En lo que a motivaciones para escribir y salvando las estratosfĂ©ricas distancias, Karin Fossum me recuerda un poco a mĂ mismo. Sin tener nada que ver en principio con el mundo de la literatura, un buen dĂa escribes un poema, malo, sin cadencia. Entonces pasas a un relato, pasable, que entretiene y sorprende a algĂşn improvisado lector de tu entorno. Al final en el relato nĂşmero tropecientos descubres que tienes otras tropecientas páginas escritas. Tu primera novela.
Lo de Karin Fossum, a raĂz de lo leĂdo y escuchado en diferentes entrevistas fue un poco eso, el descubrimiento de la escritura como algo que va ocupando un espacio de tu existencia, hasta que se convierte en prioritario en tu ocio. La suerte de que pueda pasar a prioritario como trabajo ya es cosa de muy pocos, de los mejores en muchos casos y de afortunados o bien patrocinados en otros…
Karin es de las buenas escritoras, llegadas como un «soplo de aire fresco» (toma recurso manido) en el género negro, tan propio de las tierras nórdicas de esta autora. Y yo, como humilde escritor, cuando alguien ha pasado por mi mismo proceso y se ha esforzado en mejorar hasta conseguir ganarse a tantos y tantos lectores, en el fondo me alegro. Una buena autora que ha quitado sitio a un escritor con «fortuna y estrella».
En su momento ya reseñé algunas de las últimas novelas de Karin Fossum, No mires atrás y La luz del diablo.
3 novelas recomendadas de Karin Fossum
La luz del diablo
Esta novela sorprende en su aspecto más hondo. El mal como una corriente que se desliza y que puede alcanzar a las personas más insospechadas. El lado oscuro como un espacio natural de convivencia de todo ser humano que compatibiliza su bien y su mal en una batalla del dĂa a dĂa.
Resumen: Hay algo de un posible fatal destino en las casualidades, un aroma a coincidencia como posible punto de inflexiĂłn hacia la suerte o el peor de los infortunios. Desde ahĂ nace esta historia. Dos chavales cometen un robo.
No son dos malhechores consumados, aunque sĂ que rondan la delincuencia juvenil con demasiada frecuencia. Hasta ese nuevo dĂa en el que deciden volver a robar, a la bĂşsqueda de un dinero rápido…
El robo no sale nada bien, consiguen hacerse con el bolso de una mujer, sin darse cuenta en su alocada huida de que han provocado un accidente fatal en el que el hijo de la dueña del bolso acaba falleciendo. La suma de fatalidades tan solo acababa de desplegarse como ese oscuro destino que se cierne inesperadamente una vez que te entregas al mal. PoseĂdos todavĂa por esa extraña sensaciĂłn de triunfal delito, Andreas y Zipp no acaban el dĂa sin buscar una nueva vĂctima.
Casualidad o no, Irma, una anciana pasa por sus vidas como un blanco perfecto. La siguen hasta su casa bajo la complicidad de la noche. Andreas se dispone a asaltar la casa de la señora, Zipp espera inquieto su regreso con el nuevo botĂn.
Y asĂ se quedĂł, esperando…. Konrad Sejer, en su papel de inspector, conoce de ambos casos, cuya Ăşnica coincidencia temporal no despierta en Ă©l la menor sospecha. Tal vez si Konrad meditara sobre las casualidades, sobre las cadenas que eslabona el mal una vez iniciado el juego podrĂa intuir que algo extraño enlaza ambos casos.
Solo el lector tiene el privilegio de conocer ese casual vĂnculo que conduce hacia una casa cualquiera, donde vive una apacible señora mayor, con su vida tranquila de televisiĂłn, ganchillo y sus visitas para ordenar el sĂłtano.

No mires atrás
En ocasiones el mal es compartido. Una pequeña comunidad puede convertirse en un espacio gobernando por el miedo o por el recelo. Y el precio de la verdad acaba siendo demasiado alto.
Resumen: En el caso de este libro No mires atrás, el desconcierto llega incluso desde el planteamiento de arranque. Cuando la pequeña Ragnhild desaparece, todos se lanzan en su búsqueda.
La niña regresa por su pie, sana y salva horas despuĂ©s. Tan solo ha estado un rato en casa de Raymond, lo que viene siendo el tonto del pueblo, pero con un punto oscuro, como no podĂa ser de otra forma en una novela de este gĂ©nero.
El alivio generalizado sosiega los ánimos de la comunidad, el pequeño pueblo noruego donde transcurre la historia. Hasta que Ragnhild comenta un detalle escabroso.
De repente dice haber visto una mujer desnuda cerca del lago. Lo que realmente ha visto es un cadáver que la policĂa descubrirá poco despuĂ©s. El famoso inspector Konrad Sejer, al que ya me entreguĂ© en la novela La luz del diablo, empieza a sondear al personal.
Los vecinos del pueblo ofrecen sus testimonios, coartadas y demás argumentos frente al misterioso fallecimiento de la joven Annie Holland.
El problema es que Sejer se encuentra con multitud de posibles. Muchos vecinos podrĂan haber matado a la joven. Pasados tormentosos que no auguran nada bueno en unos casos o comportamientos desconcertantes en otros.
Konrad navega en el desconcierto hacia la resoluciĂłn del caso mientras nos da a conocer las interioridades de muchos personajes que, en su extrapolaciĂłn siniestra, podemos reconocer como vecinos nuestros.

El ojo de Eva
La primera novela que llegĂł a España de esta autora consiguiĂł el mismo efecto que en cualquier otro lugar, provocĂł el nacimiento de una legiĂłn de seguidores que disfrutaban pensando con la publicaciĂłn de nuevas obras ya editadas en otros paĂses.
Resumen: Eva Magnus, una joven pintora de escaso Ă©xito, se encuentra a Maja, una vieja amiga, que intenta convencerla para que se gane la vida como prostituta y salde asĂ sus deudas, cada dĂa más acuciantes.
Maja invita a Eva a su casa y la anima a ver por el resquicio de la puerta cómo se hace el «trabajo». Pero de pronto el cliente y Maja se enzarzan en una pelea y Eva acaba con el cadáver de su amiga entre las manos. Se inicia asà un torbellino criminal al que Eva, casi por casualidad, se ve arrastrada.
El inspector Sejer, al hacerse cargo de la investigación, intuye que la joven artista sabe más de lo que dice y que las respuestas a sus interrogantes, están en la vida secreta de Eva Magnus….
