¿Audiolectores? La literatura del siglo XXI

Puede sonar paradójico pero cada vez más la literatura se escucha. Aunque bien pensado…. quizás se trate de una vuelta al origen, de cuando los trovadores recorrían las aldeas recitando narraciones como única forma de literatura más popular. Solo que ahora, tantos siglos después, el asunto apunta a algo bien distinto. Porque actualmente quienes te recitan al oído pueden ser el mismísimo José Coronado o Clara Lago, por ejemplo. Actores prestados ambos a la experiencia, para acabar multiplicando el efecto de algunos audiolibros. Imagínatelos leyéndote al oído la novela de turno… y tan solo se trata de algo tan sugerente como a la par anecdótico.

Digo anecdótico porque más allá de la voz de turno, escogida a medida para el género y argumento del libro, lo importante es el cambio de paradigma en lo que a la literatura en sí se refiere. A la vanguardia de este cambio de tendencia destacan los Audiolibros de Audible. En esta plataforma lo encontramos todo y para todos los gustos. Más que nada porque cada uno de nosotros nos llevamos a los oídos libros bien dispares.

De ficción o no ficción; como mero entretenimiento o para aprovechar cualquier tiempo muerto; para formación complementaria de cualquier ámbito o por puro ocio mientras se pasea. Lo que no cabe duda es de que los audiolibros han llegado para quedarse y cada vez evolucionan más y mejor gracias al marcado espaldarazo de esos millones de audiolectores por todo el mundo.

De hecho, casi me parece mentira que esta trascendente revolución desde lo cotidiano que son los audiolibros no se haya producido antes. Porque ya había una común sensación de hartazgo de tantas redes sociales, de tanta sobreinformación hacia la desinformación, de tantas pantallas con las que rellenar malamente nuestro tiempo. Al final puede que se esté produciendo un efecto rebote. Un cambio que nos puede conducir al mejor empleo de ese tiempo que las redes nos intentan robar más cada día, para segmentar no solo la publicidad sino también nuestra forma de ver el estado de las cosas.

Aterrizando de nuevo en el fundamento de esta entrada, algo así como la expansión actual de los audiolibros (a veces me sale una incontrolable vena reivindicativa), es reseñable cómo se alcanza ya a todo tipo de lectores. Acercar a los niños a la literatura desde los audiolibros es una gran oportunidad para recuperarlos para la causa de la divulgación de cultura y de conocimientos. Aunque en un sentido más importante aún, diría que incluso para colmarlos de una empatía que solo desde la narrativa y su capacidad mutativa en piel ajena, podemos reforzar.

Además, puede que estemos ante esa especie de fórmula mágica, la alquimia tantas veces buscada… Me refiero a una vía para que los chavales no acaben repudiando la lectura; seguramente desde el vago recuerdo de lecturas obligatorias escolares tantas veces inoportunas. Ahí es donde los audiolibros infantiles de Audible se nos presentan como un soplo de aire fresco. En su amplio catálogo podemos dar facilmente con la mejor selección para que la idea de «literatura» se acerque más a disfrute que a imposición académica.

Si aún no te has animado con los audiolibros piensa que se trata de un cambio a mejor frente a tantas otras ofertas con las que matar nuestro tiempo libre no solo en el sentido metafórico sino en el literal. Dejemos que nos lean para volver a disfrutar de la literatura.

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