3 mejores libros de Juan Gómez Jurado

Si hay un autor en España que mantiene dura pugna con Javier Sierra por sostener la bandera izada en la cúspide del gran género de misterio, ese es Juan  Gómez-Jurado. Desde que su primer libro apareciera allá por 2007, sobre los rescoldos de El código Da Vinci de Dan Brown, este autor que apenas contaba entonces con sus treinta años, empezó a pisar fuerte en este género de misterio que abriga la mayor cantidad de bestsellers en el mundo.

La gran virtud, o al menos uno de los aspectos más valorados por los lectores actuales del género de misterio es la capacidad del autor para hacer creibles grandes misterios mundiales. La Iglesia es siempre cuna de todo tipo de sospechas sobre su acopio de información de primer nivel digamos que «reservada» (como ejemplo sirva mi novela de misterio «El sueño del santo», por 1 € aquí), y en la literatura occidental, donde la Iglesia católica todavía gobierna conciencias, cielos e infiernos, tirar de este recurso siempre puede resultar bien.

Juan Gómez-Jurado, que como veremos empezó con gran acierto por esos derroteros y derivó hacia muchas otras variantes del misterio a cada cual más interesante, sorprendió con su opera prima Espía de Dios, en la que planteo un juego entre realidad y ficción con el sepelio de Juan Pablo II de fondo, una interesantísima trama que transitaba desde la realidad más absoluta hasta los supuestos más fascinantes.

Pero como digo hay mucho más autor en el conjunto de lo que ha venido escribiendo, demostrando así una gran capacidad para abordar diversos temas con los que presentar un thriller o un misterio que te deja boquiabierto.

3 novelas recomendadas de Juan Gómez-Jurado

Rey blanco

Hay que tener algo para saber construir una trama que aborde el suspense desde todos los flancos sin flaquear en ningún momento, tal como ocurre en esta novela. Misterio y thriller ondeando a ráfagas imprevisibles como de tormenta narrativa perfecta. Tanto es así que uno se pregunta cuanto hay de guión o esquema y cuánto de improvisación, de entrega de la trama a manos de sus protagonistas para que sean ellos, con su autenticidad, los que guien el devenir de la trama.

Cierto es que Juan tiene un as en la manga con su protagonista Antonia Scott. Porque cuando un escritor es capaz de convencernos de que sus protagonistas todo lo pueden, lo que suceda tiene completa licencia de credibilidad. Así nos mueve este autor como un prestidigitador de las letras, acechándonos siempre con su giro final para dejarnos pálidos, inermes ante al zarpazo argumental final…

Cuando Antonia Scott recibe este mensaje, sabe muy bien quién se lo envía. También sabe que ese juego es casi imposible de ganar. Pero a Antonia no le gusta perder. Después de todo este tiempo huyendo, la realidad ha acabado alcanzándola. Antonia es cinturón negro en mentirse a sí misma, pero ahora tiene claro que si pierde esta batalla, las habrá perdido todas.

-La reina es la figura más poderosa del tablero -dice el Rey Blanco-. Pero por poderosa que sea una pieza de ajedrez, nunca debe olvidar que hay una mano que la mueve. -Eso ya lo veremos-, responde Antonia.

Loba negra

Uno de los pocos lamentos que descubrí en algunos lectores de la anterior entrega de Juan Gómez Jurado, Reina Roja fue ese final abierto, con sus interrogantes pendientes en cuanto a ramificaciones varias… Quizás por eso se me acabó descolgando hacia el final del ranking aún siendo uno novelón (todo es cuestión de apreciaciones subjetivas). Pero visto lo visto, así debía ser para llegar hasta esta Loba negra y puede que incluso queden aún flecos para nuevas entregas.

Porque Antonia Scott es un personaje con el que se pueden llenar muchas más páginas. Y eso que con esta novela que supera las quinientas, ya se bordean las mil.

Sin duda el universo de Antonia, encerrada entre cuatro paredes y sin embargo con acceso a planos inimaginables, encajan perfectamente con sus particulares encomiendas para aprovechar sus capacidades de investigación y deducción. Ese encierro desde el que nuestra prota maneja los hilos del caso, da para un equilibrio inquietante, para una ambientación magnética…

Pero como toda buena saga de suspense, también llega el momento en el que el protagonista, al que tanto cariño hemos cogido, debe enfrentarse a su némesis, en el caso de Antonia un miedo que nadie puede percibir pero que ella sabe cierto e inminente.

