3 mejores libros de Christopher Moore

Humor y literatura, complemento y esencia, recurso y trama. Salvo en casos excepcionales como los de Christopher Moore, el humor suele ser ese a├▒adido para que puntualmente se nos despierte una sonrisa. C├│mo no recordar en este sentido ┬źLa conjura de los necios┬╗ de Kennedy Toole, una de las s├ítiras m├ís ingeniosas jam├ís escrita y salpicada de ese humor casi hiriente. O al siempre sorprendente, desde la ridiculizaci├│n de personajes, don Tom Sharpe.

Pero hay quien sabe hacer del humor un todo para acabar saliendo con nota de la dificil misi├│n de hacer de lo hilarante precisamente ┬źhilo┬╗ conductor. S├ş, ya s├ę que la etimolog├şa de hilo e hilarante no es la misma, pero empecemos ya con un gr├ícil chascarrillo…

La cuesti├│n es que Moore ha hecho de la risa su particular cauce hacia el bestseller, adornada con escenograf├şas fant├ísticas en muchas ocasiones para que la cosa encaje bien.

Y sin ser un g├ęnero masificado, lo cierto es que su repercusi├│n internacional es innegable (y eso que en las traducciones el humor pierde mucho por mil y una connotaciones extraviadas en el ├şnterin y por localismos espec├şficos)

Si te apetece echar unas risas a la par que disfrutas de tramas con su enrede esper├ęntico, entre lo fant├ístico y hasta con un nudo que mantiene la tensi├│n narrativa, Christopher Moore te puede sorprender gratamente.

3 mejores novelas de Christopher Moore

Un trabajo muy sucio

┬┐De qu├ę reir al fin y al cabo? de la muerte, of course. No queda otra que asomarse a ese abismo insondable tras el cartel de ┬źthe end┬╗ y echar unas risas con el pu├▒etero polvo que seremos y que se meter├í en los ojos de los incautos en d├şas de viento.

Eso debi├│ pensar Moore cuando cre├│ al pobrecillo de Charlie Asher y le dot├│ de la facultad para acompa├▒ar a la muerte all├í por donde va, facilitando que la parca siegue vidas en una cosecha jam├ís tan fren├ętica gracias a Asher.

Debe ser cosa de que la muerte es muy fan de Murphy. Y ya se sabe, cuando las cosas van demasiado bien, esp├ęrate a la tormenta de la calma chicha.

En su presencia anodina, Asher es uno de los tres tipos m├ís afortunados del mundo (los otros dos ya murieron en sendos accidentes en patinete). Junto a su mujer compone esa sinfon├şa de normalidad hasta que conciben a Sophie. Porque es llegar ella y aparecer la muerte (quiz├ís por falta de sue├▒o o por simple fortuna).

El desternillante devenir de Asher se acompa├▒a de gente que muere en cuanto est├í cerca de ├ęl y de mensajes prof├ęticos que anuncia m├ís y m├ís muertes. Hartazgo de muerte disparatada, argumento descojonante para ese suspiro extra├▒o que finalmente acompa├▒a al cesar de la risa.
Un trabajo muy sucio

El ángel más tonto del mundo

La California interior es un para├şso en el que a├║n se pueden encontrar espacios singulares como Pine Cove. Y de tan singular que son, Moore fij├│ su vista para una trama que vuelve a dejar todo patas arriba.

Todos conocemos a Santa Claus. S├ş, ese que suda como un perro por los centros comerciales. Un ni├▒o inocente como Joshua descubre c├│mo Santa es asaltado brutalmente hasta dejarlo inconsciente en el suelo (vete t├║ a saber si no era por intentar robar un coche).

La cuesti├│n es que Joshua implora a Dios por la pronta recuperaci├│n de Santa. De no ser as├ş, los ni├▒os se quedar├ín sin regalos esa cercana Navidad. Y claro, ┬┐c├│mo no compadecerse al escuchar a un ni├▒o lanzar semejante plegaria?

Porque si hay alguien tan inocente como un niño ese será un pobre angelito que lo escucha y se decide a entrar en acción. Solo que el mundo no es lugar para Santa Clauses de Centro Comercial ni para querubines con buena voluntad. El esperpento a la americana está servida, con ese contagio rápido de la risa hacia un enredo celestial.

El ángel más tonto del mundo

Cordero

Lo de Dios y el humor casi queda patentado por los Monty Python y su vida de Brian. Pero Moore tambi├ęn supo darle una vuelta al asunto de lo b├şblico. Porque hab├şa una laguna, la adolescencia de Cristo.

La historia de aquellos d├şas en los que Dios perd├şa el tiempo cual Ni ni en Jerusalem nos es contada por Colleja, un amiguete de barrio de esos raros que se te acercan de peque llenos de tierra y te dicen ┬┐puedo jugar contigo?

La cuesti├│n es que Colleja paso a ser el amiguito de Jes├║s y ahora ha llegado el momento de que nos la haga llegar. Un nuevo ├íngel quiz├ís tampoco muy listo como el de la novela citada antes, lo resucita y le encomienda que lo cuente todo, cual reality de sobremesa. Pero claro, hablamos de Dios, y todo lo que se cuente de ├ęl ser├í un nuevo texto sagrado, por muy desacertado que fuera aquel chaval que apuntaba a Mes├şas.
Cordero, de Christopher Moore
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