Encontramos una interesante pléyade de narradores noir en cualquier paÃs de Europa. Lo que no nos resulta tan habitual es encontrar a una escritora de las antÃpodas como Jane Harper mostrándonos la diversidad del mal y el crimen extendido hasta el otro lado del mundo. Una Australia exótica cuyo interior también alberga ese mito oscuro en sintonÃa con la España negra o el supuesto que corresponda a cualquier paÃs con los trapos sucios de su población lavados a conciencia en casa.
No lo dudes, en Australia también matan de lo lindo. Porque más allá de coqueteos con lados salvajes por parte de la superventas Kate Morton, la buena de Harper ha decidido que también por aquellos lares se puede proyectar animadversiones, psicopatÃas y variopintas fobias, asà como intereses económicos capaces de encontrar precio sumario por la vida.
La singularidad de esta autora estriba en la integración absoluta con el escenario, con el paisaje. Porque ya que estamos hay que reconocer que para el resto del mundo, Australia sigue siendo un lugar fascinante por ignoto. Y es que aún viajando hasta allÃ, como tuve oportunidad en una ocasión, siempre se siente que quedarÃan muchas cosas por ver y que se deja un nuevo mundo atrás en cuanto estás de vuelta…
Un pequeño truco entonces para encandilarnos desde ese desafÃo que supone movernos por la planicie de un gigantesco continente gobernado por la fuerza telúrica de un monte Urulu capaz de despertar magnetismos fatales entre sus juegos de luces y de extrañas y someras sombras.
Top 3 novelas recomendadas de Jane Harper
El hombre perdido
Cuando Nathan Bright descubre a su hermano mediano Cameron muerto junto a la lápida de un ganadero desconocido (cuya legendaria historia dio peso a un sinfÃn de historias de fantasmas), la escena penetra en una desconcertante neblina, pero no tiene ningún sentido: ¿Por qué Cameron se alejarÃa completamente de su todoterreno con el tanque lleno bajo un sol despiadado? ¿Qué estaba haciendo junto a la tumba del ganadero?
La policÃa local apunta al suicidio, pero Nathan es incapaz de asumir esa gélida sensación de que su hermano pudiera albergar tamaña desazón y las inquietudes lo invaden como un contraste que le hiela la sangre pese al calor de la Australia interior. Solo hay una posibilidad, que Cameron no fuera el hombre que todos pensaban, ni tan siquiera su familia.
Quizás la idea sea solo una proyección para encontrar motivos a la muerte. Porque el propio Nathan también tiene mucho que esconder. Durante diez años, habÃa tratado de llenar el espacio entre él y su familia, pero el peso de un error atroz que cometió hace ya esa década todavÃa lo arrastra firmemente. Un error que le costó la custodia de su hijo y lo dejó abandonado no solo por su comunidad, sino por él mismo. La muerte de Cameron, al parecer, es solo otra capa de tragedia en una historia obsesiva, como de canto de chicharra acompasando un calor desafiante para la razón.
Años de sequÃa
Aaron Falk odia sus orÃgenes. Pero siempre existe un motivo para esa animadversión que te puede hacer echar la vista atrás con absoluta repulsa. Al fin y al cabo lo que eres es en gran medida lo que fuiste con las gotas precisas de lo que aprendiste a ser.
La excusa de Falk para el odio a su tierra, una comunidad al sureste de Australia, la explicita en mil excusas sobre su pobreza endémica, sobre lo agresivo de su clima abrasador y sobre la tristeza de sus gentes. Pero siempre hay algo más hondo que te puede llevar a odiar el espacio en el que pasaste tus primeros años, aquellos en los que debiera habitar como un viejo fantasma la única felicidad completa y posible.
Aquella remota felicidad suele tener la apariencia de los viejos amigos. Aaron Falk tenÃa en Luke Hadler a ese compañero sobre el que evocar los pocos momentos de felicidad rescatados de su tierra madre seca. Cuando Luke muere junto a toda su familia en un infausto caso que apunta al parricidio, Falk no rerehúyehuye esa parte de responsabilidad que siente como investigador que es y como amigo inseparable que fue.
Nadie en Kiewarra puede sostener la mirada en Falk sin manifestar un atisbo de repudia. Los años pasan y el imaginario popular, en lugar de rebajar la condena social, parece haber sostenido el odio a falta de otro quehacer.
Falk no está cómodo, desea entresacar algo de luz en la muerte de Luke y salir pitando de ahà en pocos dÃas. Los padres de su amigo lo convencen para que no los abandone. Ellos intuyen una verdad soterrada que se les escapa, y que, a falta de devolver la vida de su amado hijo, podrÃa al menos limpiar su nombre.
Trabajar entre emociones intensas es algo nuevo para Falk, acostumbrado al método empÃrico, a la persecución de malhechores empeñados en defraudar al estado y a sus ciudadanos. La muerte de Luke no tiene nada que ver, pero los primeros y más leves indicios llegan a su olfato de investigador y acabará sucumbiendo al aroma de la mentira, de lo oculto, del mal en definitiva, siempre empeñado en destruir y engañar…
Naturaleza salvaje
También Australia padece de ambiciones y especulaciones en esa mezcla fatal en la que los intereses económicos sin control convierte voluntades en siniestras pulsiones. Como ejemplo sirva este botón con visos de certidumbre…
Alice Russell y cuatro compañeras de trabajo participan en una actividad para ejecutivos en la zona boscosa de Giralang Ranges, al este de Melbourne. Los directivos de la empresa, una prestigiosa compañÃa de contabilidad que el agente federal Aaron Falk está investigando por un presunto delito financiero, pretenden con esta acción fomentar el espÃritu de equipo. Sin embargo, todo se tuerce cuando Alice, testigo clave en las pesquisas y confidente de Falk, desaparece y éste tiene que sumergirse en el corazón de una naturaleza exuberante y estigmatizada por el fantasma de un asesino en serie.
AsÃ, mientras las cinco mujeres caminan sin rumbo entre el frÃo y la lluvia, y sobreviven a duras penas entre los silencios y las sombras de un bosque tan bello como terrible, Falk irá descubriendo no sólo que Alice dista mucho de ser apreciada por sus colegas, sino también un trasfondo de recelos y heridas que ha dinamitado la armonÃa del grupo y ha convertido esta aventura en una insospechada trampa mortal.


