Las 3 mejores pelis de miedo

Nada mejor que una buena película de miedo para taparte los ojos en las escenas fundamentales y no verla. Es lo que tiene ese gustillo morboso por ver al protagonista acercándose al monstruoso asesino preguntando aquello de ¿Quién anda ahí?. Quien va a ser, pedazo de membrillo, ¿tu suegra con un plato de albóndigas a las 4 a.m.?

De todos modos es curioso descubrir la evolución del género de terror en el cine. Porque Freddy Krueger apenas asustaría a los adolescentes actuales. Y del pobre Frankenstein hasta los niños se ríen. Actualmente veo menos trama y más gusto por el gore. Aunque vaya la cosa de espíritus que no pueden abrirse paso en el plano de lo tangible, el guionista ya se ocupará de que vuelen cuchillos capaces de atravesar partes blandas, decapitar, desmembrar… casquería humana para el lado siniestro de las ávidas mentes actuales. Hoy en día, si buscas películas de terror recomendadas navegas en un inmenso océano de sangre, bilis y otros «humores»… (toma imagen escatológica)

Así que me llamarás romántico, nostálgico o lo que sea. Pero aquí te voy a traer las que para mí fueron o han sido esas tres películas capaces de erizarme la piel y conducirme por el pasillo hasta la cama pegado a las paredes para que ningún zombi-fantasma-vampiro pueda trincarme por la espalda. Y sí, casi todas tienen un punto retro que seguro no convencen a aficionados actuales al género, pero que muchos otros recordaréis con esa sensación de sudor frío, de sábana y manta hasta las orejas y de apretón de la novia que te dejaba el brazo sin circulación…

Top 3 películas recomendadas de miedo

El exorcista

Casi cincuenta años nos separan desde la llegada de esta película. Y no es que yo sea tan mayor, pero la cinta debió recorrer el mundo tres o cuatro veces durante varias décadas, al ritmo de la cabeza de la niña protagonista en su cama. A día de hoy es escuchar la BSO de Mike Olfield y ponérseme los pelos de punta. Prueba, prueba:

También es cierto que durante los 70 y 80 lo de los exorcismos tuvo un momento álgido, junto con el espiritismo, la ouija, las psicofonías y los ovnis. Claro, no había móviles y la gente se echaba al monte con la idea más rocambolesca que encontraba. Aquello de ir al cementerio con un radiocasette para grabar las voces de los allí residentes, o lo de mover el vaso en una reunión en busca de espíritus… Lo pasábamos bien con buenas dosis de imaginación y ganas.

Esta peli la vi a mis tiernos 12 años aproximadamente. No creo que fuera una edad muy apropiada. Pero es que antaño lo de las edades apropiadas era muy relativo. Los rombos estaban ahí para que no vieras una teta en la tele. Pero nadie sabía de rombos ni de octaedros cuando llegaba el cine de verano. La cosa es que después de verla aquella tarde noche me metí en mi cama y pasé una madrugá toledana, con la imagen de la niña echando sus vómitos, hablando en arameo y con su rostro lleno de siniestros estigmas…

No sé…., quizás la viera ahora y no me pareciera para tanto. Seguramente haría falta un remake con nuevos efectos especiales. Porque en estos tiempos ciertos efectos de los ochenta dan grima. Ver hoy a Linda Blair en su camastro puede que se me haga tan inverosímil como Diana de la serie V comiéndose una rata. Y sin embargo, insisto, aquellas historias de miedo tenían un punto de mejor desarrollo que los thrillers actuales.

El resplandor

Se veía venir. Eso de la escapadita a un «acogedor hotel», con sus cientos de habitaciones y sus pasillos interminables de moqueta, ubicado en mitad de un gélido bosque con su aterrador silbido de las corrientes polares apuntaba a tragedia. Más aún con un Jack Nicholson que ya venía con su tara desde que capitalizara «Alguien voló sobre el nido del cuco».

Y aunque la parejita formada por Jack y Wendy sonaba a cuento de navidad, el asunto pronto se tuerce cuando el bloqueo creativo del marido y escritor acaba por transformarse en una paranoia mezcla posesión maléfica, influjos telúricos y accesos extrasensoriales a siniestros planos donde la ambientación juega perfectamente para componer ese todo claustrofóbico y «laberíntico» en el que Kubrick disfrutó como un gorrino en un charco.

No podía faltar Stephen King en esto de los horrores porque esta novela fue su tercera historia. Y aunque después también encontramos mucho de fantasía que apunta hacia otros vértices narrativos, esta primera época era todo horrores que todos disfrutábamos con ese insano gusto por salir de paseo hacia la locura y la muerte para tratar de salir indemnes.

Y sí, también esta peli tiene su BSO que parece traída directamente de los infiernos. Escucha, escucha:

Pesadilla en Elm Street

Parece mentira pero el tiparraco aquel que asaltaba los sueños de los adolescentes era el lagarto bueno de V. Sí, sí, el rubito de rizos que pasaba información a la resistencia… La cosa es que se debió cansar de ser tan bueno y con su papel de Freddy Krueger nos sorprendió a todos desde un ámbito del terror que parecía novedoso y desconcertante. Si te dormías no estabas a salvo y si te ponías hasta arribas de centraminas para no pegar ojo acababas tan pallá que la mejor opción parecía entregarte finalmente a los brazos de Freddy.

Una dificil tesitura en la que nunca sabías cuando una escena era real o sueño y, por tanto, nunca sabías cuando podía aparecer Freddy con su inspiración siniestra a lo Pennywise, el payaso que Stephen King maquinó para It. La cosa tuvo su gracia (o más bien su acojone) durante las dos o tres entregas primeras. Después el asunto se hizo ya más dificilmente digerible y lo cierto es que ya no sé ni como acabó la cosa en su sexta o séptima entrega.

Pero sin duda esta película es la fuente de la que beben muchas de las historias de terror para jóvenes y menos jóvenes donde precisamente se enfrenta la noción de la juventud y la vitalidad con las sombras de la muerte más inoportuna y de los peligros de insondables infiernos de donde poco a poco van llegando nuevos monstruos para deleite de los apasionados al género. Por algo será…

En este caso no te voy a ofrecer la BSO original de la peli. Me resulta mucho más graciosa, para cerrar esta entrada de miedo, una canción de Def Con Dos al respecto de Freddy Krueger…

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