El asesino de Google Maps

Los 3 mejores libros de Anne Michaels

Habiendo publicado recientemente mi nueva novela, después de 8 años sin tener nada que contar, recuerdo a una Anne Michaels. Y sin quererme comparar con este monstruo de la literatura, sí que me apetece resaltar esa coincidencia del porqué de escribir. Uno escribe, sobre todo, cuando tiene algo que contar. Y no todo puede ser cosa de escritores de prosa incontenible entre sagas y series.

En los motivos creativos de Anne Michaels se detecta esa noción de la literatura como herramienta vital, como desfogue, placebo o cómo quieras llamarlo. Vivir para contarlo y no contar para vivirlo. Algo así como ese compromiso con la literatura tantas veces traído para hacerlo un concepto demasiado manido.

Anne Michaels es esa autenticidad en sus historias, que no tramas. Porque ella cuenta historias llegadas de la ficción, adornadas de fantasía lírica, con una intención de movernos en una acción absorbente, cuestión de estilos. Pero sin poder desprenderse de esa noción de la escritora convencida con lo que tiene que contar, no impulsada por otra motivación creativa tangencial. Y así salen sus personajes auténticos y sus escenarios cargados de una verosimilitud hacia lo más humano que pueda tener la literatura, la empatía. A Anne no se la lee, se conecta con su obra. Para algo es heredera de Alice Munro.

Top 3 novelas recomendadas de Anne Michaels

Piezas en fuga

Lo que se escapa en ciertos momentos. La única manera de sobrevivir a la barbarie es reconstruirse. Hasta que uno descubre que lo que dejó atrás pudo haber sido una especie de broma del destino…

Un muchacho polaco, Jakob Beer, aparece hundido en el barro en una ciudad polaca, durante la Segunda Guerra Mundial. Lo salva un científico humanista, Athos Roussos, que lo preserva en una isla griega, entre cartografía y botánica y pieza de arte.

Jacob y Athos, con el transcurso del tiempo, acaban instalándose en Canadá. Pero llevan consigo toda la vida que no han vivido, todo el recuerdo de la barbarie nazi, el mar, el sol, las islas, la lengua griega. Y, en la memoria de Jakob, el recuerdo de Bella.

Luego será el encuentro entre Ben, un joven profesor obsesionado por la memoria ajena de la guerra, y el ya viejo Jakob, ahora poeta y traductor: el contacto entre ambos atraerá la cuidadosa paz del más joven. En un choque de herencias terribles.

Piezas en fuga

La cripta de invierno

Lo pretérito más sorprendente. Los tesoros de remotos templos arrasados por el tiempo y los recuerdos sostenidos en algún momento de ese transitar paralelo que es el pasado, cuando nos va alcanzando e invadiendo.

Entretejiendo los grandes momentos históricos con la callada intimidad de las vidas humanas, esta obra reflexiona sobre lo que somos capaces de salvaguardar de la violencia de la vida. Nos convertimos en nosotros mismos cuando algo nos es concedido o cuando algo nos es arrebatado.

Egipto, 1964. El gran templo de Abu Simbel ha de ser rescatado de la crecida de las aguas causada por la nueva presa de Asuán. Bloque a bloque será desmantelado para luego resucitar en un terreno a mayor altura. Dirigiendo este proyecto está Avery Escher, un joven ingeniero que acaba de llegar con su esposa.

Por la noche, al acostarse en su casa flotante sobre el Nilo, Jean y Avery se trasladan al pasado. Avery a su niñez en Inglaterra durante la segunda guerra mundial, y Jean a su infancia en Canadá, cuando viajaba por la orilla del río Sr. Lawrence con su padre.

La cripta de invierno

El abrazo

Disyuntivas vitales que uno no elige. Esas son las que marcan. Los accidentes que atropellan en la vida, los siniestros momentos que nos ubican en el peor lugar y en el peor momento. Y desde ahí reconstruir tu vida, esperando esa recompensa que debiera llegar para reconstruir la existencia.

1917. En un campo de batalla cerca del río Escaut, John yace sin poder moverse ni sentir las piernas tras una explosión. Luchando por concentrar sus pensamientos, se pierde en la memoria mientras cae la nieve.

En 1920 John ha regresado de la guerra a North Yorkshire. Está vivo, pero no entero. Vive con Helena y reabre su negocio de fotografía, intenta seguir viviendo, pero el pasado irrumpe insistentemente en el presente, cuando los fantasmas empiezan a aparecer en sus fotografías.

Así comienza una narración que abarca cuatro generaciones de conexiones que se encienden y reencienden a medida que avanza el siglo y a veces, en momentos radiantes de deseo y trascendencia, unas chispas vuelan hacia arriba, obrando sus transformaciones décadas después.

El abrazo
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