Los 3 mejores libros de Simon Leys

En ocasiones hace falta una especie de intermediario para acercarnos a otras culturas bajo el paraguas etnocéntrico de un imaginario compartido. Simon Leys (pseudónimo del escritor belga Pierre Ryckmans) nos aproximó al universo de lo chino con una literatura que va de lo político a lo artístico, en un abanico tan amplio como el de las propias motivaciones de un autor con multitud de aristas.

Porque adem√°s de su narrativa vinculada con su condici√≥n de reputado sin√≥logo, Leys abander√≥ una literatura muy suya entre lo novelesco y lo realista, tomando a personajes universales para lanzar ucron√≠as, mestizajes entre hechos y ficciones, un sugerente escenario que a√ļn hoy se disfruta como un ejercicio de lectura diferente.

No toda la obra de Leys est√° traducida al espa√Īol y seguramente nos perdamos muchos otros grandes libros. Pero en lo que ha llegado hastas nuestra lengua tenemos una gran muestra de ese virtuosismo del escritor total capaz de transmitir en una misma obra el poso del ensayo y el dinamismo de una trama de novela. Sin duda un autor a disfrutar plenamente.

Top 3 libros recomendados de Simon Leys

El traje nuevo del presidente Mao

Cuento de cuentos sobre el poder, la poderosa met√°fora del traje nuevo del emperador, tan suntuoso como finalmente invisible a la vista de un ¬ęsimple¬Ľ ni√Īo, encaja perfectamente en este an√°lisis en torno a la figura de Mao Tse Tung.

Simon Leys realiz√≥ esta cr√≥nica de los acontecimientos que se iban desarrollando en China, bajo el mandato de Mao, se√Īalando las pr√°cticas criminales del r√©gimen y el aspecto totalitario que el comunismo chino estaba adoptando.

A√Īo por a√Īo, Leys va desentra√Īando las maniobras del mao√≠smo en la llamada Revoluci√≥n Cultural, sus luchas internas y el delirio ideol√≥gico que sumi√≥ a China en un frenes√≠ totalitario. Las reacciones a la publicaci√≥n del libro, en Francia, fueron virulentas, llegando a atacar a Leys como agente de la CIA o reaccionario.

La muerte de Napoleón

Quizás no se trate de una ucronía en la que se planteen alternativas a la Historia. Puede que simplemente sea un maquinadamente pretencioso punto de partida para abordar aspectos más trascedentes a la postre sobre la condición humana. Porque sí, en la pose y en lo que se conoce de actitud narcisista de Napoleón hay mucho de esa esencia humana engreida y automitificada…

Para esta misión, Leys evoca sin duda a la fuga de Napoleón de 1815 de la isla de Elba. Y con esa pauta al primer intento, sí fructificado, todo se nos hace más creible…

La noticia corre por toda Europa como un reguero de pólvora y, sin embargo, Napoleón está vivo. Tras una ingeniosa evasión de Santa Elena, quien ha muerto no es otro que el desdichado impostor que lo suplantaba en la cárcel.

Mientras tanto, Napole√≥n trata de regresar en barco a Francia para recuperar el trono haci√©ndose pasar por un tal Eug√®ne Lenormand, aunque la tripulaci√≥n termina llam√°ndolo Napole√≥n para burlarse de √©l. En este inc√≥modo pero forzoso anonimato, la situaci√≥n lo confrontar√° a un sinf√≠n de errores, malentendidos y contratiempos, que lo llevar√°n a sumergirse cada vez m√°s en el enigma de su propio mito. Pero ¬Ņrecuperar√° alg√ļn d√≠a su identidad? ¬ŅQui√©n es √©l, ahora que el emperador ha muerto?

Los n√°ufragos del Batavia

El libro que pudo ser y que nunca fue. Toda una desconsideración de un joven escritor llamado Mike Dash que se le adelantó en una extensa obra acerca de los escabrosos hechos de este naufragio.

Pero Leys, pasado el disgusto, se animó finalmente a dar su versión de los hechos. Y conociéndo su obra todos podían imaginar que nada de lo visto ya en literatura sobre los hechos, volvería a abundar o a repetirse. La odisea de la supervivencia se planteaba de nuevo, en esta ocasión en versión más reducida.

La noche del 3 al 4 de junio de 1629, el Batavia, orgullo de la Compa√Ī√≠a Holandesa de las Indias Orientales, naufrag√≥ a poca distancia del continente australiano, tras chocar contra un archipi√©lago de coral. El naufragio fue atroz. Mientras Pelsaert, representante del armador, y el capit√°n intentaban llegar a Java en una chalupa para buscar ayuda, los m√°s de doscientos supervivientes vieron c√≥mo Cornelisz, ex boticario perseguido por la justicia, los lanzaba a un pozo de terror y violencia.

Los n√°ufragos del Batavia
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