La confusión del unicornio, de Paco Muñoz Botas

La novela negra puede estar trufada de multitud de condimentos. Se trata de una búsqueda del enriquecimiento más ineludible en un género que copa las estanterías de superventas de cualquier librería. Porque, reconozcámoslo, nos gusta leer desventuras en medio del caos; truculentos casos en forma de enredos donde vilezas, miserias y anhelos por el medro justifican toda intervención de sus personajes.

Algo así apunta esta novela «La confusión del unicornio» con evocaciones a aquel Tom Sharpe que nos enseñó a compaginar el humor con el noir para acabar componiendo escenografías nunca antes presentadas. Porque las ambiciones humanas tienen mucho de ambos extremos entre lo ridículo, lo esperpéntico y lo surrealista, y lo trágico hecho comedia.

Nada mejor para ello que ampliar el foco hacia varios personajes que vayan tejiendo la tela de araña donde atraparnos a los lectores. Es la magia de esos microcosmos trasladados al mundo negro sobre blanco de la literatura que consiguen mimetizarnos con diversidad de personajes en busca de ese medro a toda costa. Una tarea a la que Paco Muñoz Botas se entrega con precisión quirúrjica.

Claro está que entre toda la pléyade de personalidades hacia el estrépito, o la explosión controlada de una trama muy bien hilvanada, disfrutamos en mayor medida de jugoso perfiles como el de Álvaro. En él encontramos el estereotipo de triunfador sin mácula de cara a las apariencias que exige su reputación a los mandos de un prestigioso banco. Solo que nadie es la misma persona de puertas hacia adentro, menos aún este tipo de gente cargada de bondades aparentes pero entregadas a las sombras de sus filias más insospechadas…

Todo hombre de bien encuentra siempre su némesis en las obras de ficción y en la realidad. Las cesiones de Álvaro a su lado Mr Hyde pueden salirles muy caras. En el acoso e intento de derribo, que vemos cerniéndose sobre Álvaro por obra y gracia del inquietante Knepougel, disfrutamos de ese gusto por el ocaso de los falsos ídolos del olimpo bursátil, de las finanzas y de los vicios inconfesables.

Entre planes y las nunca desdeñables casualidades con sus imprevistos, la historia avanza con aromas a ese giro que puede llegar en cualquier momento para dejarnos boquiabiertos. Para ello la aparición providencial de Blanchet hace despegar la trama hacia nuevos supuestos. Y es que en las relaciones humanas no hay triángulo que se sostenga. Ni en el amor ni en el crimen…

Una novela que merece la pena degustar deteniéndose en esos matices trufados a los que apuntaba incialmente. No podemos dejar pasar ningún detalle conforme el desarrollo se complica, como toda buena novela de suspense. La escenografía entre el Madrid más acomodado, donde arraigan voluntades e intereses de lo más oscuro, termina por rubricar una presentación perfecta para un desarrollo de fascinante thriller.

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