3 pukapuka pai na Kiko Amat

La mejor generación creativa es esa en la que cada cual hace lo que le sale del higo, dejando finalmente de ser una generación en el sentido unificador del término. Después ya llegan los etiquetadores del Mercadona con su máquina selladora (llamémosles críticos literarios) y se encargar de unir para buscar sintonías generacionales objeto de estudio.

En esas anda un Kiko ama, de la supuesta generación nocilla que entronca a su vez con el afterpop o el newpunk (quizás me esté inventando algo). La cuestión es que Amat es tan imaginativo en sus obras como aparece en sus entrevistas, que al fin y al cabo es lo importante.

Sea como fuere, a Amat no se le puede negar ese punto de vanguardia que siempre despierta sensaciones transgresoras en las formas, pero que mantiene la esencia de una narración enfocada a la misión de contar algo que llegue. Una tarea narradora que supone un hilvanado mágico de esa empatía que nos hace conectar con los personajes. Ya sea para vivir una aventura disruptiva con un punto distópico, hilarante, fantástico pero muy cercano o para adentrarnos en reflexiones transformadoras. Una sublimación del realismo ejecutado con artes alquimistas.

Top 3 novelas recomendadas de Kiko Amat

Antes del huracán

Las consecuencias de ser raro, la frontera entre la genialidad y la locura o entre la excentricidad y el frikismo. La atormentada realidad final que ya venía anunciada por los relámpagos de la locura.

Antes del huracán nos cuenta la historia de Curro, ingresado en la actualidad en un centro psiquiátrico pero con la firme determinación de retomar las riendas de su vida. Bajo la nueva y espectral lucidez que por fin gobierna el espíritu de curro, la huída es la única solución para retomar el que quiera que fuera su destino.

Y mientras Curro trama su fuga, al aliento de sus creaciones más imaginativas y delirantes, empezamos a descubrir quien fue realmente Curro.

Nos retrotraemos más de 30 años hasta el año de naranjito y su mundial de fútbol en España. Vamos conociendo el estrambótico hogar que lo acogió durante sus primeros años de vida, una humilde vivienda apunto de ser fagocitada por el extrarradio de una Barcelona insaciable de nuevo espacio.

Curro tuvo un mejor amigo, Priu, en cuya relación podemos reflejarnos cualquiera de nosotros, con ese toque nostálgico de la infancia, del mundo por descubrir. Las rarezas de Curro, acompasadas por el no menos peculiar Priu resultan simpáticas, el singular destello de las rarezas nos identifican también frente a la manía de la normalidad…

Pero sabemos que Curro, y su mundo, está orientado hacia la catástrofe. Quizás en otras circunstancias el pobre Curro pudo haber salido adelante, más o menos, pese a ser visto como el bicho raro por sus congéneres… Sin embargo el núcleo familiar de Curro es precisamente eso, un núcleo a punto de explosionar definitivamente.

Así, de las pinceladas jocosas de la infancia, de la suave tristeza que desprende en ocasiones la vida de barrio, pasamos rápidamente al contraste de la fatalidad. Curro es demasiado joven, apenas doce años, para asumir un destino tan trágicamente marcado, pero es lo que hay…

Un punto de amarga resignación emerge en la trama. Y en la propia ambientación ochentera que todavía nos ofrece un vistazo decadente de una sociedad que parece asomarse al futuro sin tenerlas todas consigo.

Las oportunidades en los extrarradios de cualquier ciudad se reducen drásticamente. Las posibilidades del inseguro Curro en medio del huracán de su familia son el 0 absoluto.

La esperpéntica familia de Curro por momentos nos despierta una sonrisa ácida, con esa sombra inquietante del humor negro que acaba tocando la fibra cuando se consigue la empatía, el padecimiento real del personaje.

El huracán se acaba generando, eso que hoy se llama ciclogénesis perfecta va encerrándose en torno a Curro. Y, pese a leer con un punto de esperanza, lo raro es que hubiera ocurrido otra cosa. Porque…, si volvemos al principio, el Curro de hoy permanece internado, planeando una esperpéntica fuga.

panui pukapuka

Cosas que hacen bum

A poco que Pànic se esforzara, podría llegar a ser aquel Holden Caulfield que nos desconcierta a todos en «El guardián entre el centeno» de Hararei. Pero Pànic es más de andar por casa con sus rarezas juveniles. Precisamente por eso a Holden lo acabamos odiando o al menos cogiendo algo de manía y Pànic es ese simpático extravagante capaz de todo.

La obsesión más obsesiva, por todo, es el problema de Pànic Orfila, un adolescente huérfano anglo-catalán que queda a cargo de su tía abuela Àngels en Sant Boi, un pueblo del extrarradio barcelonés. Àngels, miembro del Instituto de Vandalismo Público, es el único satélite fijo que orbita alrededor de la mente delirante de Pànic, en torno a la cual también giran obsesiones varias: el surrealismo, el satanismo, los situacionistas, Max Stirner, la música soul, la masturbación y Eleonor, una chica de su instituto.

A los veinte años, Pànic se marcha a Barcelona. Intenta estudiar Filología Románica y conoce a Rebeca, de la que se enamora. Pero también se une a los Vorticistas: un extraño gang de dandis revolucionarios del barrio de Gràcia que posee un amenazador plan secreto.

Pànic intenta conservar a Rebeca desesperadamente, mientras los Vorticistas le empujan hacia el caos cabalgando entre la anfetamina y la dinamita.

panui pukapuka

Eres el mejor, cienfuegos

Hubo un día en el que el estereotipo del marginal se abrió a multitud de nuevos habitantes de este cómodo mundo. Porque un golpe de mala suerte más un poco de crisis, sumado todo con el giro en el paradigma económico que pretende arrasar con la clase media, puede trastocarlo todo. Sonreir abiertamente a la tragedia es un acto de inercia ante la sorpresa de encontrarte donde jamás imaginabas.

Cienfuegos estaba llamado a la grandeza, pero la grandeza pasó de largo. Es noviembre de 2011 en Barcelona, y mientras el país se hunde en una crisis sin precedentes, Cienfuegos tiene otra crisis de la que ocuparse: la suya.

Su mujer, Eloísa, acaba de echarle de casa, y ahora sale con un nuevo novio. Su hijo de tres años, Curtis, permanece bajo la custodia materna, y Cienfuegos merodea bajo el ex balcón familiar cada noche a las tres, mientras los ERE se multiplican en las oficinas del periódico para el cual trabaja.

Todo parece mejorar cuando se topa con Defensa Interior, un dúo de música industrial. Pero no va a resultar tan fácil, y Cienfuegos pronto verá que el camino hacia la redención es cuesta arriba. Tan divertida y descacharrante como conmovedora e imprevisible, es una tragicomedia sobre la crisis de los cuarenta, la pena, la culpa, la paternidad y la posibilidad de indulto construida con humor triste y ritmo imparable, además de una emotiva fábula moral dibujada en el paisaje del 15M.

panui pukapuka

1 comentario en «3 mejores libros de Kiko Amat»

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