Las 3 mejores películas de Steven Spielberg

Muchos de mi generación conocimos a Spielberg por E.T. Pocas veces el nombre de un director trascendía entonces más allá de los cinéfilos más empedernidos. Incluso directores como Kubrick quedaban sepultados tras sus obras, relegados a los créditos como simples hacedores de la peli que, por desconocimiento, se nos asemejaban a los directores de orquesta con su batuta.

Pero Spielberg era otra cosa. La función del director se popularizó gracias a un tipo que supo presentar la película perfecta que aunara a niños y mayores en torno a las peripecias del simpático alienígena en manos de unos voluntariosos niños. Sería cosa de que antes se compartía más el ocio entre pequeños y adultos y Spielberg dio con la tecla…

Oportunidad o acierto e indudable genio creativo. La cuestión es que aquel Spielberg fogueado en un puñado de pelis previas a E.T. dispuso de todos los medios precisos para encauzar esos guiones perfectos que enamoraban a aficionados y productores por igual. Taquillas de órdago para aquellos días con el género fantástico, la aventura y el suspense como fundamentos esenciales y con los efectos especiales made in USA como herramientas infalibles.

Esa fue una línea que nunca abandonó Spielberg. Pero bien es cierto que todo creador inquieto tantea nuevos géneros y, con un poco de visión empresarial se puede uno plantear pasar a producir las películas que antes dirigía. Así hoy Spielberg es un factotum del cine mundial.

Top 3 películas recomendadas de Steven Spielberg

La lista de Schindler

¡Sopresa! No pongo a ET en mi selección porque ciertamente no aportaría novedad alguna sobre una película vista por todos. Me detengo en cambio, y en primer lugar, en una obra que consiguió sorprender a todos en su vertiente dramática, extremadamente humana. Seguramente en un programa de televisión de esos de acertar preguntas entre a, b, c y d, Spielberg sería el último director en señalarse como posible director de esta cinta.

Y es que nunca está de más romper moldes para arrancarse con una película que establezca esa disrupción que ponga más en valor las dotes del creador de turno. Poco se puede decir más de esta película, Oscar en 1993 a a toda ella como obra maestra.

Una decisión por el blanco y negro que sirve a la causa de esa rápida asociación con lo visto sobre el mundo durante el nazismo. Sintonías entre personajes que despiertan empatías frente al horror y la locura. Decisiones capaces de llevar al protagonista, fijado en la historia real de Oscar Schindler, a la sumaria intervención de la oscura solución final nazi. Liam Neeson borda su actuación con esa carga dramática que su figura siempre aporta. Detalles como la niña de la chaqueta roja que podría ser cualquiera pero se nos hace muy nuestra. Una catarsis final que despierta la necesaria sensación de esperanza.

Minority Report

Una de las mejores películas de ciencia ficción que puedes encontrar. Los precogs, víctimas de la experimentación genética, viven casi completamente sumergidos en un suero esencial que los ubica en un plano de consciencia general, como tocados, o más bien salpicados en este caso, por el don de lo profético.

Cargando con su peculiar síndrome de Casandra, los tres hermanos ofrecen desde su piscina visiones de aconteceres venideros en su vertiente más siniestra. Lo que es lo mismo, son capaces de predecir un crimen antes de que se produzca.

Y claro, miel sobre hojuelas para una policía del futuro que, unidad precrimen mediante, es capaz de detener a los malhechores. Si el asunto contiene dosis de alevosía pues más fácil se lo ponen a los detectives de la unidad, encabezados por un Tom Cruise siempre eficiente (llamémosle John Anderton). Si se trata de un crimen pasional, todo se precipita de manera más inminente porque al no haber plan no hay tiempo previo para pensar en llevarse a alguien por delante.

Hasta que los hermanitos apuntan al propio Anderton como criminal en ciernes y la consecuente investigación se lanza a detenerlo a toda costa. Pero el asunto tiene su miga, claro está. Las visiones de los precogs tienen sus ecos, una suerte de desviación de los acontecimientos a desarrollarse. John Anderton encuentra en ellos su última esperanza porque el no tiene motivos para matar. O al menos eso cree…

Encuentros en la tercera fase

Aprovechando el rebufo de E.T, Spielberg supo lanzarse hacia nuevas historias sobre los alienígenas que pueden algún día visitarnos. Y lo cierto es que esta nueva entrega sobre vecinos interplanetarios que se fijan en la Tierra consiguió mantener el interés pese a lo insistente del asunto.

Richard Dreyfuss fue uno de los grandes aciertos de Spielberg. Porque sin ser un actor carismático encajaba perfectamente en el papel de desconcertado electricista que se descubre abducido por los extraterrestres. Porque aquello apuntaba a que cualquier día nos podía pasar a nosotros. Y corrían unos finales de los setenta e inicios de los ochenta en que creer en ovnis era algo más que una forma de ocio.

Un monte de extraña forma como es el Torre del diablo, en Wyoming, se convierte en inesperado punto de peregrinación. Algunos elegidos reciben el mensaje encriptado de que deben estar allí para el encuentro de sus vidas con los alienígenas. Siempre es difícil imaginar extraterrestres y Spielberg pensó en la música o más bien en las notas como vía de comunicación.

Una peli por entonces sorprendente que todos evocamos con cariño y que, con el abismo tecnológico actual para efectos y demás, siempre se puede revisar con familiares, amigos y niños con inquietudes cósmicas…

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