De cualquier forma, la sensación del mal como una sombra tan próxima convierte esta novela en un thriller apabulante. Una trama que, con el ritmo frenético del autor y con ese manejo del estilo que abarca desde la brevedad de los capitulos hasta el pincelado piscológico de los personajes, te mantendrá con el corazón en un puño.

El emblema del traidor

La Segunda Guerra Mundial como trasfondo de una historia cautivadora. De entrada, en esta novela viajamos hasta 1940 y descubrimos cómo un barco español rescata a unos náufragos alemanes que navegaban por el Estrecho de Gibraltar.

Aquellos pobres diablos perdidos, sabe Díos por qué motivo, a merced de las aguas se sintieron en deuda impagable con su salvador, el capitán González y le entregaron un valioso emblema de oro.

Años después, con ese especial encanto de quien ya te ha anticipado algo sorprendente que deberá motivar la trama, encontramos al pequeño Paul, quien vive con sus tíos alemanes una vez que falleció su padre. Y es esa vago recuerdo paterno el que empuja a Paul a saber más sobre sus orígenes.

Las pequeñas pistas que va encontrando lo conducirán a un secreto que va empezando a enlazar con aquel rescate en el mar, y con el papel de esos náufragos, y con los motivos últimos para que su padre acabiera muriendo…

Lo último que pensaba Paul era que su búsqueda pudiera destapar aspectos históricos de primera magnitud y que hilvanaban acontecimientos fundamentales del siglo XX con un tono bien distinto a la verdad oficial.

Otras novelas recomendables de Juan Gómez-Jurado…

 El paciente

Un fascinante giro argumental manteniendo la tensión narrativa propia de esa combinación entre misterio y thriller que el bueno de Gómez-Jurado desarrolla a la perfección. Nos encontramos con el reputado doctor Evans, especialista en neurología y reclamado por las clases más pudientes cuando es menester. Incluso el Presidente de los Estados Unidos ha requerido de sus servicios.

Pero esa llegada a la cumbre de su ejercicio se convierte en un martirio. ¿Se debe a su buena praxis para curar al presidente o tendrá que ejecutar un magnicidio como le solicita el captor de su hija? Como ves, el misterio del personaje que lo extorsiona cruelmente y la tensión propia de las horas que esperan al doctor Evans presentan un escenario trepidante y demencial.

Reina roja

La mayor virtud del género de suspense es la capacidad del escritor para mantener un equilibrio entre el misterio en sí y esa tensión psicológica que apunta al miedo entre lo desconocido o lo inesperado.

En España uno de los que mejor consigue mantener sus narraciones en esa armonía entre aspectos complementarios es Juan Gómez-Jurado.Digamos que Javier Sierra es el maestro del misterio y Dolores Redondo o Javier Castillo podrían ser sus equivalentes en versión netamente thriller (por citar a una consolidada y a otro en fulgurante emergencia).

Y ahí, en el medio, encontramos a este autor que hace de la mezcla más homogénea su mayor facultad.En la nueva novela de Juan Gómez-Jurado encontramos las dosis perfectas de “intriga” que quizás sea la palabra exacta para definir su forma de narrarnos historias, con ese matiz magnético por lo morboso o lo esotérico.

La unión de los dos protagonistas de esta novela, Antonia Scott y Jon Gutierrez, se convierte, precisamente, en una nueva fusión con tintes de novela negra y de inquietante thriller sobre las facultades extrasensoriales al servicio de grandes enigmas. Jon representa al paradigma de policía perseguido por la sombra de la sospecha, pese a que su intención siempre fue la de solucionar los casos que se le ponían por delante.

Hastiado por lo que considera una conspiración de sus circunstancias, acaba aceptando contactar con Antonia Scott, una mujer con unas facultades extraordinarias pero que parece renegar de esa capacidad, ocultándose del mundo.

En la relación interesada de Jon con Antonia, acabamos encontrando un tándem por momentos histriónico en las chispas que surgen entre ellos, pero que finalmente se manifiesta como un equipo perfecto para desentrañar cualquier misterio, así como las lúgubres sombras que se ciernen sobre Jon, su desempeño policial y su propia vida.

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