newyorkino se caracteriza por su dinamismo, por su capacidad para marcar tendencia en el resto del mundo y por su naturaleza cosmopolita por excelencia. La ciudad del sueño americano y de los negocios mundiales. El emblema de la capacidad del hombre por colonizar el mundo. Solo que…, la naturaleza forzada a un devenir marcado por nuestra intervención tendrá mucho que decir en esa intención nuestra de superar nuestra propia capacidad transformadora. ¿Sabías que si comparamos la historia del planeta Tierra con un año natural el paso de nuestra civilización apenas supone unos minutos del último día? Podemos pensar que el planeta es nuestro mundo, que todo está para nuestro servicio. Pero la realidad es que tan solo somos una especie de paso. Y que nosotros mismos podemos estar provocando nuestra extinción anticipada. Diferentes personajes nos presentan su vida cotidiana desde los que antaño fueran más emblemáticos edificios de New York. Un mosaico de ese año 2140 donde podemos ver al ser humano acostumbrado a la catástrofe, evocando recuerdos ancestrales de una ciudad donde se diferenciaban perfectamente ríos y tierra firma, no como en ese futuro en el que todo es agua, conquista de las nuevas mareas de nuestra ambición sin límites y nuestra nula perspectiva sobre ese futuro.
  3. Tiempos de arroz y sal: El arroz y la sal, sustentos alimenticios de primer orden y elementos básicos para el desarrollo histórico de nuestra civilización antes del voraz consumismo y la globalización. Por una vez, el autor acude al pasado, a esos días en los que el hombre todavía habitaba un lugar sin cartografiar por completo, con sus mitos y sus creencias… La peste bubónica ya es un hecho trascendental en la Europa de 1349. La poblacion sucumbe por millones, hasta diezmar la mitad de almas de todo el continente. Es entonces cuando el autor nos propone una ucronía para romper el dominio de lo occidental y entregar el mundo a una nueva partida de poder entre musulmanes y chinos. La Tierra cambia para siempre, la evolución social y política toma un camino nuevo fascinante que el autor describe con la pasión y el encanto del descubridor de un nuevo mundo.

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